Precolombinac. 1418 — c. 1471 d.C.7 min de lectura
Pachacútec: el fundador del Imperio inca y el transformador del mundo
En pocas palabras
Pachacútec convirtió el señorío de Cusco en un imperio. Su reinado (c. 1438-1471) sentó las bases del Tahuantinsuyo y la tradición le atribuye Machu Picchu.
En este artículo
En las listas occidentales de grandes constructores de imperios rara vez aparece su nombre, pero pocos gobernantes han dejado una huella tan profunda en su mundo como Pachacútec, noveno Sapa Inca de Cusco según la lista tradicional. Durante su reinado, el señorío cusqueño dejó de ser un poder regional entre otros para convertirse en el núcleo de un Estado que sus sucesores extenderían por más de 4.000 kilómetros de Andes.
Su nombre, Pachacútec o Pachacuti, se traduce habitualmente como «el que transforma el mundo» o «el que da la vuelta al mundo»: en la tradición andina, un pachacuti era un cataclismo que cerraba una era y abría otra. Fue el nombre que adoptó tras su victoria sobre los chancas, el episodio que la memoria oficial inca convirtió en el momento fundacional del Imperio.
Conviene advertir desde el principio que casi todo lo que sabemos de él procede de relatos orales recogidos por cronistas españoles e indígenas en el siglo XVI, cuando ya había muerto hacía casi un siglo. Esos relatos fueron elaborados, en buena parte, por sus propios descendientes, interesados en engrandecer a su antepasado. La historiadora María Rostworowski dedicó buena parte de su obra a separar al personaje histórico de esa leyenda.
El príncipe que quedó atrás
La historia comienza con una crisis. Hacia 1438, según la cronología tradicional —establecida a partir de la crónica de Miguel Cabello Valboa y hoy discutida—, los chancas, rivales de Cusco, lanzaron una gran ofensiva contra la ciudad. El Inca Viracocha y su heredero designado, Urco, se retiraron a una fortaleza fuera de Cusco.
Un príncipe más joven, Cusi Yupanqui, decidió quedarse y defender la ciudad con un grupo de fieles. Según los relatos recogidos en las crónicas, cuando el ejército chanca se aproximaba, las piedras del campo de batalla se convirtieron en guerreros —los pururaucas— para reforzar a los defensores, y la victoria se atribuyó a la protección del Sol o del dios creador Viracocha, según las versiones.
Sea cual sea la explicación del milagro, el resultado fue real: los cusqueños derrotaron a los chancas. Cusi Yupanqui se negó a entregar los trofeos de la victoria a su padre, se hizo proclamar Inca con el apoyo de buena parte de la nobleza y relegó a Viracocha, que murió poco después. El destino de Urco varía según las fuentes: algunas dicen que murió combatiendo contra su hermano, otras que fue asesinado y que su nombre fue borrado de la lista oficial de soberanos.
La expansión: de señorío a Imperio
Con el poder consolidado, Pachacútec inició una expansión militar que cambió la geografía política de los Andes.
Primero aseguró el entorno de Cusco y sometió definitivamente a los chancas. Después se volvió hacia el altiplano del Titicaca, donde dominaban los collas y los lupacas, poderosos señoríos ganaderos. En la última etapa de su reinado, la dirección de las campañas pasó a su hijo Túpac Yupanqui, que llevó los ejércitos hacia el norte, por la sierra central y Cajamarca, hasta el actual Ecuador, y derrotó al reino costeño de Chimor, el gran rival de la costa norte.
Las técnicas de conquista inca combinaban la diplomacia y la amenaza. Antes de atacar, los incas solían enviar embajadas con regalos de tejidos finos, coca y otros bienes de prestigio para proponer la incorporación pacífica. Los señores que aceptaban conservaban su posición como curacas; los que se resistían se exponían a la guerra, al saqueo y a la deportación.
Muchas regiones se incorporaron así al Tahuantinsuyo sin grandes combates. Pero los incas fueron implacables con quienes se rebelaban tras someterse: las crónicas hablan de ejecuciones ejemplares y de traslados masivos de población, los llamados mitimaes.
La transformación de Cusco
Mientras expandía su dominio, Pachacútec reconstruyó la capital. El Cusco que heredó era un conjunto de aldeas y templos; el que dejó era el centro ritual y político del Estado, con palacios para cada linaje real, grandes plazas y templos de mampostería fina.
Según algunos cronistas, la ciudad fue concebida con la forma de un puma, con la fortaleza de Sacsayhuamán como cabeza y los ríos Saphy y Tullumayo delimitando su cuerpo. Los especialistas discuten si esa imagen describía el trazado real o era una metáfora. En el centro se alzaba el Coricancha, el Templo del Sol, cuyos muros estaban revestidos de láminas de oro. Sobre la ciudad, las obras de Sacsayhuamán, iniciadas en esta época y continuadas por sus sucesores, levantaron murallas con bloques que superan las cien toneladas, encajados sin mortero.
La gran plaza de Cusco, Haucaypata, era el espacio ritual más importante del Imperio: allí se celebraban las grandes fiestas y se exhibían las momias de los Incas difuntos. Según el licenciado Polo de Ondegardo, estaba cubierta con una capa de arena traída de la costa del Pacífico, un testimonio colonial que describe el carácter ritual de la plaza.
Al reorganizar Cusco, Pachacútec reorganizó también el culto. La tradición le atribuye la reforma del calendario ritual, el engrandecimiento del culto solar y la institucionalización del culto a las momias reales, que seguían «viviendo» en sus palacios y eran atendidas por su panaca.
Machu Picchu: la hacienda de Pachacútec
La mayor parte de los especialistas atribuye a Pachacútec la construcción de Machu Picchu. En 1987, el antropólogo John H. Rowe dio a conocer documentos coloniales de 1568 en los que los descendientes de Pachacútec reclamaban tierras en «Picchu» como propiedad de su antepasado.
Machu Picchu no era, según la interpretación más aceptada, ni una fortaleza ni un refugio de las acllas. Era una hacienda real: un palacio de retiro y un centro ceremonial y agrícola que el Inca y su corte usaban en determinadas épocas del año. A su muerte, como las demás propiedades reales, pasó a sostener a su panaca, el linaje formado por sus descendientes.
Las dataciones por radiocarbono publicadas en 2021 indican que el lugar estaba ocupado ya hacia 1420. Si Pachacútec lo mandó construir, su ascenso al poder debió de producirse antes de 1438, lo que confirma las dudas sobre la cronología tradicional.
El legado: el arquitecto de una civilización
La tradición atribuye a Pachacútec casi todo lo que definía al Estado inca:
- La transformación de Cusco en capital ritual y política
- La organización del Tahuantinsuyo en cuatro suyus
- La extensión del sistema de trabajo por turnos (mit'a) y de los depósitos estatales
- El inicio de la red de caminos que sus sucesores completarían
- La expansión del dominio cusqueño más allá de su región de origen
Buena parte de esa lista es probablemente exagerada: es normal que la memoria oficial concentre en un héroe fundador reformas que se hicieron a lo largo de varias generaciones. Aun así, pocos dudan de que su reinado marcó el paso de un señorío regional a un Estado expansivo. Para profundizar en esa distinción entre historia y leyenda, el libro de María Rostworowski sobre Pachacútec y los chancas sigue siendo imprescindible.
Pachacútec murió hacia 1471 y le sucedió Túpac Yupanqui, al que él mismo había asociado al gobierno. Su momia fue venerada en Cusco hasta que, en 1559, el corregidor Juan Polo de Ondegardo la localizó y la envió a Lima, donde se le perdió el rastro.
Cronología de Pachacútec
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| c. 1418 d.C. | Nacimiento estimado de Cusi Yupanqui (futuro Pachacútec) |
| c. 1438 d.C. | Victoria sobre los chancas y proclamación como Inca (fecha tradicional, debatida) |
| c. 1438-1463 d.C. | Reconstrucción de Cusco; conquista del altiplano del Titicaca |
| c. 1420-1450 d.C. | Construcción de Machu Picchu (según dataciones recientes, ocupado desde c. 1420) |
| c. 1463-1471 d.C. | Campañas de Túpac Yupanqui hacia el norte y conquista de Chimor |
| c. 1471 d.C. | Muerte de Pachacútec; le sucede Túpac Yupanqui |
| 1559 d.C. | Polo de Ondegardo localiza la momia de Pachacútec |
Para leer más
Pachacutec y la leyenda de los chancas
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