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Historia de América
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Descubrimiento15139 min de lectura

Vasco Núñez de Balboa y el descubrimiento del Mar del Sur

En pocas palabras

Vasco Núñez de Balboa cruzó el istmo de Panamá en 1513 y fue el primer europeo en ver el Pacífico desde América. La expedición, su ascenso y su ejecución.

En este artículo
  1. Un conquistador deudor que huye en un barril
  2. El ascenso político en Tierra Firme
  3. La expedición al Mar del Sur
  4. El significado geopolítico del hallazgo
  5. La caída: política, envidia y el tajo de una espada
  6. Cronología del descubrimiento del Mar del Sur

El 25 de septiembre de 1513, un hombre con armadura se detuvo en la cima de una loma del istmo de Panamá y vio ante sí una extensión de agua que ningún europeo había contemplado desde ese lado del mundo. Vasco Núñez de Balboa había cruzado uno de los tramos más inhóspitos del continente americano, con menos de doscientos españoles, varios centenares de porteadores y guías indígenas y una jauría de perros de guerra, y acababa de abrir una ventana sobre el mayor océano del planeta. La noticia que envió a la Corona de Castilla era de una sencillez demoledora: existía otro mar. Y ese mar podía ser el camino hacia las especias, hacia Catay, hacia todo lo que la exploración occidental llevaba décadas persiguiendo.

El propio Balboa no tendría tiempo de comprender plenamente lo que había encontrado. Cinco años después estaba muerto, decapitado por orden de un gobernador que veía en él una amenaza política. Pero su nombre quedó unido para siempre al Pacífico, al primer destello europeo de ese océano desde las costas americanas.

Un conquistador deudor que huye en un barril

Vasco Núñez de Balboa nació hacia 1475 en Jerez de los Caballeros, en la actual provincia de Badajoz. Era hidalgo menor: tenía linaje suficiente para sentir que el trabajo manual lo deshonraba, pero patrimonio insuficiente para mantenerse con comodidad. La América recién descubierta se presentaba como la salida lógica para hombres de su condición.

En 1500 se embarcó hacia el Nuevo Mundo en la expedición de Rodrigo de Bastidas, que con Juan de la Cosa como piloto recorrió las costas de las actuales Colombia y Panamá. Se instaló en La Española —la actual isla que comparten Haití y la República Dominicana—, donde intentó prosperar como colono y criador de cerdos. El resultado fue un fracaso económico de proporciones considerables. Acumuló deudas que no podía pagar, y cuando quiso marcharse de la isla, sus acreedores lo bloquearon legalmente. Las leyes del momento prohibían abandonar La Española a quienes debían dinero.

La solución que encontró Balboa se convirtió en una de las anécdotas más repetidas de la conquista: se escondió en un barril o bajo las velas de un barco —las fuentes no se ponen de acuerdo en el detalle— que partía hacia el continente con una expedición de socorro. Fue descubierto en alta mar. El jefe de la expedición, Martín Fernández de Enciso, amenazó con abandonarlo en la primera isla desierta. Balboa sobrevivió gracias a su utilidad: conocía esas costas por viajes anteriores y resultaba más valioso como guía que como lastre.

El ascenso político en Tierra Firme

La expedición llegó al golfo de Urabá, en la región que los españoles llamaban Tierra Firme, y encontró arruinado el fuerte de San Sebastián que había levantado Alonso de Ojeda. Por consejo de Balboa, los supervivientes se trasladaron a la orilla occidental del golfo, donde fundaron en 1510 Santa María la Antigua del Darién, en el actual Chocó colombiano: la primera ciudad europea estable en el continente americano. Y en ese entorno de improvisación, violencia y ambición desatada, Balboa mostró unas aptitudes para la política y el liderazgo que nadie hubiera esperado del deudor fugitivo que había llegado escondido.

Logró desplazar a Enciso de la jefatura, impedir que Diego de Nicuesa, que reclamaba la gobernación, se hiciera cargo de la colonia, y hacerse con el control del asentamiento, que Diego Colón, gobernador de las Indias, le reconoció de forma interina en 1511. Lo consiguió mediante una combinación de popularidad entre los soldados, alianzas estratégicas con caciques indígenas locales y un talento genuino para la gestión de los conflictos. Donde otros conquistadores aplicaban la brutalidad indiscriminada, Balboa alternaba el rigor militar con un pragmatismo diplomático poco común: aprendió a negociar con los líderes indígenas, a entender las redes de alianzas y rivalidades locales, y a utilizarlas en su provecho.

Fue precisamente en una de esas negociaciones donde escuchó, por primera vez, hablar de un mar al sur y de un reino rico en oro. Según la versión más conocida —recogida por cronistas como Pedro Mártir de Anglería—, fue Panquiaco, hijo del cacique Comogre, quien, harto de escuchar a los españoles discutir por el reparto del oro, golpeó la balanza donde pesaban los metales y señaló hacia el sur: allí había un mar, dijo, y un pueblo que comía y bebía en vasijas de oro. Si querían riquezas, ése era el camino.

La imagen es probablemente una reconstrucción literaria posterior. Pero el fondo es real: Balboa reunió testimonios de varios caciques que confirmaban la existencia de un mar al sur y de ricas tierras más allá. Y decidió ir a comprobarlo antes de que nadie le arrebatara la gloria del descubrimiento.

La expedición al Mar del Sur

El 1 de septiembre de 1513, Balboa partió del Darién con 190 españoles y varios cientos de indígenas aliados; entre sus hombres iba un tal Francisco Pizarro. Era una cifra pequeña para un proyecto de semejante ambición, pero el istmo de Panamá en su punto más estrecho no admitía ejércitos: la selva, los ríos crecidos, las montañas y las enfermedades hacían el tránsito casi imposible para grupos grandes.

La travesía duró cerca de veinticinco días. El camino cruzaba selva densa, ríos que había que vadear bajo el fuego de flechas envenenadas de algunas comunidades hostiles, y alturas desde las que el calor húmedo era sofocante. Varios hombres murieron. Otros cayeron enfermos de fiebres y tuvieron que ser dejados atrás en aldeas amigas.

El 25 de septiembre, los guías indígenas avisaron de que desde la cumbre cercana podía verse el mar. Balboa ordenó a todos que se detuvieran y, según los cronistas, ascendió solo hasta la cima; después subieron los demás, y el escribano levantó acta con los nombres de los sesenta y siete españoles presentes. Lo que vio fue una extensión de agua brillante, desconocida, que se perdía en el horizonte hacia el poniente. Cuatro días después, el 29 de septiembre —festividad de San Miguel, que dio nombre al golfo—, llegó a la orilla y entró en el agua con la armadura puesta, espada en mano y el estandarte de Castilla, y tomó posesión del mar y de todas las tierras que tocara en nombre de la corona de Castilla. Llamó a aquel océano Mar del Sur, porque había cruzado el istmo de norte a sur.

El nombre que dio Balboa al Pacífico —Mar del Sur— persistió en los mapas durante décadas, incluso después de que Magallanes lo cruzara y se fuera popularizando el nombre alternativo. En muchos mapas náuticos del siglo XVI aparecen ambas denominaciones conviviendo, reflejo de la lenta asimilación cartográfica de un descubrimiento de tal magnitud.

El significado geopolítico del hallazgo

La importancia de lo que Balboa encontró tardó en comprenderse por completo, pero las implicaciones eran enormes. Hasta ese momento, los mapas europeos de América mostraban una masa continental cuya extensión hacia el oeste era desconocida. Después del 25 de septiembre de 1513, quedaba claro que al otro lado de aquellas tierras existía otro mar que habría que cruzar para llegar a las especias. Su verdadera anchura, muy superior a lo que nadie imaginaba, solo se conocería con la travesía de Magallanes.

Esto reorientó la exploración española de manera decisiva. La búsqueda de un paso hacia el Pacífico por el extremo sur del continente —que ensayó Juan Díaz de Solís en 1515-1516, cuando murió en el Río de la Plata, y culminaría en el viaje de Magallanes y Elcano entre 1519 y 1522— se volvió el gran objetivo estratégico. El descubrimiento de Balboa fue, en ese sentido, el eslabón que conectó el Atlántico conocido con el Pacífico por conocer.

También transformó la percepción del valor de Tierra Firme. Si al sur del istmo existía un mar que llevaba a reinos ricos en oro —como los indígenas habían prometido—, el Darién dejaba de ser un puesto remoto en el borde del mundo y se convertía en la puerta de América del Sur. Panamá, fundada en 1519 en la costa del Pacífico, sería la base de la expedición de Francisco Pizarro al Perú, que partió apenas cinco años después, en 1524.

La caída: política, envidia y el tajo de una espada

El descubrimiento del Mar del Sur debería haber consolidado la posición de Balboa. Envió la noticia a España con un detallado informe y esperó la respuesta de la corona. Pero la política colonial española era un juego brutal, y mientras Balboa exploraba el istmo, sus enemigos trabajaban en su contra en la corte.

Pedro Arias Dávila —conocido como Pedrarias—, un noble segoviano de más de setenta años con experiencia militar y buenas conexiones en la corte, fue nombrado gobernador de la nueva provincia de Castilla del Oro y llegó al Darién en junio de 1514 con una armada de unos 1.500 hombres, credenciales reales y una desconfianza instintiva hacia el hombre que controlaba el territorio que él debía gobernar. La relación entre Balboa y Pedrarias fue desde el principio una mezcla de rivalidad, acuerdos tácticos y mutua sospecha. La Corona trató de equilibrarla nombrando a Balboa adelantado del Mar del Sur, y el obispo Juan de Quevedo propició un pacto de familia: Balboa se comprometió por poderes con María de Peñalosa, hija de Pedrarias, que seguía en Castilla.

Balboa intentó consolidar su posición construyendo bergantines en el Pacífico para explorar la costa sur, en busca de los reinos ricos que los indígenas describían. Era, en esencia, lo que haría Pizarro una generación después. Pero antes de que pudiera zarpar, Pedrarias lo mandó arrestar bajo acusaciones de traición; quien lo detuvo fue precisamente Francisco Pizarro. El proceso, instruido por el licenciado Gaspar de Espinosa, fue breve y el veredicto, predecible. En enero de 1519, Vasco Núñez de Balboa fue decapitado en Acla junto a cuatro de sus compañeros. La biografía de Kathleen Romoli sigue siendo el relato más completo de aquel proceso.

Tenía alrededor de cuarenta y cuatro años. El hombre que había visto el Pacífico antes que ningún otro europeo desde suelo americano no llegó a navegarlo.

Cronología del descubrimiento del Mar del Sur

FechaAcontecimiento
~1475Nacimiento de Vasco Núñez de Balboa en Jerez de los Caballeros (Badajoz)
1500–1502Viaja con Rodrigo de Bastidas; después se instala en La Española
1510Se une clandestinamente a la expedición de Enciso; fundación de Santa María la Antigua del Darién
1511Toma el control del asentamiento del Darién; primeras noticias del Mar del Sur
1 sep. 1513Parte del Darién con 190 españoles hacia el sur
25 sep. 1513Primer avistamiento europeo del océano Pacífico desde suelo americano
29 sep. 1513Balboa entra en el Mar del Sur con armadura y toma posesión en nombre de Castilla
Junio 1514Llegada de Pedrarias Dávila como gobernador de Castilla del Oro
Enero 1519Ejecución de Balboa por orden de Pedrarias

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 1513.

Para leer más

Vasco Núñez de Balboa, descubridor del Pacífico

Kathleen Romoli

Biografía clásica del conquistador extremeño que narra su ascenso en Tierra Firme, la expedición al Mar del Sur y su caída.

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El Imperio español. De Colón a Magallanes

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