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Precolombina1438 — 1533 d.C.7 min de lectura

El Imperio inca: el Tahuantinsuyo y las cuatro regiones del mundo

En pocas palabras

El Imperio inca o Tahuantinsuyo, el mayor Estado de la América precolombina: más de 4.000 km de Andes gobernados sin moneda ni escritura alfabética.

En este artículo
  1. El Tahuantinsuyo: geografía de un imperio
  2. El Estado inca: sin escritura, sin moneda, sin mercados
  3. Los mitimaes: el gran instrumento de control social
  4. El sistema de los curacas: gobierno indirecto
  5. Los quipus: registro sin escritura
  6. El final del Tahuantinsuyo
  7. Cronología del Tahuantinsuyo

Según la cronología tradicional, hacia 1438 el señorío de Cusco —entonces un poder regional más en los Andes del sur del Perú— afrontó la mayor crisis de su historia: los chancas, un pueblo rival, avanzaban hacia la ciudad. El Inca Viracocha y su heredero designado, Urco, se retiraron. Un príncipe más joven, Cusi Yupanqui, decidió quedarse y defender Cusco.

Ganó. Según la tradición inca, recogida por los cronistas del siglo XVI, las piedras del campo de batalla se convirtieron en guerreros —los pururaucas— para ayudar a los defensores en el momento de mayor peligro. Los historiadores leen hoy ese episodio como un relato de legitimación: María Rostworowski subrayó que la versión oficial se construyó para presentar a Pachacútec como salvador y fundador.

Cusi Yupanqui tomó el nombre de Pachacútec («el que transforma el mundo») y durante su reinado convirtió el señorío de Cusco en un Estado expansivo. Sus sucesores, Túpac Yupanqui y Huayna Cápac, lo llevaron a su máxima extensión: el Tahuantinsuyo, el mayor Estado de la América precolombina.

Conviene advertir que estas fechas proceden de las crónicas —sobre todo de la de Miguel Cabello Valboa— y que las dataciones por radiocarbono de los últimos años sugieren que la expansión inca pudo comenzar varias décadas antes, hacia 1400.

El Tahuantinsuyo: geografía de un imperio

Tawantinsuyu significa en quechua «las cuatro partes unidas entre sí» (tawa, cuatro; suyu, parte o región). El Imperio estaba dividido administrativamente en cuatro grandes regiones que se unían en Cusco, la capital, como los radios en el centro de una rueda:

  • Chinchaysuyu (noroeste): la más poblada, que abarcaba el centro y el norte del Perú, la costa norte y el actual Ecuador, hasta el extremo sur de Colombia.
  • Antisuyu (noreste): las vertientes orientales de los Andes y el borde de la selva amazónica, la región más difícil de controlar.
  • Collasuyu (sureste): la más extensa, con el Altiplano, el lago Titicaca, la actual Bolivia, el norte y centro de Chile y el noroeste de Argentina.
  • Contisuyu (suroeste): la más pequeña, que descendía desde Cusco hacia la costa del Pacífico.

En su máxima extensión, hacia 1527, el Tahuantinsuyo se extendía unos 4.000 kilómetros de norte a sur —desde el sur de Colombia hasta el centro de Chile—, con una anchura variable entre el Pacífico y las laderas orientales de los Andes. Era el mayor Estado de la América precolombina.

La población del Imperio es difícil de estimar: los investigadores dan cifras entre 6 y 14 millones de habitantes, aunque cualquier cifra es insegura.

El Estado inca: sin escritura, sin moneda, sin mercados

El Imperio inca tenía rasgos que lo distinguen de la mayoría de los grandes Estados de la historia: gobernaba un territorio vasto sin escritura alfabética, sin moneda y, en gran medida, sin mercados.

¿Cómo era posible? La respuesta está en una organización basada en principios andinos muy antiguos, como la reciprocidad y el trabajo por turnos, que los incas ampliaron a escala imperial.

El Sapa Inca —el gobernante supremo, literalmente "el único inca"— era considerado hijo del dios Sol (Inti) y concentraba un poder inmenso. Aun así, dependía del apoyo de las panacas —los linajes reales de Cusco—, del clero y de los curacas, y las luchas entre facciones marcaron casi todas las sucesiones.

La mit'a —el trabajo tributario— era el mecanismo de extracción de recursos. Los sujetos del Imperio no pagaban tributo en bienes, sino en trabajo. Cada comunidad debía proporcionar al estado un número de trabajadores durante ciertos períodos del año para construir caminos, templos y palacios; trabajar las tierras del Estado y del Sol; servir en el ejército; o acarrear bienes a lo largo de los caminos.

A cambio, el Estado inca garantizaba a sus súbditos la seguridad alimentaria: los depósitos estatales (qollqas) almacenaban alimentos y bienes que se distribuían a los trabajadores de mit'a, a los ejércitos en campaña y a las poblaciones afectadas por sequías o catástrofes.

Este sistema de reciprocidad obligatoria —que los antropólogos llaman "redistribución estatal"— era radicalmente diferente a la economía de mercado pero era, en sus propios términos, eficiente. Permitió al Estado inca movilizar enormes cantidades de trabajo para construir infraestructuras, sostener ejércitos formados en su mayoría por contingentes de mit'a y hacer frente a desastres naturales.

Los mitimaes: el gran instrumento de control social

Una de las herramientas más originales del poder inca era la política de los mitimaes: el traslado forzado de poblaciones. Cuando los incas conquistaban un territorio, desplazaban a parte de su población a otras regiones y traían a esa zona colonos leales de otras partes del Imperio.

Esta política tenía varios objetivos. Rompía las solidaridades locales que podían generar resistencia. Difundía el quechua —la lengua franca del Imperio— a regiones recién conquistadas. Y mezclaba poblaciones con distintas especialidades técnicas (agricultores de distintos pisos ecológicos, artesanos, militares) de manera que cada región fuera más productiva y más interdependiente.

Los mitimaes servían también para colonizar tierras productivas: en el valle de Cochabamba, por ejemplo, Huayna Cápac instaló a miles de trabajadores procedentes de todo el Imperio para cultivar maíz destinado al Estado.

El sistema de los curacas: gobierno indirecto

Los incas no gobernaban directamente cada uno de los cientos de pueblos y etnias que componían el Imperio. Utilizaban el gobierno indirecto a través de los curacas: los señores locales de cada comunidad. Los curacas mantenían su autoridad y sus privilegios a cambio de garantizar el cumplimiento de las obligaciones de mit'a por parte de sus comunidades y de enviar sus hijos e hijas a Cusco como garantía de lealtad (los hijos eran educados en la corte inca; las hijas podían convertirse en acllas, «mujeres escogidas» que tejían, preparaban chicha y servían al culto o eran entregadas como esposas secundarias por el Inca).

Este sistema permitía al Imperio controlar vastas regiones con una burocracia relativamente pequeña. También generaba una fuente permanente de tensiones: los curacas debían equilibrar las exigencias del Estado inca con los intereses de sus propias comunidades.

Los quipus: registro sin escritura

Sin escritura alfabética, ¿cómo registraba el Estado inca la información necesaria para administrar un imperio? La respuesta son los quipus: sistemas de cuerdas anudadas que codificaban información numérica y posiblemente narrativa.

Los quipus consistían en una cuerda principal de la que colgaban cuerdas secundarias de diferentes colores, con nudos en distintas posiciones. El sistema numérico era posicional y decimal: la posición del nudo en la cuerda determinaba su valor (unidades, decenas, centenas). Los colores podían indicar la categoría de la información (tributo, censo, producción agrícola, deudas).

Se conservan alrededor de un millar de quipus en museos de todo el mundo, y los investigadores han descifrado su sistema numérico. Más difícil es determinar si algunos quipus también contenían información narrativa —texto, por así decir— y no solo datos. La investigación de Gary Urton (Harvard) y otros sugiere que el sistema era más complejo de lo que se creía, aunque el posible «contenido narrativo» de los quipus sigue siendo debatido. Lo analizamos con detalle en nuestro artículo sobre los quipus.

El final del Tahuantinsuyo

El Imperio llegó a su apogeo apenas unas décadas antes de su caída. Hacia 1527 murió Huayna Cápac, probablemente víctima de una epidemia llegada desde el Caribe antes que los propios españoles, y la sucesión desembocó en la guerra civil entre Huáscar y Atahualpa. En 1532, Francisco Pizarro capturó a Atahualpa en Cajamarca, con la ayuda decisiva de muchos pueblos que aprovecharon la ocasión para librarse del dominio cusqueño.

La caída de Cusco no fue, sin embargo, el final inmediato. Manco Inca se sublevó en 1536 y sus sucesores mantuvieron un Estado neoinca en Vilcabamba hasta 1572, cuando fue capturado y ejecutado Túpac Amaru I.

Cronología del Tahuantinsuyo

FechaAcontecimiento
~1438 d.C.Victoria de Pachacútec sobre los chancas; inicio de la expansión imperial (fecha tradicional)
~1438-1471 d.C.Reinado de Pachacútec; transformación en imperio
~1471-1493 d.C.Reinado de Túpac Yupanqui; expansión máxima hacia el sur
~1493-1527 d.C.Reinado de Huayna Cápac; consolidación y expansión hacia el norte
~1527 d.C.Huayna Cápac muere de epidemia (probablemente viruela); guerra civil entre Huáscar y Atahualpa
1532 d.C.Pizarro captura a Atahualpa en Cajamarca
1533 d.C.Ejecución de Atahualpa; los españoles entran en Cusco
1536 d.C.Rebelión de Manco Inca
1572 d.C.Caída de Vilcabamba y ejecución de Túpac Amaru I

Para leer más

Historia del Tahuantinsuyu

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