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Historia de América

Las independencias

De 1808 a 1830

Las independencias americanas: Bolívar y San Martín, las causas, las campañas militares y el nacimiento de las nuevas naciones entre 1808 y 1830.

Los 25 artículos, en orden

  1. 1775La independencia de Estados Unidos y su influencia en América
  2. 1778Bernardo O'Higgins: el Libertador de Chile
  3. 1778José de San Martín: biografía del Libertador del sur
  4. 1783Simón Bolívar: biografía del Libertador
  5. 1791La revolución haitiana: la primera república negra del mundo
  6. 1795Antonio José de Sucre: el Gran Mariscal de Ayacucho
  7. 1797Manuela Sáenz: la Libertadora del Libertador
  8. 1808La invasión napoleónica a España (1808) y América
  9. 1808Las causas de la independencia hispanoamericana
  10. 1808Las guerras de independencia: balance y consecuencias
  11. 1809Las juntas de gobierno de 1810
  12. 1810El Grito de Dolores y el inicio de la independencia de México
  13. 1810La independencia de Argentina (1816)
  14. 1810La independencia de Chile: de la Patria Vieja a la victoria de Chacabuco
  15. 1810Miguel Hidalgo y José María Morelos: los padres de la insurgencia mexicana
  16. 1817El Cruce de los Andes: la campaña que cambió América del Sur
  17. 1819La campaña libertadora del norte
  18. 1819La Gran Colombia: el sueño de Bolívar y su fracaso
  19. 1821La consumación de la independencia de México (1821)
  20. 1821La independencia de Centroamérica
  21. 1822La entrevista de Guayaquil: el encuentro que cambió América del Sur
  22. 1822La independencia de Brasil
  23. 1824La batalla de Ayacucho (1824): el fin del dominio español en América
  24. 1826El fracaso de la unidad hispanoamericana
  25. La Ilustración y las revoluciones atlánticas

En apenas dos décadas, el imperio español en América, que había durado tres siglos, se desmoronó, y de sus ruinas surgieron casi todas las naciones que hoy forman América Latina. Entre 1808 y 1830, un continente entero se levantó en armas para romper tres siglos de dominio colonial. Fue un proceso épico y contradictorio, protagonizado por libertadores legendarios pero también por millones de personas anónimas, que terminó con la independencia política pero dejó pendientes muchas de las promesas de libertad e igualdad que la habían inspirado.

Esta sección recorre la era de las independencias, desde sus raíces ideológicas en el siglo XVIII hasta la fragmentación final de los grandes sueños de unidad continental.

Las raíces de la emancipación

Las independencias no surgieron de la nada. Sus causas se hundían en el descontento criollo, las desigualdades coloniales y, sobre todo, en el clima de ideas de la época. La Ilustración y las revoluciones atlánticas —la independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa— ofrecieron el lenguaje y los modelos. Pero el detonante directo fue un acontecimiento europeo: la invasión napoleónica de España en 1808, que al derrumbar a la monarquía española dejó un vacío de poder. La respuesta americana fueron las juntas de gobierno de 1810, el primer paso hacia la autonomía.

Una sombra planeaba sobre todo el proceso: la revolución haitiana, la única rebelión de esclavos que triunfó y fundó un Estado, que aterrorizó a las élites americanas y condicionó el alcance social de sus propias revoluciones.

Los libertadores y sus campañas

Dos figuras dominan la epopeya independentista. Simón Bolívar, el Libertador del norte, dirigió la campaña libertadora que, con Sucre, emancipó las actuales Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia, y soñó con una América unida en la Gran Colombia. José de San Martín, el Libertador del sur, protagonizó la hazaña militar del Cruce de los Andes para liberar Chile y Perú.

Junto a ellos destacaron otras figuras decisivas: Bernardo O'Higgins en Chile, Antonio José de Sucre —el vencedor de la decisiva batalla de Ayacucho en 1824, que selló la independencia continental— y Manuela Sáenz, mucho más que la compañera de Bolívar. Los dos grandes libertadores se reunieron una sola vez, en la enigmática entrevista de Guayaquil, tras la cual San Martín se retiró de la escena.

Caminos propios: México, Centroamérica y Brasil

No todas las independencias siguieron el mismo guion. En México, el proceso comenzó como una revuelta popular con el Grito de Dolores de 1810, liderada por los curas Hidalgo y Morelos, y terminó de forma conservadora con la consumación de la independencia en 1821. De México se desgajó después la independencia de Centroamérica. Brasil, por su parte, siguió un camino único: la independencia de Brasil fue proclamada por el propio heredero de la corona portuguesa, dando lugar a un imperio.

El balance: sueños cumplidos y frustrados

¿Qué quedó de tanta sangre derramada? El balance de las guerras de independencia es agridulce: se logró la independencia política, pero las economías quedaron arruinadas y las jerarquías sociales, en gran medida, intactas. El mayor fracaso fue el colapso de los proyectos de unidad: el sueño bolivariano de una América unida se hizo añicos, y el continente se fragmentó en las repúblicas que conocemos hoy. Para entender en profundidad al hombre que mejor encarnó esa contradicción, sigue siendo muy recomendable la biografía de Bolívar de John Lynch.

Una guerra civil además de una guerra de independencia

Durante mucho tiempo, las historias nacionales contaron las independencias como un enfrentamiento entre «americanos» y «españoles». La historiografía actual matiza mucho esa imagen. En la mayoría de los territorios, los ejércitos del rey estaban formados sobre todo por soldados nacidos en América —criollos, mestizos, indígenas, pardos—, y muchas de las batallas decisivas enfrentaron a americanos con americanos. En Venezuela, los llaneros de José Tomás Boves combatieron primero por el rey y después, con Páez, por la república; en el sur de Colombia, los pastusos defendieron a la Corona hasta el final; en el Perú, buena parte de la élite limeña recelaba de los libertadores llegados de fuera.

Por eso, autores como Tomás Pérez Vejo, en Elegía criolla, han propuesto leer aquellos conflictos como guerras civiles dentro de la monarquía hispánica, en las que se disputaba qué forma política debía sustituir al viejo orden, más que como el despertar de naciones que ya existían. El estudio clásico de John Lynch sobre las revoluciones hispanoamericanas ofrece, por su parte, un recorrido región por región que muestra hasta qué punto cada proceso tuvo su propio ritmo.

La participación popular fue también muy variada. Indígenas, esclavos y castas se sumaron a uno u otro bando según las promesas que recibían: libertad para los esclavos que se alistaban, supresión del tributo indígena, igualdad legal para los pardos. Muchas de esas promesas se cumplieron solo a medias, y la esclavitud sobrevivió en varias repúblicas hasta mediados del siglo XIX.

Los que no se independizaron

No todo el continente siguió el mismo camino. Cuba y Puerto Rico permanecieron bajo soberanía española hasta 1898: sus élites azucareras, dependientes del trabajo esclavo y escarmentadas por el ejemplo haitiano, prefirieron la protección de la Corona al riesgo de una revolución. Canadá siguió vinculada a Gran Bretaña, y buena parte del Caribe continuó en manos británicas, francesas, neerlandesas o danesas. España, por su parte, tardó décadas en aceptar la pérdida: Fernando VII nunca reconoció a las nuevas repúblicas, una expedición intentó reconquistar México en 1829, y el reconocimiento diplomático no llegó hasta 1836, con México, y se prolongó a lo largo de todo el siglo XIX con el resto de los países.

Cronología esencial de las Independencias

FechaAcontecimiento
1804Independencia de Haití
1808Invasión napoleónica de España
1810Juntas de gobierno; Grito de Dolores
1816Independencia de Argentina
1817Cruce de los Andes
1819Creación de la Gran Colombia
1821Independencia de México, Centroamérica y Perú; Constitución de Cúcuta
1822Entrevista de Guayaquil; independencia de Brasil
1824Batalla de Ayacucho
1826Caen el Callao y Chiloé, últimos bastiones realistas en Sudamérica; Congreso de Panamá
1830Disolución de la Gran Colombia; muerte de Bolívar