En apenas dos décadas, el imperio español en América, que había durado tres siglos, se desmoronó, y de sus ruinas surgieron casi todas las naciones que hoy forman América Latina. Entre 1808 y 1830, un continente entero se levantó en armas para romper tres siglos de dominio colonial. Fue un proceso épico y contradictorio, protagonizado por libertadores legendarios pero también por millones de personas anónimas, que terminó con la independencia política pero dejó pendientes muchas de las promesas de libertad e igualdad que la habían inspirado.
Esta sección recorre la era de las independencias, desde sus raíces ideológicas en el siglo XVIII hasta la fragmentación final de los grandes sueños de unidad continental.
Las raíces de la emancipación
Las independencias no surgieron de la nada. Sus causas se hundían en el descontento criollo, las desigualdades coloniales y, sobre todo, en el clima de ideas de la época. La Ilustración y las revoluciones atlánticas —la independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa— ofrecieron el lenguaje y los modelos. Pero el detonante directo fue un acontecimiento europeo: la invasión napoleónica de España en 1808, que al derrumbar a la monarquía española dejó un vacío de poder. La respuesta americana fueron las juntas de gobierno de 1810, el primer paso hacia la autonomía.
Una sombra planeaba sobre todo el proceso: la revolución haitiana, la única rebelión de esclavos que triunfó y fundó un Estado, que aterrorizó a las élites americanas y condicionó el alcance social de sus propias revoluciones.
Los libertadores y sus campañas
Dos figuras dominan la epopeya independentista. Simón Bolívar, el Libertador del norte, dirigió la campaña libertadora que, con Sucre, emancipó las actuales Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia, y soñó con una América unida en la Gran Colombia. José de San Martín, el Libertador del sur, protagonizó la hazaña militar del Cruce de los Andes para liberar Chile y Perú.
Junto a ellos destacaron otras figuras decisivas: Bernardo O'Higgins en Chile, Antonio José de Sucre —el vencedor de la decisiva batalla de Ayacucho en 1824, que selló la independencia continental— y Manuela Sáenz, mucho más que la compañera de Bolívar. Los dos grandes libertadores se reunieron una sola vez, en la enigmática entrevista de Guayaquil, tras la cual San Martín se retiró de la escena.
Caminos propios: México, Centroamérica y Brasil
No todas las independencias siguieron el mismo guion. En México, el proceso comenzó como una revuelta popular con el Grito de Dolores de 1810, liderada por los curas Hidalgo y Morelos, y terminó de forma conservadora con la consumación de la independencia en 1821. De México se desgajó después la independencia de Centroamérica. Brasil, por su parte, siguió un camino único: la independencia de Brasil fue proclamada por el propio heredero de la corona portuguesa, dando lugar a un imperio.
El balance: sueños cumplidos y frustrados
¿Qué quedó de tanta sangre derramada? El balance de las guerras de independencia es agridulce: se logró la independencia política, pero las economías quedaron arruinadas y las jerarquías sociales, en gran medida, intactas. El mayor fracaso fue el colapso de los proyectos de unidad: el sueño bolivariano de una América unida se hizo añicos, y el continente se fragmentó en las repúblicas que conocemos hoy. Para entender en profundidad al hombre que mejor encarnó esa contradicción, sigue siendo muy recomendable la biografía de Bolívar de John Lynch.
Una guerra civil además de una guerra de independencia
Durante mucho tiempo, las historias nacionales contaron las independencias como un enfrentamiento entre «americanos» y «españoles». La historiografía actual matiza mucho esa imagen. En la mayoría de los territorios, los ejércitos del rey estaban formados sobre todo por soldados nacidos en América —criollos, mestizos, indígenas, pardos—, y muchas de las batallas decisivas enfrentaron a americanos con americanos. En Venezuela, los llaneros de José Tomás Boves combatieron primero por el rey y después, con Páez, por la república; en el sur de Colombia, los pastusos defendieron a la Corona hasta el final; en el Perú, buena parte de la élite limeña recelaba de los libertadores llegados de fuera.
Por eso, autores como Tomás Pérez Vejo, en Elegía criolla, han propuesto leer aquellos conflictos como guerras civiles dentro de la monarquía hispánica, en las que se disputaba qué forma política debía sustituir al viejo orden, más que como el despertar de naciones que ya existían. El estudio clásico de John Lynch sobre las revoluciones hispanoamericanas ofrece, por su parte, un recorrido región por región que muestra hasta qué punto cada proceso tuvo su propio ritmo.
La participación popular fue también muy variada. Indígenas, esclavos y castas se sumaron a uno u otro bando según las promesas que recibían: libertad para los esclavos que se alistaban, supresión del tributo indígena, igualdad legal para los pardos. Muchas de esas promesas se cumplieron solo a medias, y la esclavitud sobrevivió en varias repúblicas hasta mediados del siglo XIX.
Los que no se independizaron
No todo el continente siguió el mismo camino. Cuba y Puerto Rico permanecieron bajo soberanía española hasta 1898: sus élites azucareras, dependientes del trabajo esclavo y escarmentadas por el ejemplo haitiano, prefirieron la protección de la Corona al riesgo de una revolución. Canadá siguió vinculada a Gran Bretaña, y buena parte del Caribe continuó en manos británicas, francesas, neerlandesas o danesas. España, por su parte, tardó décadas en aceptar la pérdida: Fernando VII nunca reconoció a las nuevas repúblicas, una expedición intentó reconquistar México en 1829, y el reconocimiento diplomático no llegó hasta 1836, con México, y se prolongó a lo largo de todo el siglo XIX con el resto de los países.
Cronología esencial de las Independencias
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| 1804 | Independencia de Haití |
| 1808 | Invasión napoleónica de España |
| 1810 | Juntas de gobierno; Grito de Dolores |
| 1816 | Independencia de Argentina |
| 1817 | Cruce de los Andes |
| 1819 | Creación de la Gran Colombia |
| 1821 | Independencia de México, Centroamérica y Perú; Constitución de Cúcuta |
| 1822 | Entrevista de Guayaquil; independencia de Brasil |
| 1824 | Batalla de Ayacucho |
| 1826 | Caen el Callao y Chiloé, últimos bastiones realistas en Sudamérica; Congreso de Panamá |
| 1830 | Disolución de la Gran Colombia; muerte de Bolívar |