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ColoniaSiglos XVI-XVII8 min de lectura

La encomienda colonial: trabajo, tributo y dominación en América

En pocas palabras

La encomienda colonial, eje del trabajo y el tributo indígena en la América española: sus orígenes, cómo funcionaba, sus abusos y su declive tras el siglo XVI.

En este artículo
  1. Los orígenes: de la Reconquista al Caribe
  2. El funcionamiento del sistema
  3. La resistencia jurídica: Las Casas y las Leyes Nuevas
  4. El debate de Valladolid y las ideas en juego
  5. El declive de la encomienda en el siglo XVII
  6. Cronología de la encomienda colonial

A finales del siglo XV, la Corona española se encontró ante un problema que no tenía precedentes en la historia europea: ¿cómo organizar el trabajo y el control de millones de personas en territorios que acababa de reclamar como propios, a miles de kilómetros de distancia? La respuesta que encontró fue la encomienda, una institución que transformaría para siempre la demografía, la economía y la estructura social del continente americano.

La encomienda no fue un invento improvisado. Tenía raíces medievales en la Reconquista peninsular, donde los reyes castellanos habían otorgado a los caballeros conquistadores el derecho a percibir tributos y trabajo de las poblaciones de las tierras recién ganadas al Islam. Cuando los españoles cruzaron el Atlántico, trasplantaron ese modelo a un contexto radicalmente diferente, con consecuencias que sus creadores no supieron —o no quisieron— prever.

Los orígenes: de la Reconquista al Caribe

Colón ya había repartido indígenas entre los colonos de La Española en los últimos años del siglo XV, pero la institución se formalizó con la real provisión de diciembre de 1503, que aplicó el gobernador Nicolás de Ovando, apenas una década después del primer viaje colombino. Ovando se enfrentaba a una situación de caos laboral: los indígenas taínos, diezmados ya por las enfermedades y la violencia, huían de los asentamientos españoles o se negaban a trabajar en las minas de oro que eran el único atractivo económico de la isla.

La solución fue encomendar grupos de indígenas a españoles concretos. El encomendero, así llamado, recibía el derecho a exigir tributo y trabajo de un determinado número de personas a cambio de dos obligaciones: protegerlos y garantizar su evangelización. En teoría, era un intercambio de obligaciones mutuas. En la práctica, fue desde el primer momento una forma de trabajo forzado apenas disimulada.

Las Leyes de Burgos de 1512, primero, y las Leyes Nuevas de 1542 después, intentaron poner límites a los abusos más extremos. Las de Burgos regulaban la alimentación, el descanso y la vivienda de los encomendados, prohibían cargarlos como bestias y eximían de las minas a las mujeres embarazadas; las Leyes Nuevas fueron mucho más lejos, como se verá. Pero la distancia entre la legislación promulgada en Castilla y la realidad cotidiana de las Indias era enorme, y los encomenderos tenían todos los incentivos para ignorar normas que reducían su beneficio.

El funcionamiento del sistema

En su funcionamiento ordinario, la encomienda establecía una relación entre tres actores: la Corona, el encomendero y los indígenas encomendados. La Corona era teóricamente la señora suprema: concedía la encomienda, fijaba sus condiciones y podía revocarla. Los encomenderos eran los beneficiarios directos: recibían el tributo en especie o en trabajo, y más tarde en dinero, a cambio de sus servicios militares pasados o futuros. Los indígenas eran los sujetos del sistema, obligados a cumplir sin que su consentimiento fuera considerado relevante.

El tributo podía pagarse de formas muy diversas según la región y el periodo: mantas de algodón, maíz, cacao, oro, plata o, directamente, días de trabajo en las minas, los campos o las casas de los encomenderos. En los primeros decenios, el trabajo personal —la explotación directa del cuerpo humano— fue la forma más habitual y más brutal. Una jornada en las minas de oro del Caribe o de plata de los Andes podía matar a un hombre en meses.

Las cifras demográficas son elocuentes. La población indígena de La Española en 1492 —las estimaciones van de unas decenas de miles a varios millones, y el debate sigue abierto— había quedado prácticamente extinguida a mediados del siglo XVI. En el centro de México, según los cálculos de Sherburne Cook y Woodrow Borah, muy discutidos por elevados, la población habría descendido de unos 25 millones en la víspera de la conquista a poco más de un millón hacia 1600; incluso las estimaciones más bajas describen un hundimiento de enormes proporciones. No toda esa catástrofe puede atribuirse a la encomienda —las epidemias fueron el mayor factor letal—, pero el sistema de trabajo forzado aceleró el colapso demográfico de manera decisiva.

La resistencia jurídica: Las Casas y las Leyes Nuevas

No todos los españoles aceptaron la encomienda como un hecho inevitable. La figura más conocida de la resistencia intelectual y moral fue Bartolomé de las Casas, clérigo que en 1514 renunció a su propia encomienda en Cuba, ingresó años después en la orden dominica y dedicó el resto de su larga vida —murió en 1566, con unos ochenta y dos años— a denunciar los abusos del sistema ante la Corona y ante el mundo.

La obra de Las Casas, especialmente la Brevísima relación de la destrucción de las Indias (escrita en 1542 y publicada en 1552), fue un texto incómodo para la monarquía española, utilizado por los enemigos de España como propaganda antiespañola, pero también como documento genuino de denuncia. Sus denuncias pesaron decisivamente en las Leyes Nuevas que Carlos I promulgó en 1542, que prohibían conceder nuevas encomiendas, suprimían su transmisión hereditaria y limitaban drásticamente el trabajo personal.

La reacción de los encomenderos fue inmediata y violenta. En Perú, el virrey Blasco Núñez Vela, enviado a aplicar las Leyes Nuevas, fue derrotado y muerto en la batalla de Añaquito (1546) por los encomenderos rebeldes encabezados por Gonzalo Pizarro, en la mayor rebelión de colonos españoles contra la Corona en todo el periodo. Carlos I tuvo que dar marcha atrás: en 1545 revocó el capítulo que suprimía la herencia de las encomiendas.

El debate de Valladolid y las ideas en juego

Entre 1550 y 1551, Carlos I reunió en Valladolid una junta de teólogos y juristas para debatir una cuestión de apariencia filosófica pero de consecuencias políticas inmediatas: ¿era lícito hacer la guerra a los indígenas para después evangelizarlos? Detrás latía otra pregunta, la de la naturaleza de los pueblos americanos y el trato que merecían.

Bartolomé de las Casas defendió la plena humanidad y dignidad de los pueblos americanos y la evangelización pacífica. Juan Ginés de Sepúlveda, humanista y cronista real, argumentó que los indígenas eran "bárbaros" en el sentido aristotélico del término y que la servidumbre era, para ellos, un estado natural. Los debates de Valladolid, que Lewis Hanke reconstruyó en La lucha española por la justicia en la conquista de América, no produjeron una resolución oficial clara, pero señalan el momento en que la Corona española intentó, al menos formalmente, convertir la discusión moral sobre la conquista en política de Estado.

El resultado práctico fue una transformación gradual del sistema: la encomienda de trabajo fue siendo sustituida por la encomienda de tributo, y el tributo en trabajo fue siendo reemplazado por el dinero. Pero la transición fue lenta y desigual, y en muchas regiones el trabajo personal continuó de facto bajo distintos nombres y formas, como la mita minera, que abasteció de mano de obra forzada a los grandes yacimientos de plata de Potosí y Huancavelica.

El declive de la encomienda en el siglo XVII

A lo largo del siglo XVII, la encomienda fue perdiendo importancia como institución económica central. Felipe V suprimió la mayoría de las que quedaban por los decretos de 1718 y 1720, aunque sobrevivió en regiones periféricas como Paraguay o Yucatán hasta finales del siglo XVIII. Las razones de su declive fueron varias y se combinaron de manera compleja.

La catástrofe demográfica redujo drásticamente el número de tributarios disponibles. Muchas encomiendas, especialmente en el Caribe, quedaron prácticamente vacías de población indígena. La Corona, interesada en diversificar sus fuentes de ingresos y en reducir el poder de los encomenderos como estrato social autónomo, fue negando la renovación de muchas concesiones cuando sus titulares morían. Las actividades económicas más rentables —las minas, las haciendas, el comercio— encontraron otras formas de organizar el trabajo, como la mita obligatoria por mandato de la Corona, el peonaje por deudas o el trabajo asalariado de los indígenas desplazados de sus comunidades.

El historiador Silvio Zavala, en su obra fundamental La encomienda indiana, describió este proceso como una transformación del sistema de extracción colonial más que como su abolición: los mecanismos cambiaron de nombre y de forma jurídica, pero la dependencia estructural del trabajo indígena continuó siendo la base de la economía colonial durante todo el periodo virreinal.

Cronología de la encomienda colonial

FechaAcontecimiento
1503Primer establecimiento formal de la encomienda en La Española bajo Nicolás de Ovando
1512Leyes de Burgos: primer intento de regular el trato a los indígenas encomendados
1514Bartolomé de las Casas renuncia a su encomienda en Cuba y comienza su campaña reformista
1542Promulgación de las Leyes Nuevas; intentan abolir las encomiendas hereditarias
1544–1548Rebelión de Gonzalo Pizarro en Perú contra las Leyes Nuevas
1545La Corona revoca la supresión de la herencia de las encomiendas
1549Real cédula que suprime el servicio personal en las encomiendas; el tributo en trabajo comienza a sustituirse por el tributo en especie y dinero
1550–1551Junta de Valladolid: debate entre Las Casas y Sepúlveda sobre la licitud de la conquista
Siglo XVIIDeclive progresivo de la encomienda; las haciendas y la mita la reemplazan como forma dominante de organización del trabajo
1718–1720Felipe V suprime la mayor parte de las encomiendas subsistentes

Para leer más

La encomienda indiana

Silvio Zavala

El estudio clásico y más completo sobre el origen, la evolución jurídica y el funcionamiento práctico de la encomienda en toda América española.

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Los conquistadores y el indio americano

Lesley Byrd Simpson

Análisis de la institución de la encomienda y sus consecuencias demográficas y sociales para las poblaciones indígenas del Nuevo Mundo.

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Brevísima relación de la destrucción de las Indias

Bartolomé de las Casas

La denuncia más influyente de los abusos de la conquista y la encomienda, escrita por su principal opositor.

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