Saltar al contenido
Historia de América
  1. Inicio
  2. El siglo XIX

Siglo XIXSiglo XIX8 min de lectura

La abolición de la esclavitud en América

En pocas palabras

La abolición de la esclavitud en América, de Haití (1804) a Brasil (1888): un proceso largo, desigual y negociado que transformó el continente en el siglo XIX.

En este artículo
  1. Los orígenes: un sistema construido sobre siglos de violencia
  2. Haití: la abolición que nadie quería reconocer
  3. Las independencias latinoamericanas y la esclavitud: una promesa incumplida
  4. La Guerra de Secesión y la emancipación en Estados Unidos
  5. Cuba, Puerto Rico y el fin del Imperio español
  6. Brasil: la última abolición
  7. Cronología de la abolición en América

El 13 de mayo de 1888, la princesa regente Isabel firmó en Río de Janeiro una ley de dos artículos que declaraba extinguida la esclavitud en Brasil. Con aquella Ley Áurea, Brasil se convertía en el último país del continente americano en abolir legalmente la esclavitud. Habían pasado cuarenta años desde que Francia la aboliese en sus colonias caribeñas, más de ochenta desde que Gran Bretaña prohibiese a sus súbditos el comercio de esclavos, y casi un siglo desde que los esclavos de Saint-Domingue demostrasen que podían derrotar a un ejército imperial y fundar una república propia.

La abolición de la esclavitud en América no fue un acto único ni un triunfo limpio de la moral sobre el interés. Fue un proceso largo, desigual, plagado de compromisos y retrocesos, que adoptó formas radicalmente distintas según el país y el momento. En algunos casos llegó como consecuencia de una guerra. En otros, como resultado de décadas de presión abolicionista. En la mayoría, como concesión calculada de las élites para preservar lo que pudieran del orden social que la esclavitud había sostenido.

Los orígenes: un sistema construido sobre siglos de violencia

La esclavitud no llegó a América con el siglo XIX: llegó con los primeros navíos europeos. Entre los siglos XVI y XIX, la base de datos Slave Voyages estima que unos 12,5 millones de africanos fueron embarcados por la fuerza rumbo al Nuevo Mundo, y que alrededor de 10,7 millones llegaron vivos. La diferencia —cerca de dos millones de personas— murió durante la travesía.

En las colonias españolas de América, la esclavitud africana fue importante aunque desigual. En Cuba y Puerto Rico —las últimas posesiones españolas en el Caribe— el sistema esclavista alcanzó su apogeo precisamente en el siglo XIX, cuando la demanda de azúcar disparó la importación de esclavos. En Brasil, bajo dominio portugués y luego independiente, la esclavitud fue estructural: la economía del café y del azúcar dependía de ella de manera absoluta. En las colonias británicas del Caribe y en los Estados Unidos del sur, el sistema era igualmente central, aunque con dinámicas diferentes.

Esta dependencia económica fue el principal obstáculo al abolicionismo. Las élites propietarias de esclavos no solo controlaban la producción; controlaban también la política, los parlamentos, la judicatura. Cualquier proceso de abolición tenía que vencer esa resistencia o encontrar la manera de rodearla.

Haití: la abolición que nadie quería reconocer

La primera abolición real de la esclavitud en América no fue fruto de un decreto benevolente ni de una presión diplomática: fue el resultado de una revolución armada. En 1791, los esclavos de Saint-Domingue —la colonia francesa más rentable del mundo— se levantaron; entre sus líderes pronto destacó Toussaint Louverture. Los comisarios franceses decretaron la emancipación en 1793 y la Convención la extendió a todas las colonias en 1794, pero Napoleón intentó restablecer el orden esclavista en 1802. Trece años de guerra brutal culminaron en 1804 con la declaración de independencia de Haití, la primera república negra del mundo.

La Revolución haitiana abolió la esclavitud de manera radical e irreversible. Pero también produjo en las élites propietarias del continente —blancas y mestizas— un pánico que duró décadas y frenó muchos procesos abolicionistas. El "miedo a Haití" fue invocado explícitamente en los debates parlamentarios cubanos y brasileños para posponer reformas: se argumentaba que una emancipación rápida produciría el caos. Paradójicamente, la historia de la Revolución haitiana fue también una fuente de inspiración para las comunidades esclavas de todo el continente.

Las independencias latinoamericanas y la esclavitud: una promesa incumplida

Las guerras de independencia de principios del siglo XIX ofrecieron a muchas repúblicas nacientes la oportunidad de eliminar la esclavitud junto con el yugo colonial. En teoría, los ideales ilustrados que animaban a los libertadores —Bolívar, San Martín, Hidalgo— eran incompatibles con la esclavitud. En la práctica, los intereses de las clases propietarias impusieron compromisos.

Simón Bolívar prometió en varias ocasiones la emancipación de los esclavos que se uniesen a su ejército, y lo hizo en parte por principio y en parte por necesidad militar. Pero las leyes de las nuevas repúblicas —empezando por la de manumisión aprobada en el Congreso de Cúcuta en 1821 para la Gran Colombia— optaron mayoritariamente por la llamada "libertad de vientres": los hijos de esclavos nacidos a partir de cierta fecha serían libres, pero los esclavos existentes seguirían siéndolo. Era una abolición diferida, calculada para no alterar la estructura económica de manera inmediata.

Chile fue la excepción más temprana: abolió la esclavitud en 1823. México lo hizo en 1829 por decreto del presidente Vicente Guerrero, aunque su aplicación fue irregular y Texas obtuvo una exención. En el resto de Hispanoamérica la abolición definitiva se concentró a mediados de siglo, casi siempre con indemnización a los propietarios: Uruguay en 1842-1846, Colombia y Ecuador en 1851-1852, Argentina con la Constitución de 1853, Venezuela y Perú en 1854. Pero las grandes economías esclavistas —Cuba, Brasil, Estados Unidos— permanecieron al margen de esta tendencia durante décadas.

Entretanto, el Imperio británico había tomado otro camino. Tras prohibir la trata en 1807, el Parlamento aprobó en 1833 la ley de abolición para sus colonias, que entró en vigor en 1834 con un periodo de «aprendizaje» obligatorio hasta 1838 y una indemnización de veinte millones de libras a los propietarios, no a los esclavos. La Marina británica se dedicó después a perseguir a los negreros en el Atlántico, una presión que pesó mucho sobre Brasil y España.

La Guerra de Secesión y la emancipación en Estados Unidos

En los Estados Unidos, la esclavitud fue inseparable de la identidad política y económica del Sur. La producción de algodón en los estados sureños dependía estructuralmente del trabajo esclavo, y las élites sureñas habían construido toda una ideología para justificarla —racial, religiosa, paternalista.

La elección de Abraham Lincoln en 1860 y la secesión de los estados del Sur precipitaron la guerra civil más destructiva que el continente americano ha conocido. La Proclamación de Emancipación de 1863 —que Lincoln firmó en un contexto de urgencia militar tanto como moral— liberó formalmente a los esclavos de los estados rebeldes. La decimotercera enmienda a la Constitución, ratificada en 1865 tras la derrota confederada, abolió definitivamente la esclavitud en todo el territorio nacional.

Pero la abolición legal no trajo la igualdad. El período de Reconstrucción fue seguido de décadas de segregación institucionalizada, terror racial y leyes que mantuvieron a los afroamericanos en una situación de subordinación efectiva. La brecha entre la libertad formal y la igualdad real tardaría un siglo más en comenzar a cerrarse.

Cuba, Puerto Rico y el fin del Imperio español

En las colonias españolas del Caribe, la abolición llegó tarde y muy negociada. Cuba era en el siglo XIX una de las economías azucareras más productivas del mundo, y la élite criolla propietaria de esclavos resistió cualquier reforma durante décadas. La guerra de los Diez Años (1868–1878) —el primer gran conflicto independentista cubano— introdujo la esclavitud como variable política: los rebeldes prometían emancipación a los esclavos que combatiesen con ellos.

España abolió la esclavitud en Puerto Rico en 1873, con compensación a los propietarios. Antes, en 1870, la Ley Moret había declarado libres a los hijos de esclava nacidos desde entonces y a los mayores de sesenta años. En Cuba, el proceso fue más lento: la ley de 1880 suprimió la esclavitud sobre el papel, pero la sustituyó por un «patronato» que obligaba a los antiguos esclavos a seguir trabajando para sus amos durante ocho años más. Fue una abolición que no terminaba de serlo, y la presión de los propios patrocinados, que compraban o litigaban su libertad, precipitó el final: el patronato se suprimió en octubre de 1886, dos años antes de lo previsto.

José Martí, que organizaba desde el exilio el Partido Revolucionario Cubano, entendió que la independencia y la abolición eran inseparables: una Cuba libre sin igualdad racial sería una promesa vacía.

Brasil: la última abolición

Brasil fue el último país del hemisferio occidental en abolir la esclavitud. En 1888, la princesa Isabel firmó la Ley Áurea sin indemnización a los propietarios, en un gesto que el Imperio pagó caro: un año después, la monarquía fue derrocada y se proclamó la república. Muchos historiadores señalan que los grandes terratenientes esclavistas, resentidos por la pérdida de su "propiedad" sin compensación, retiraron su apoyo a la corona.

La abolición brasileña fue real pero incompleta. Los alrededor de setecientos mil esclavos que quedaban en 1888 —la mayoría ya había obtenido la libertad por manumisión, por la Ley del Vientre Libre de 1871 o por la fuga— no recibieron tierra, educación ni apoyo económico. La historia social del Brasil postabolicionista es en gran medida la historia de cómo una sociedad construida sobre la esclavitud intentó —y en muchos aspectos fracasó— en transformarse.

Cronología de la abolición en América

FechaAcontecimiento
1793-1794Emancipación en Saint-Domingue, extendida por la Convención francesa
1804Independencia de Haití, primera república nacida de una revolución de esclavos
1823Chile: abolición definitiva de la esclavitud
1829México: decreto de Vicente Guerrero
1834Imperio británico: entra en vigor la abolición (aprendizaje hasta 1838)
1848Francia: abolición en sus colonias (Martinica, Guadalupe, Guayana)
1851Nueva Granada (Colombia): ley de abolición, efectiva en 1852
1854Perú y Venezuela: abolición definitiva
1863Proclamación de Emancipación de Lincoln en Estados Unidos
1865Decimotercera Enmienda: abolición definitiva en Estados Unidos
1873España: abolición en Puerto Rico
1880Cuba: ley de abolición con patronato
1886Cuba: fin anticipado del patronato
1888Brasil: Ley Áurea, última abolición en el hemisferio occidental

Para leer más

La esclavitud africana en América Latina y el Caribe

Herbert S. Klein

Síntesis clásica y comparada de los sistemas esclavistas iberoamericanos, desde la trata hasta las aboliciones del siglo XIX.

Buscar en Amazon

La trata de esclavos. Historia del tráfico de seres humanos de 1440 a 1870

Hugh Thomas

Historia monumental del comercio atlántico de esclavos y de las campañas que acabaron con él.

Buscar en Amazon

La emancipación de los esclavos en Cuba: la transición al trabajo libre, 1860-1899

Rebecca J. Scott

Estudio de referencia sobre cómo se desmontó la esclavitud cubana, del patronato al trabajo asalariado.

Buscar en Amazon

Enlaces de afiliado: si compras, la web recibe una pequeña comisión y a ti no te cuesta más.

También te puede servir

¿Encontraste un error histórico? Escríbenos a contacto@historiadeamerica.com y lo corregimos.