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Juan Ponce de León y el descubrimiento de La Florida
En pocas palabras
Juan Ponce de León y La Florida: la expedición de 1513, la corriente del Golfo, el mito de la fuente de la eterna juventud y su muerte tras el viaje de 1521.
En este artículo
En la primavera de 1513, mientras Hernán Cortés aún no había desembarcado en México y Vasco Núñez de Balboa apenas acababa de avistar el océano Pacífico, un veterano de las guerras del Caribe navegaba hacia el norte desde Puerto Rico siguiendo las noticias que los taínos daban de una tierra llamada Bimini. Juan Ponce de León buscaba, según los documentos oficiales, tierras que poblar, oro e indios que repartir; la célebre fuente de aguas rejuvenecedoras llegaría después, de la mano de los cronistas. Lo que encontró fue algo más duradero que cualquier fuente: el extremo suroriental del continente norteamericano, al que llamó La Florida. Ese nombre, con sus resonancias de Pascua Florida y de vegetación exuberante, sigue siendo hoy el de uno de los estados más poblados de los Estados Unidos.
La historia de Ponce de León es también la historia de cómo funcionaba el sistema de exploración español en el Caribe durante la primera generación del contacto: hombres que habían acompañado a Colón en sus viajes, que habían ganado experiencia y fortuna en las Antillas, y que utilizaban esa base para lanzarse hacia lo desconocido impulsados por la ambición, la curiosidad geográfica y el respaldo legal de las capitulaciones reales. Ponce de León encaja perfectamente en ese modelo. Era, en todos los sentidos, un hombre de su tiempo.
Un soldado curtido en las guerras del Caribe
Juan Ponce de León nació hacia 1474 en Santervás de Campos, una localidad de la actual provincia de Valladolid, en el seno de una familia hidalga pero sin grandes recursos. Llegó al Nuevo Mundo en el segundo viaje de Colón, en 1493, siendo todavía un joven soldado. Durante los años siguientes participó en las campañas de pacificación de La Española, donde aprendió el oficio brutal de la conquista y donde también empezó a acumular la experiencia militar y geográfica que lo distinguiría.
Su gran salto vino en 1508, cuando el gobernador de La Española, Nicolás de Ovando, le autorizó a explorar la isla vecina de Boriquén —la actual Puerto Rico—. Ponce de León la recorrió, estableció contacto con el cacique Agüeybaná y convenció a los taínos de colaborar. En 1509 fue nombrado gobernador de la isla, que los españoles rebautizaron San Juan Bautista. Fundó la primera población permanente, Caparra —antecesora de San Juan—, y en pocos años convirtió Puerto Rico en uno de los territorios más prósperos del Caribe gracias a las minas de oro y al trabajo forzado de la población indígena, organizada según el sistema de encomiendas que los primeros colonos habían implantado en las Antillas.
Sin embargo, su posición en Puerto Rico se vio amenazada cuando Diego Colón, hijo del Almirante, obtuvo en 1511 el reconocimiento de sus derechos sobre los territorios descubiertos por su padre y repuso a sus propios oficiales en la isla. Ese mismo año Ponce de León aplastó la gran rebelión taína de Boriquén, pero perdió el gobierno. Rondaba los cuarenta años, tenía dinero, prestigio y ningún cargo oficial. Necesitaba un nuevo proyecto.
La expedición de 1513: rumbo al norte
La Corona, siempre dispuesta a autorizar exploraciones que no le costaran nada directo —el explorador ponía el dinero y a cambio recibía, mediante capitulación, derechos sobre lo que descubriera—, firmó con Ponce de León el 23 de febrero de 1512 una capitulación para descubrir y poblar la «isla» de Bimini, de la que los taínos hablaban con insistencia. A comienzos de marzo de 1513 zarpó de Puerto Rico con tres navíos: el Santiago, el San Cristóbal y el Santa María de la Consolación, con Antón de Alaminos como piloto.
El 27 de marzo de 1513, domingo de Pascua, avistaron una costa extensa, diferente de las islas que conocían, con una vegetación densa que el cronista Antonio de Herrera describiría un siglo después. Hacia el 2 o el 3 de abril desembarcaron. Ponce de León desembarcó en algún punto de la costa oriental de la actual Florida —los historiadores debaten si fue cerca de San Agustín o más al sur, en torno al cabo Cañaveral— y tomó posesión de aquella tierra en nombre de Fernando el Católico. La llamó La Florida por dos razones que se superponen en las fuentes: la exuberancia de su vegetación y el hecho de que el desembarco tuvo lugar durante la Pascua de Resurrección, que en español se llama Pascua Florida.
Continuó navegando hacia el sur, bordeando la península. En ese trayecto sus pilotos toparon con uno de los fenómenos oceanográficos más importantes del Atlántico: la corriente del Golfo, ese río dentro del océano que corre hacia el norte a lo largo de la costa de Florida con tal fuerza que, en abril, los barcos de Ponce de León retrocedían aunque llevaran el viento a favor. El hallazgo tendría consecuencias estratégicas enormes: el propio Alaminos la aprovechó en 1519 para llevar a Castilla la primera nave enviada por Hernán Cortés, y durante siglos las flotas de Indias saldrían del Caribe por el canal de las Bahamas empujadas por ella. Es uno de los legados menos conocidos pero más prácticos de la expedición de 1513. Para comprenderlo mejor, vale la pena consultar un buen atlas histórico de los descubrimientos geográficos españoles.
El mito de la fuente de la eterna juventud
Ninguna historia sobre Juan Ponce de León está completa sin mencionar la fuente de la eterna juventud. Y ningún análisis histórico serio puede perpetuar el mito sin matizarlo.
La asociación entre Ponce de León y la búsqueda de aguas rejuvenecedoras es, en su mayor parte, una elaboración posterior. Ni la capitulación de 1512 ni los demás documentos oficiales mencionan fuente alguna: hablan de descubrir, poblar y repartir indios. La leyenda de una fuente que devolvía la juventud a los ancianos circulaba entre los taínos y la recogió Pedro Mártir de Anglería hacia 1516, sin atribuir a Ponce su búsqueda. Fue Gonzalo Fernández de Oviedo, en 1535, quien la vinculó a él —en tono burlón—, y Antonio de Herrera, ya en el siglo XVII, la convirtió en motivo del viaje. La historiografía y la cultura popular anglosajonas la repitieron después con entusiasmo, quizá porque era una historia más novelesca que la prosaica búsqueda de oro y encomiendas.
En cualquier caso, la expedición de 1513 no encontró ninguna fuente milagrosa. Sí encontró resistencia armada de los indígenas calusa, pueblo muy diferente de los taínos del Caribe: los calusa eran guerreros experimentados, no acostumbrados a la sumisión, y repelieron a los españoles con una agresividad que Ponce de León no esperaba. Varios de sus hombres resultaron heridos en los enfrentamientos costeros. En junio de 1513, la expedición emprendió el regreso y, tras recorrer parte de las Bahamas, volvió a Puerto Rico en otoño sin haber establecido ningún asentamiento permanente.
Cronología de Juan Ponce de León
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| ~1474 | Nacimiento en Santervás de Campos (Valladolid) |
| 1493 | Llega al Nuevo Mundo en el segundo viaje de Colón |
| 1508 | Explora Puerto Rico con autorización de Ovando |
| 1509 | Nombrado gobernador de Puerto Rico |
| 1511 | Sofoca la rebelión taína de Boriquén; pierde la gobernación ante los oficiales de Diego Colón |
| 23 de febrero de 1512 | Capitulación para descubrir y poblar Bimini |
| 27 de marzo–3 de abril de 1513 | Avista La Florida y desembarca en su costa oriental; la bautiza así |
| Abril–junio 1513 | Registra la corriente del Golfo; continúa la exploración y enfrenta a los calusa |
| 1514 | Regresa a España; recibe título de adelantado de Bimini y La Florida |
| 1521 | Segunda expedición a La Florida; herido mortalmente por los calusa |
| Julio 1521 | Muere en La Habana a consecuencia de sus heridas |
El regreso fallido y la muerte en Cuba
Ponce de León regresó a España en 1514 y fue recibido con honores. Fernando el Católico le concedió el título de adelantado de Bimini y La Florida, con derechos para colonizar esos territorios, y le encargó además una armada contra los caribes de las Antillas Menores. Pero pasaron años antes de que pudiera organizar una segunda expedición: la muerte del rey en 1516 y los asuntos pendientes en el Caribe retrasaron los planes.
En 1521, con unos cuarenta y siete años —una edad avanzada para un soldado de la época—, Ponce de León regresó a La Florida con dos navíos, doscientos hombres, caballos, ganado y las semillas de lo que pretendía ser el primer asentamiento permanente español en América del Norte. Desembarcó en la costa suroeste, probablemente en la zona de la actual bahía de Charlotte, en territorio calusa. Los indígenas atacaron el campamento con una ferocidad que deshizo la expedición en pocas horas. Ponce de León recibió una flecha en el muslo. La herida se infectó. Lo embarcaron hacia Cuba, donde murió en julio de 1521 sin haber podido fundar la colonia que soñaba. La biografía de Robert H. Fuson es hoy el estudio más completo, aunque en inglés, para separar al personaje de su leyenda.
Legado: el primer europeo documentado en los actuales Estados Unidos
La Florida no sería colonizada de manera permanente hasta 1565, cuando Pedro Menéndez de Avilés fundó San Agustín —la ciudad de fundación europea más antigua habitada sin interrupción en los actuales Estados Unidos—. Pero el reconocimiento geográfico de Ponce de León en 1513 fue el punto de partida: es el primer europeo del que consta con certeza documental que pisó el territorio continental de los actuales Estados Unidos —antes, en 1497, Juan Caboto había tocado costas de Terranova o Nueva Escocia, y algún mapa de comienzos de siglo sugiere viajes anteriores no documentados—. Él mismo no lo sabía del todo: durante años se pensó que La Florida era una isla grande, no una península unida a un continente inmenso.
Su expedición inauguró también la exploración del sureste norteamericano: tras su estela llegaron Lucas Vázquez de Ayllón, Pánfilo de Narváez y Hernando de Soto. Todos ellos siguieron la ruta que Ponce de León había abierto, todos sufrieron derrotas parecidas ante los pueblos indígenas de la región, y todos dejaron relatos que hoy son fuentes históricas irremplazables. Para profundizar en esta era de exploración, los mapas históricos de la Florida española ofrecen una perspectiva geográfica imprescindible.
El nombre que puso Ponce de León a esas tierras ha sobrevivido más de cinco siglos.
Mientras tanto en América
Lo que ocurría en otras partes del continente en 1513.
Para leer más
Juan Ponce de León and the Spanish Discovery of Puerto Rico and Florida
Robert H. Fuson
Biografía desmitificadora de Ponce de León, con traducción de documentos clave y reconstrucción de sus dos viajes a La Florida.
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