Precolombina250 — 1200 d.C.8 min de lectura
Chichén Itzá, Palenque y Tikal: las tres joyas de la civilización maya
En pocas palabras
Chichén Itzá, Palenque y Tikal, tres grandes ciudades mayas: su historia, sus reyes, su arquitectura y los debates que aún abren los arqueólogos sobre ellas.
En este artículo
Si la civilización maya fuera una corona, sus tres joyas serían Tikal, Palenque y Chichén Itzá. Son tres ciudades muy distintas en su geografía, su arquitectura y su historia, que ilustran momentos y rostros diferentes de una civilización con más de dos milenios de historia. Sus edificios e inscripciones guardan un registro de reyes, guerras, astronomía y ritual que arqueólogos y epigrafistas llevan más de un siglo aprendiendo a leer.
No fueron las únicas grandes ciudades mayas —Calakmul, Copán o Caracol rivalizaron con ellas—, pero sí las que mejor permiten recorrer la historia de esta civilización, del Clásico al Posclásico temprano.
Tikal: la superpotencia de la selva
Tikal se encuentra en el norte del Petén guatemalteco, rodeada por kilómetros de selva tropical densa. Para llegar a ella hoy hay que volar a Flores y tomar una carretera de dos horas. Para sus habitantes del período Clásico, la selva era tanto su protección como su sustento: la madera de sus árboles construía los techos de sus palacios, su fauna alimentaba a la corte real, y sus ríos y aguadas sostenían la vida en una región sin acceso al mar.
La historia política de Tikal
El lugar estaba habitado desde hacia el 800 a.C. y empezó a ganar importancia en el Preclásico tardío, hacia el siglo IV a.C. Pero su historia más dramática empieza en enero del año 378 d.C., cuando un personaje llamado Siyaj K'ahk' —«nacido del fuego»— llegó a Tikal desde el oeste, al frente de fuerzas con claros vínculos con Teotihuacán. El rey de Tikal, Chak Tok Ich'aak I, murió ese mismo día. Difícilmente fue una coincidencia.
Este episodio —que los epigrafistas han llamado la "intervención teotihuacana" en Tikal— instaló una nueva dinastía vinculada al gran poder mesoamericano del momento. Un año después subió al trono Yax Nuun Ahiin I, hijo de un personaje llamado Búho Lanzadardos, al que algunos epigrafistas identifican con un soberano de la propia Teotihuacán. El nuevo rey aparece representado con atavíos de estilo teotihuacano. Los contactos entre ambas tradiciones eran anteriores, pero este es el episodio de intervención política mejor documentado.
Durante el Clásico, Tikal sostuvo una larga rivalidad con Calakmul, en el actual estado mexicano de Campeche, capital del reino de la Serpiente (Kaanul). En el año 562, Caracol, aliada de Calakmul, derrotó a Tikal, cuyo rey Wak Chan K'awiil fue probablemente sacrificado. Tikal entró en un largo «hiato» de más de un siglo sin monumentos fechados, del que salió bajo Nuun Ujol Chaak y, sobre todo, su hijo Jasaw Chan K'awiil I, que en 695 derrotó a las fuerzas de Calakmul: una revancha narrada en las inscripciones de la ciudad y reconstruida en la crónica de los reyes mayas de Martin y Grube.
La arquitectura de Tikal
Los monumentos más icónicos de Tikal son sus templos-pirámide, que se elevan por encima de la copa de la selva. El Templo I —también conocido como el Templo del Gran Jaguar— tiene unos 47 metros de altura y alberga la tumba de Jasaw Chan K'awiil I; probablemente lo terminó su hijo, Yik'in Chan K'awiil. Desde su cima se ven los otros templos del conjunto emergiendo de la selva como faros de piedra.
La Gran Plaza central de Tikal —flanqueada por el Templo I al este y el Templo II al oeste— es uno de los espacios urbanos más impresionantes de la arquitectura prehispánica. Alrededor se extienden la Acrópolis Norte (el área más antigua, con construcciones acumuladas durante siglos), la Acrópolis Central (el área de residencia de la élite) y docenas de plazas secundarias.
Las estimaciones sobre su población en el Clásico tardío oscilan mucho, en general entre 45.000 y 90.000 habitantes para la ciudad y su periferia inmediata. Los levantamientos con LiDAR de 2018 revelaron además miles de estructuras ocultas bajo la selva y obras defensivas, y han llevado a revisar al alza la densidad de población de toda la región.
Palenque: la ciudad más elegante
Si Tikal es la superpotencia política de la selva del Petén, Palenque es la ciudad del refinamiento intelectual y arquitectónico. Situada en las laderas de la Sierra de Chiapas, donde la montaña se encuentra con la selva tropical del estado mexicano de Chiapas, Palenque es, para muchos arqueólogos y visitantes, la ciudad maya de mayor belleza. Su nombre antiguo era Lakamha', «lugar de las grandes aguas», por los arroyos que la atraviesan.
El Gran Pakal y su tumba
El período de mayor esplendor de Palenque coincide con el reinado de K'inich Janaab Pakal —el Gran Pakal— quien gobernó durante casi setenta años, de 615 a 683 de nuestra era. Ascendió al trono a los doce años de edad y murió a los ochenta (según las inscripciones, aunque algunos investigadores debaten la cronología exacta).
Bajo Pakal y sus sucesores directos, Palenque construyó sus monumentos más importantes: el Palacio —un complejo de plataformas y patios interiores, con una torre cuadrada sin paralelo en la arquitectura maya—, el Templo de las Inscripciones, el Grupo de las Cruces y otros.
En 1949, el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier notó que una de las losas del suelo del templo que corona el Templo de las Inscripciones tenía perforaciones tapadas que podían servir para levantarla. Bajo ella apareció una escalera descendente, rellenada de piedras y tierra. Tras varias temporadas de excavación, en junio de 1952 llegó al final: una cámara funeraria con el sepulcro de Pakal, uno de los hallazgos más importantes de la arqueología americana.
El sarcófago de Pakal, con su tapa de piedra caliza de varias toneladas y está decorada con uno de los relieves más complejos y bellos de toda la iconografía maya, es hoy uno de los objetos más estudiados del mundo precolombino. La figura del gobernante, representado en el tránsito de la muerte al renacimiento, emerge de las fauces del inframundo bajo el árbol cósmico y adopta los atributos del dios del maíz. La lectura fantasiosa que vio en él a un «astronauta» a los mandos de una nave carece de cualquier base.
La arquitectura de Palenque
Lo que distingue la arquitectura de Palenque es su ligereza y elegancia. Mientras otras ciudades mayas construyeron pirámides macizas y pesadas, los arquitectos palencanos desarrollaron bóvedas de arco en ménsula más esbeltas, con ventanas en las crestas ornamentales que reducen el peso y crean un juego de luz y sombra que hace que los edificios parezcan flotar sobre la selva.
El Palacio —con sus cuatro patios interiores, sus galerías con tableros en relieve y su peculiar torre— debió ser el centro de la vida cortesana: ceremonias, recepciones diplomáticas, rituales de accesión al trono. La torre, única en la arquitectura maya, pudo usarse como observatorio astronómico o como punto de vigilancia visual del territorio.
Chichén Itzá: la ciudad del Posclásico
Chichén Itzá representa un mundo maya diferente: el del Clásico terminal y el Posclásico temprano (c. 800-1100 d.C.) en el norte de Yucatán, con sus influencias del México central y su organización política particular. La ciudad domina las llanuras calcáreas del Yucatán septentrional, sin elevaciones naturales —compensadas por la arquitectura— y con acceso al agua a través de cenotes: pozos naturales en la roca calcárea que eran sagrados para los mayas.
La pirámide de Kukulcán: El Castillo
El monumento más famoso de Chichén Itzá —y probablemente de toda la arquitectura maya— es El Castillo: la pirámide dedicada a Kukulcán, la serpiente emplumada, equivalente maya de Quetzalcóatl. La pirámide mide unos 24 metros hasta la plataforma superior —unos 30 con el templo que la corona— y cada una de sus cuatro escalinatas tiene 91 peldaños; sumando la plataforma superior se obtienen 365, tantos como días tiene el año solar. En su interior se conserva una pirámide anterior, más pequeña, con un trono en forma de jaguar pintado de rojo.
Pero el prodigio verdadero de El Castillo es el fenómeno de los equinoccios de primavera y otoño. En torno a esas fechas, a última hora de la tarde, las aristas escalonadas proyectan sobre la balaustrada norte una sombra en triángulos que parece una serpiente descendiendo hacia la cabeza esculpida de la base. Los arqueólogos debaten si el efecto fue buscado deliberadamente o es una coincidencia; en cualquier caso, hoy reúne a miles de visitantes cada equinoccio.
El Cenote Sagrado y los sacrificios
El Cenote Sagrado de Chichén Itzá —un pozo natural circular de 60 metros de diámetro y 13 metros de profundidad— fue un lugar de ofrendas durante siglos. Las expediciones de dragado del siglo XX y las excavaciones subacuáticas más recientes han extraído de sus aguas miles de objetos: joyas de jade, figuras de oro, incensarios de cerámica, y también huesos humanos —evidencia de sacrificios rituales arrojados al cenote como ofrendas a Chaac, el dios de la lluvia.
La influencia tolteca: un debate abierto
Una de las características más llamativas de la arquitectura de Chichén Itzá es el parecido con el estilo tolteca del centro de México, particularmente con la ciudad de Tula (Hidalgo). Columnas con figuras de guerreros, tableros con calaveras (tzompantli), plataformas con águilas y jaguares —estos elementos aparecen tanto en Tula como en Chichén Itzá.
Durante décadas, la interpretación dominante —apoyada en crónicas coloniales que hablaban de la llegada de extranjeros— fue que guerreros toltecas habían conquistado Chichén Itzá. La investigación reciente dibuja una imagen más matizada: un intercambio en ambas direcciones dentro de una red mesoamericana de comercio y peregrinación, en la que ni siquiera está claro qué ciudad influyó en cuál. Tras su declive, a partir del siglo XI, el protagonismo político del norte de Yucatán pasó a Mayapán, aunque el Cenote Sagrado siguió recibiendo peregrinos hasta la llegada de los españoles.
Cronología comparativa
| Ciudad | Período de mayor apogeo | Fecha de abandono / conquista |
|---|---|---|
| Tikal | 250-850 d.C. (Clásico) | Último monumento fechado en 869; abandono gradual en el siglo X |
| Palenque | 600-800 d.C. (Clásico tardío) | Última fecha conocida en 799; abandono gradual en el siglo IX |
| Chichén Itzá | 800-1100 d.C. (Clásico terminal / Posclásico temprano) | Declive desde el siglo XI; centro de peregrinación hasta el siglo XVI |
Para leer más
Crónica de los reyes y reinas mayas
Simon Martin y Nikolai Grube
La historia política de Tikal, Palenque y otras ciudades mayas narrada a través de sus propias inscripciones.
Buscar en AmazonPalenque: Eternal City of the Maya
David Stuart y George Stuart
Historia arqueológica y epigráfica de Palenque escrita por dos de los mayores especialistas en la ciudad de Pakal.
Buscar en AmazonBreaking the Maya Code
Michael D. Coe
La historia del desciframiento que permite leer lo que Tikal y Palenque escribieron sobre sí mismas.
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