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La megafauna americana: mamuts, mastodontes y su misteriosa extinción
En pocas palabras
La megafauna americana: mamuts, mastodontes, perezosos gigantes y dientes de sable, y el debate sobre su extinción al final de la última glaciación.
En este artículo
Imagina cruzar las llanuras de América del Norte hace 15.000 años. En el horizonte, un grupo de mamuts pasta junto a un río. Cerca de ellos, caballos salvajes y camellos. Más allá, en el borde del bosque, un perezoso terrestre del tamaño de un buey se alza sobre sus patas traseras para alcanzar las ramas. En el cielo planean los teratornos, aves emparentadas con los cóndores que superaban los tres metros de envergadura.
América fue el continente de los gigantes. Durante cientos de miles de años albergó una megafauna —animales de más de 45 kilogramos— comparable a la del África actual. Y la mayor parte desapareció en un período relativamente corto, sobre todo entre hace unos 13.000 y 11.000 años: Norteamérica perdió unos 35 géneros de grandes mamíferos y Sudamérica, más de 50. Sus causas siguen siendo objeto de un intenso debate científico.
El elenco de los gigantes americanos
La megafauna americana era extraordinariamente variada. Veamos a los protagonistas principales.
El mamut lanudo (Mammuthus primigenius) y el mamut colombino
El más icónico de todos, aunque en América vivía sobre todo en Alaska y el norte de Canadá; más al sur, hasta México y Centroamérica, el protagonista era el mamut colombino (Mammuthus columbi), más grande y de pelaje menos denso. Con una altura de hasta 3,7 metros en la cruz y un peso de entre 4 y 6 toneladas, el mamut lanudo era un pariente próximo del elefante asiático actual. Estaba perfectamente adaptado al frío: su piel era gruesa y estaba cubierta por una capa de pelo largo y lanoso, con una subcapa de pelo fino que actuaba como aislante térmico.
Sus colmillos, que en los machos adultos podían superar los cuatro metros de longitud y curvarse hasta casi un círculo completo, probablemente se usaban para escarbar bajo la nieve en busca de hierba y para la competición intrasexual entre machos.
El mamut lanudo no era una especie exclusivamente americana: se extendía también por Europa y Asia. Algunas poblaciones aisladas sobrevivieron mucho tiempo: en la isla de San Pablo, en Alaska, hasta hace unos 5.600 años.
El mastodonte americano (Mammut americanum)
Más pequeño y de aspecto diferente al mamut, el mastodonte americano era un habitante de bosques y zonas húmedas. Sus molares tenían cúspides redondeadas —adaptadas para masticar hojas y ramas—, a diferencia de los molares en cresta del mamut, diseñados para gramíneas. Los mastodontes eran más solitarios y menos gregarios que los mamuts.
El perezoso gigante (Megatherium americanum)
Quizá el animal más impresionante de toda la megafauna americana. El megaterio, que vivía en Sudamérica, podía alcanzar los seis metros de longitud y pesar unas cuatro toneladas, como un elefante. Caminaba a cuatro patas pero podía alzarse sobre las traseras para alcanzar la vegetación alta. Sus enormes garras le servían para arrancar ramas y probablemente también para defenderse. En Norteamérica vivían otros perezosos terrestres, como Megalonyx o Eremotherium.
El megaterio era un herbívoro, pariente gigante de los perezosos actuales que viven en las copas de los árboles de la Amazonia. Algunos ecólogos creen que su desaparición alteró la dispersión de semillas de ciertas plantas americanas.
El gliptodonte (Glyptodon)
Emparentado con los armadillos modernos, el gliptodonte era un herbívoro blindado de aspecto inconfundible: podía superar los tres metros de longitud total y la tonelada de peso, y su caparazón, formado por cientos de placas óseas soldadas, alcanzaba casi un metro y medio de altura. (Si te interesa hacerte una idea visual, existen réplicas y figuras de gliptodonte de colección bastante detalladas.) A diferencia del de los armadillos actuales, articulado, el caparazón era rígido. Glyptodon protegía la cola con anillos óseos; otros gliptodontes, como Doedicurus, la remataban con una maza provista de púas, posiblemente usada en peleas entre machos.
El caballo americano (Equus)
Los caballos evolucionaron en América del Norte y después se dispersaron hacia Europa y Asia —cruzando Beringia en la dirección contraria a los primeros humanos. En América, sin embargo, se extinguieron junto con el resto de la megafauna. Cuando los españoles llegaron con sus caballos en los siglos XV y XVI, los pueblos americanos veían por primera vez a esos animales: en cierto sentido, eran animales «repatriados» al continente donde había evolucionado su linaje.
El diente de sable (Smilodon fatalis)
Junto al león americano (Panthera atrox), era uno de los grandes felinos del continente; su pariente sudamericano, Smilodon populator, era aún mayor. Los caninos superiores de S. fatalis, de unos 18 centímetros de longitud, probablemente se usaban para matar presas grandes —como mastodontes jóvenes o caballos— atravesando su garganta. Era más musculoso que los leones actuales, pero probablemente menos veloz. Con la desaparición de sus presas de megafauna, también se extinguió.
El oso de cara corta (Arctodus simus)
Uno de los mayores mamíferos carnívoros terrestres que han existido en América: los machos más grandes podían superar los 900 kilogramos y, erguidos, los tres metros. Pese a su clasificación como carnívoro, los análisis de sus huesos y dientes sugieren que era un omnívoro de dieta variada, no un superdepredador.
Las dos hipótesis: clima vs. humanos
La extinción de la megafauna americana —y, en menor medida, la de otras regiones del mundo— ha generado uno de los debates más persistentes de la ciencia. Dos explicaciones principales se enfrentan.
La hipótesis del overkill
Formulada en su versión moderna por el geocientífico Paul S. Martin en 1967 —y recogida en su obra Twilight of the Mammoths—, esta hipótesis sostiene que los paleoindios cazaron a la megafauna americana hasta la extinción en un período de tiempo sorprendentemente corto —quizá en menos de mil años.
Los argumentos a favor son varios. Primero, la correlación cronológica: la megafauna se extinguió en un período que coincide aproximadamente con la llegada de los primeros cazadores humanos. Segundo, el "efecto frontera": en regiones que ya tenían humanos antes de que llegaran a América —como África—, la megafauna sobrevivió mucho mejor, porque los animales tuvieron miles de años para desarrollar el miedo instintivo al hombre. Los animales americanos, que nunca habían visto humanos, eran "confiados" y fáciles de cazar. Tercero, modelos matemáticos que muestran que incluso una caza moderada podía colapsar poblaciones de animales de reproducción lenta (los mamuts, como los elefantes, tardaban años en alcanzar la madurez y tenían pocos hijos).
Los argumentos en contra también tienen peso. En Norteamérica solo se conocen unos quince yacimientos con pruebas inequívocas de caza de mamuts o mastodontes, y casi ninguno para otros grandes animales extinguidos. Para algunas especies, la correlación cronológica no es tan precisa. Y el cambio climático del final de la glaciación fue dramático.
La hipótesis climática
El fin de la última glaciación, entre 14.000 y 10.000 años atrás, transformó radicalmente los paisajes americanos. La estepa mamut —ese ecosistema de alta productividad que alimentaba a la megafauna— fue reemplazada por bosques y tundra. Las fuentes de agua permanente cambiaron. Los pastos de alta calidad nutricional que sostenían a los grandes herbívoros disminuyeron.
Esta hipótesis explica por qué la extinción fue global —no solo en América, sino también en Europa y Asia— y no perfectamente correlacionada con la presencia humana.
El consenso actual: causas múltiples
La mayoría de los paleontólogos y arqueólogos contemporáneos creen que la extinción de la megafauna americana fue causada por la combinación de ambos factores: un cambio climático que debilitó a las poblaciones de megafauna, seguido de una presión cinegética humana que empujó especies ya vulnerables al precipicio de la extinción.
Esta hipótesis de «dos golpes» explica tanto la coincidencia con la llegada humana como las variaciones regionales en la cronología de las extinciones. Existen otras propuestas, como la del impacto de un cometa al inicio del Dryas Reciente, hace unos 12.900 años, pero la mayoría de los especialistas la considera poco sólida. El peso relativo de cada factor sigue discutiéndose y probablemente varió de una región y una especie a otra.
Las consecuencias ecológicas
La extinción de la megafauna no fue solo una catástrofe para las especies que desaparecieron. Transformó profundamente los ecosistemas americanos, con consecuencias que aún se perciben hoy.
Los grandes herbívoros mantenían los paisajes abiertos mediante el pastoreo. Sin ellos, los bosques avanzaron sobre las praderas. La dispersión de semillas de plantas que dependían de la ingesta y defecación de animales grandes —el aguacate o la naranja de los osage son los ejemplos más citados— quedó interrumpida. Según la hipótesis de los «anacronismos evolutivos», propuesta por Daniel Janzen y Paul Martin en 1982, algunas de estas plantas siguen produciendo frutos adaptados a dispersores que ya no existen.
Los grandes depredadores —smilodontes, leones americanos, osos de cara corta— desaparecieron también, siguiendo a sus presas. Los ecosistemas americanos se reorganizaron con los depredadores supervivientes —pumas, jaguares, lobos— en roles modificados.
Cronología de la extinción
| Especie | Fecha aproximada de extinción |
|---|---|
| Mamut lanudo y colombino (en el continente) | ~11.000-10.000 a.C. |
| Mastodonte americano | ~10.000-9.000 a.C. |
| Caballo americano | ~10.000-9.000 a.C. |
| Megaterio | ~10.000-8.000 a.C. |
| Gliptodonte | ~10.000-8.000 a.C. |
| Smilodon (diente de sable) | ~10.000 a.C. |
| Oso de cara corta | ~10.500 a.C. |
| Mamut enano de las islas del Canal (California) | ~11.000 a.C. |
| Mamut lanudo de la isla de San Pablo (Alaska) | ~3.600 a.C. (superviviente tardío) |
| Mamut enano de Wrangel (Ártico) | ~2.000 a.C. (superviviente tardío) |
Para leer más
La sexta extinción
Elizabeth Kolbert
Aunque trata la extinción actual, ofrece el contexto para entender qué ocurrió con la megafauna americana en el Pleistoceno.
Buscar en AmazonTwilight of the Mammoths
Paul S. Martin
La exposición más completa de la hipótesis de la sobrecaza, escrita por su principal defensor.
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