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Precolombinac. 14.000 — 8.000 a.C.7 min de lectura

Los paleoindios: los primeros habitantes de América

En pocas palabras

Los paleoindios fueron los primeros habitantes de América: cazadores y recolectores de la cultura Clovis y otras que ocuparon el continente en pocos milenios.

En este artículo
  1. Quiénes eran los paleoindios
  2. La cultura Clovis: la más famosa y la más debatida
  3. Después de Clovis: la diversificación
  4. La caza de megafauna: debate sin resolver
  5. La dieta de los paleoindios: más que mamuts
  6. Personajes clave
  7. Cronología paleoindiana

Imagine un cazador, hace 13.000 años, en las llanuras de lo que hoy es Nuevo México. Frente a él, a unos doscientos metros, pasta un mamut colombino de varias toneladas. El hombre lleva en la mano una lanza con una punta de piedra finamente tallada, acanalada en su base de una forma característica de la América de aquella época. Lo que ocurra en los próximos minutos puede decidir si el grupo come esa semana.

Este es el mundo de los paleoindios: los primeros habitantes documentados de América, cazadores y recolectores que protagonizaron una de las colonizaciones más rápidas de toda la historia humana. En unos pocos miles de años, sus descendientes ocuparon el continente desde Alaska hasta Tierra del Fuego. A su paso dejaron herramientas, hogares, huesos de animales cazados y, en algunos casos, sus propios restos. Son los antepasados de los pueblos indígenas americanos, y lo que sabemos de ellos sigue siendo fragmentario y lleno de interrogantes.

Quiénes eran los paleoindios

El término "paleoindio" designa a los grupos humanos que habitaron América durante el período que los arqueólogos llaman el Pleistoceno tardío y los comienzos del Holoceno, grosso modo desde la llegada de los primeros grupos, hace más de 15.000 años, hasta hace unos 10.000 años, cuando comienza el período llamado Arcaico. No eran un único pueblo con una única cultura: eran decenas, quizá centenares de grupos distintos, que se adaptaban a entornos radicalmente diferentes.

Lo que los une es su condición de pioneros: fueron los primeros humanos en explorar y ocupar el continente, y convivieron con la megafauna del final de la glaciación.

Genéticamente, los paleoindios son los antepasados de la gran mayoría de los pueblos indígenas americanos actuales. El genoma de un niño enterrado hace unos 12.600 años en Anzick (Montana), junto a herramientas Clovis, demostró en 2014 que estaba emparentado directamente con muchos pueblos nativos actuales, sobre todo de Centro y Sudamérica. Los estudios genéticos indican que todos descienden de una población fundadora relativamente pequeña, formada en el noreste de Asia y en Beringia.

La cultura Clovis: la más famosa y la más debatida

La cultura Clovis —bautizada así por la localidad de Clovis, en Nuevo México, junto a la que se excavó el yacimiento de Blackwater Draw en los años treinta del siglo XX— es la más estudiada y reconocible de las culturas paleoindias. Su sello distintivo es la punta Clovis: una punta de proyectil de sílex, jaspe u obsidiana, de entre 5 y 15 centímetros de longitud, finamente trabajada mediante retoque bifacial, con una acanaladura en la base que permitía fijarla al astil de la lanza.

Las puntas Clovis son técnicamente sofisticadas, visualmente elegantes y funcionalmente eficaces. Su dispersión geográfica es enorme: se han encontrado desde el sur de Canadá hasta el norte de México, y puntas acanaladas parecidas llegan hasta Centroamérica. Las dataciones radiocarbónicas más precisas las sitúan entre hace unos 13.100 y 12.700 años: apenas unos siglos en los que esta tecnología se difundió por buena parte de Norteamérica.

Durante décadas, los arqueólogos creyeron que los portadores de la cultura Clovis eran los "primeros americanos". El modelo "Clovis Primero" sostenía que no había presencia humana anterior en el continente. Este modelo fue desafiado —y finalmente superado— por la evidencia de Monte Verde y de otros yacimientos anteriores, como Meadowcroft (Pensilvania), Paisley Caves (Oregón) o Page-Ladson (Florida). Hoy sabemos que los grupos Clovis no fueron los primeros, sino los primeros cuya tecnología se extendió de forma amplia y bien documentada.

Después de Clovis: la diversificación

Tras el fin de la cultura Clovis, hace unos 12.700 años, y durante la extinción de la megafauna, sobrevino un período de rápida diversificación cultural. En distintos entornos, grupos distintos desarrollaron adaptaciones tecnológicas y económicas diferentes.

La cultura Folsom (hace unos 12.800-11.900 años) siguió a Clovis en las Grandes Llanuras, especializándose en la caza de un bisonte de mayor tamaño que el actual, Bison antiquus, hoy extinguido. Sus puntas son aún más refinadas que las Clovis: más delgadas, con acanaladuras más profundas.

En la costa este de América del Norte, las culturas de la tradición de las tierras boscosas (Eastern Woodlands) desarrollaron adaptaciones centradas en los recursos forestales —venados, peces, frutos secos. En América del Sur, grupos distintos se adaptaron a la selva tropical, los Andes, las llanuras patagónicas y las costas.

Esta diversificación acelerada —en pocos milenios, los descendientes de los paleoindios se habían transformado en decenas de culturas distintas— es la base de la gran diversidad lingüística y cultural de América precolombina.

La caza de megafauna: debate sin resolver

Los paleoindios vivían en un continente con una megafauna muy diversa: mamuts lanudos y colombinos, mastodontes americanos (Mammut americanum), caballos, camellos (Camelops hesternus), perezosos gigantes como el sudamericano Megatherium, gliptodontes (parientes de los armadillos del tamaño de un automóvil pequeño), leones americanos (Panthera atrox), osos de cara corta (Arctodus simus) y decenas de especies más.

La mayor parte de esa megafauna se extinguió en un período relativamente breve, entre hace unos 13.000 y 11.000 años. ¿Por qué? Dos hipótesis principales se enfrentan desde hace décadas.

La hipótesis del sobreaprovechamiento ("overkill"), defendida por el geocientífico Paul S. Martin desde los años sesenta, argumenta que los paleoindios cazaron a estas especies hasta la extinción. Los animales americanos, que nunca habían visto humanos, carecían del miedo instintivo que habrían desarrollado tras milenios de convivencia con cazadores. Eran, en la terminología de los biólogos modernos, "confiados" —y por tanto vulnerables.

La hipótesis climática argumenta que el fin de la última glaciación transformó radicalmente los entornos americanos: la estepa mamut se fragmentó, los bosques avanzaron, las fuentes de agua cambiaron. Los animales adaptados a la glaciación simplemente no pudieron adaptarse al nuevo clima.

Muchos especialistas creen hoy que ambos factores actuaron juntos, aunque discuten su peso relativo: poblaciones de megafauna ya debilitadas por el cambio climático fueron empujadas a la extinción por la presión adicional de la caza humana.

La dieta de los paleoindios: más que mamuts

Uno de los estereotipos más persistentes es imaginar a los paleoindios como exclusivos cazadores de mamuts. La evidencia arqueológica muestra una imagen más matizada: eran omnívoros oportunistas que explotaban una amplísima gama de recursos.

Junto a los huesos de mamuts y mastodontes, los yacimientos paleoindios contienen restos de venados, alces, patos, conejos y tortugas. En zonas costeras, hay evidencias de consumo de mariscos, focas y peces. En Monte Verde, los excavadores encontraron restos de 45 especies de plantas diferentes, entre ellas algas marinas traídas desde la costa —indicando redes de intercambio o desplazamientos hasta el océano.

Esta dieta variada fue probablemente una de las claves de su éxito colonizador. Los grupos que dependían demasiado de una sola especie eran vulnerables a su desaparición. Los que explotaban múltiples recursos podían sobrevivir casi en cualquier entorno.

Personajes clave

George McJunkin (c. 1851-1922) — Vaquero afroamericano de Nuevo México que, tras una inundación en 1908, encontró en un barranco cerca de Folsom huesos de un bisonte extinguido. Las excavaciones de 1926-1927, posteriores a su muerte, hallaron allí puntas de proyectil entre las costillas de los animales y demostraron por primera vez que los humanos habían convivido con la fauna del Pleistoceno.

Edgar B. Howard — Arqueólogo que excavó el yacimiento de Blackwater Draw, cerca de Clovis (Nuevo México), a partir de 1932, donde se identificaron las puntas Clovis junto a huesos de mamut.

Paul S. Martin (1928-2010) — Geocientífico de la Universidad de Arizona que desarrolló la hipótesis del overkill paleoindiano, uno de los debates más fértiles de la prehistoria americana. Su obra Twilight of the Mammoths es la referencia esencial sobre el tema.

Cronología paleoindiana

FechaAcontecimiento
Hace más de 15.000 añosLlegada de los primeros grupos humanos (fecha debatida)
Hace c. 14.500 años (c. 12.500 a.C.)Ocupación de Monte Verde, en el sur de Chile
Hace c. 13.100-12.700 añosCultura Clovis en Norteamérica
Hace c. 12.900 añosInicio del Dryas Reciente, un enfriamiento abrupto
Hace c. 12.800-11.900 añosCultura Folsom: especialización en la caza del bisonte
Hace c. 13.000-11.000 añosExtinción de buena parte de la megafauna americana
Hace c. 10.000 años (c. 8000 a.C.)Comienzo del Arcaico: economías más diversificadas

Para leer más

1491. Una nueva historia de las Américas antes de Colón

Charles C. Mann

El mejor contexto para entender quiénes eran los paleoindios y cómo se convirtieron en las civilizaciones que encontraron los europeos.

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