Precolombina300 a.C. — 1697 d.C.8 min de lectura
La escritura jeroglífica maya: el único sistema de escritura completo de América
En pocas palabras
La escritura jeroglífica maya: cómo funciona su sistema logosilábico, la historia de su desciframiento y los cuatro códices mayas que sobrevivieron.
En este artículo
En 1952, un joven lingüista soviético de treinta años llamado Yuri Valentínovich Knórosov publicó en la revista Sovetskaya Etnografiya un artículo que acabaría transformando la comprensión de una civilización milenaria. Knórosov argumentaba, basándose en un documento colonial del siglo XVI y en las fotografías de los tres únicos códices mayas conocidos entonces, que la escritura maya no era ideográfica —como sostenía la mayoría de los académicos occidentales— sino logosilábica: una combinación de signos que representaban palabras y signos que representaban sílabas.
Tenía razón. Pero durante casi dos décadas la mayoría de los especialistas occidentales rechazó su propuesta. La Guerra Fría, el envoltorio marxista con que se presentó el artículo y el peso de las teorías establecidas jugaron en su contra, aunque algunos investigadores, como Michael Coe o David Kelley, lo tomaron en serio desde muy pronto. El desciframiento de la escritura maya fue, además de un logro científico, una larga batalla académica.
Hoy, gracias al trabajo de Knórosov y de decenas de epigrafistas posteriores —Tatiana Proskouriakoff, Linda Schele, Peter Mathews, David Stuart y muchos otros—, podemos leer la mayor parte de los textos mayas: las victorias que los reyes mandaron grabar en piedra hace mil quinientos años, sus bodas, sus derrotas y su visión del cosmos.
Los mayas no fueron los únicos mesoamericanos que escribieron: zapotecos, epiolmecas y otros pueblos desarrollaron sistemas propios. Pero la escritura maya es la mejor documentada y la única que hoy puede leerse de forma sistemática, y por eso se la considera el sistema de escritura más completo de la América precolombina.
Estructura del sistema: logosilábico y flexible
La escritura maya es un sistema logosilábico: combina dos tipos de signos en el mismo texto.
Los logogramas son signos que representan una palabra completa. El glifo de un jaguar, por ejemplo, puede representar la palabra maya para "jaguar" (balam). Los logogramas se usan para palabras frecuentes o conceptos importantes.
Los silabogramas son signos que representan sílabas —específicamente, combinaciones de consonante + vocal (CV). Con unos 200 silabogramas básicos, el escriba maya puede representar cualquier palabra de la lengua maya simplemente combinando sílabas.
Lo que hace el sistema especialmente interesante es su redundancia: la misma palabra puede escribirse de múltiples maneras. Balam (jaguar) puede escribirse con el logograma del jaguar, o con los silabogramas ba-la-ma, o incluso con una combinación de los dos. Esta flexibilidad era, en parte, una oportunidad para el artificio caligráfico: los escribas más habilidosos encontraban formas elegantes y sorprendentes de combinar los signos.
La escritura se lee en pares de columnas, de izquierda a derecha y de arriba abajo. El orden de lectura dentro de cada «bloque glífico» (el cuadrado que contiene varios signos) sigue reglas propias que los epigrafistas han tardado décadas en descifrar.
El corpus: lo que ha sobrevivido
La escritura maya se encuentra en tres soportes principales:
Piedra: Las inscripciones en estelas, altares, escalinatas y edificios son el corpus más abundante y el mejor conservado. Miles de monumentos de piedra con inscripciones mayas han sido documentados. Narran la historia política de las ciudades-estado: accesiones al trono, victorias militares, capturas de rivales, ceremonias y fechas astronómicas.
Cerámica: Cientos de vasijas mayas del período Clásico tienen inscripciones en sus bordes y cuerpos. Muchas siguen una fórmula estándar —la "secuencia primaria estándar"— que incluye el nombre de la vasija, su uso (para cacao, para comida) y el nombre del propietario. Otras tienen textos más complejos que narran mitos o escenas de la corte real.
Papel/Corteza: Los libros mayas —los códices— eran el soporte más importante para el conocimiento astronómico, calendárico y ritual. Estaban hechos de corteza de árbol de higo (amate) recubierta de estuco blanco y pintada con tintas de varios colores.
La tragedia: el auto de fe de Maní
El 12 de julio de 1562, el fraile franciscano Diego de Landa culminó en Maní, Yucatán, una campaña contra la idolatría que había incluido detenciones y torturas de cientos de mayas. En el auto de fe se quemaron imágenes religiosas y todos los libros mayas que los frailes habían podido reunir.
Años después, en su Relación de las cosas de Yucatán, el propio Landa lo contaba así: "Hallámosles gran número de libros de estas sus letras, y porque no tenían cosa en que no hubiese superstición y falsedades del demonio, se los quemamos todos, lo cual sentían a maravilla y les daba pena."
El número de libros destruidos en Maní es imposible de saber. Fue, además, solo el episodio más conocido de una destrucción más amplia: muchos otros códices se perdieron por la acción de otros religiosos, por el abandono y por el clima tropical, que pudre con rapidez el papel. Los excesos de Landa le valieron un proceso y su regreso a España, aunque terminó siendo absuelto y volvió a Yucatán como obispo en 1573.
La paradoja es que Landa, el hombre que ordenó quemar los libros mayas, también escribió la Relación de las Cosas de Yucatán —la fuente más importante que tenemos sobre la vida y la cultura maya del período colonial temprano. Y en ella incluyó el llamado "abecedario de Landa": su intento de transcribir la escritura maya en términos del alfabeto español. Ese abecedario, aunque lleno de errores, fue una de las claves que permitió a Knórosov iniciar el desciframiento casi cuatrocientos años después: Landa había pedido a sus informantes que escribieran las letras del alfabeto español, y ellos anotaron los signos correspondientes a las sílabas con que se pronunciaban esas letras.
Los cuatro códices supervivientes
Solo cuatro libros mayas sobrevivieron a la conquista y a los siglos de destrucción:
Códice de Dresde: El más completo y el más estudiado. Su fecha se discute: las propuestas van del siglo XI al XV. Contiene tablas astronómicas muy precisas —el ciclo de Venus, tablas de eclipses— y almanaques rituales. Fue adquirido en Viena en 1739 por la biblioteca real de Dresde, donde se conserva todavía.
Códice de Madrid: El más largo de los cuatro (112 páginas). Contiene almanaques rituales, pronósticos y rituales de caza. Apareció en España en la década de 1860 dividido en dos fragmentos —el Troano y el Cortesiano—, que después se reconocieron como partes de un mismo libro. Se conserva en el Museo de América de Madrid.
Códice de París: Muy deteriorado y difícil de leer. Contiene profecías asociadas a los k'atunes (períodos de unos 20 años) y rituales. Fue identificado en 1859 en la Biblioteca Nacional de Francia, donde se conserva.
Códice Maya de México (antes llamado Grolier): El más controvertido. Fue exhibido en 1971 en el Club Grolier de Nueva York tras aparecer en circunstancias oscuras, y durante décadas muchos lo consideraron una falsificación. Un estudio de 2016 defendió su autenticidad y en 2018 el INAH mexicano lo declaró auténtico. Las dataciones por radiocarbono del papel apuntan a los siglos XI-XII, lo que lo convertiría quizá en el más antiguo de los cuatro. Contiene un almanaque del ciclo de Venus.
La historia del desciframiento: un siglo de lucha
El desciframiento de la escritura maya fue uno de los proyectos académicos más largos y tortuosos de la historia. Comenzó a mediados del siglo XIX, cuando exploradores como John Lloyd Stephens y artistas como Frederick Catherwood documentaron los yacimientos mayas y copiaron sus inscripciones para el mundo occidental.
Los primeros avances fueron en el sistema calendárico: Ernst Förstemann, bibliotecario de Dresde, descifró el sistema numérico maya y las tablas astronómicas del Códice de Dresde en la década de 1880. Joseph Goodman, Juan Martínez Hernández y J. Eric S. Thompson establecieron entre 1905 y 1935 la correlación entre la Cuenta Larga y el calendario europeo que hoy lleva sus iniciales (GMT).
Pero el desciframiento del sistema fonético de la escritura chocó contra una muralla. J. Eric S. Thompson —el académico más influyente en la mayística de mediados del siglo XX— sostenía que los glifos mayas eran puramente ideográficos: representaban ideas, no sonidos. Esta posición dominante bloqueó el progreso durante décadas y convirtió el artículo de Knórosov en anatema para buena parte del mundo académico anglosajón.
La primera grieta llegó en 1960, cuando Tatiana Proskouriakoff demostró, estudiando las estelas de Piedras Negras, que las inscripciones registraban nacimientos, entronizaciones y muertes de gobernantes reales: los textos mayas contaban historia, no solo astronomía y religión.
La revolución llegó en 1973, en la primera Mesa Redonda de Palenque, cuando Linda Schele, Peter Mathews y Floyd Lounsbury reconstruyeron en una tarde buena parte de la lista dinástica de la ciudad, leyendo nombres como el de Pakal con ayuda de signos fonéticos. El enfoque de Knórosov quedó validado. A partir de entonces el desciframiento avanzó con rapidez, con aportaciones decisivas como la de David Stuart en los años ochenta. Hoy se estima que puede leerse en torno al 80-90 % de las inscripciones conocidas, aunque el significado exacto de muchos pasajes sigue discutiéndose.
Cronología del desciframiento
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| ~300 a.C. | Primeras inscripciones en escritura maya |
| 1562 | Auto de fe de Maní: destrucción masiva de códices mayas |
| 1880s | Ernst Förstemann descifra el sistema numérico maya |
| 1952 | Yuri Knórosov publica su propuesta logosilábica |
| 1960 | Tatiana Proskouriakoff demuestra el contenido histórico de las inscripciones |
| 1973 | Primera Mesa Redonda de Palenque: lectura de la dinastía de la ciudad |
| 1990s | La mayor parte de las inscripciones ya puede leerse |
| 2018 | El INAH declara auténtico el Códice Maya de México |
| Actualidad | Se lee en torno al 80-90 % del corpus inscripcional conocido |
Para leer más
El desciframiento de los glifos mayas
Michael D. Coe
La historia del desciframiento de la escritura maya, contada por uno de los investigadores que participó en él: ciencia, rivalidades y grandes egos.
Buscar en AmazonCrónica de los reyes y reinas mayas
Simon Martin y Nikolai Grube
La aplicación práctica del desciframiento: la historia dinástica maya leída directamente de sus inscripciones.
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