Precolombinac. 26.000 — 9.000 a.C.8 min de lectura
El puente de Beringia: cómo cruzaron los primeros humanos de Asia a América
En pocas palabras
El puente de Beringia unió Asia y América en la última glaciación. Así llegaron los primeros humanos al continente americano hace más de 15.000 años.
En este artículo
Hoy, el estrecho de Bering separa Rusia de Alaska con apenas 82 kilómetros de agua fría y agitada. En invierno, el mar se hiela y la barrera se vuelve casi impenetrable. Pero hace veinte mil años, todo ese paisaje era radicalmente diferente. El estrecho de Bering no existía. En su lugar había tierra firme: una llanura extensa, fría y ventosa, pero transitable y habitada. La llamamos Beringia, y fue la puerta de entrada de toda la humanidad americana.
Beringia no era un simple pasillo o puente angosto, sino una región inmensa que se extendía desde el noreste de Siberia hasta el Yukón canadiense. Durante miles de años, grupos de cazadores y recolectores vivieron en sus llanuras sin saber que estaban en el umbral de un mundo nuevo. Cuando finalmente avanzaron hacia el sur del continente americano, protagonizaron una de las grandes migraciones de la historia humana.
¿Por qué Beringia existió?
La existencia de Beringia fue consecuencia directa de la última glaciación, el período geológico conocido como el Último Máximo Glacial (UMG), que se extendió aproximadamente entre hace 26.000 y 19.000 años. Durante este período, enormes masas de hielo —los casquetes glaciares laurentino y cordillerano en Norteamérica, el fennoscandinavo en Europa— almacenaron cantidades colosales de agua que hoy estarían en el océano.
El resultado fue una caída del nivel del mar de entre 120 y 135 metros respecto a los niveles actuales. Esa diferencia de nivel fue suficiente para dejar al descubierto la plataforma continental del estrecho de Bering, que en su parte más somera tiene hoy menos de 50 metros de profundidad.
La Beringia emergida era una llanura de tundra esteparia —llamada "estepa mamut" por los paleontólogos— que se extendía de norte a sur entre 1.000 y 1.600 kilómetros. No era el paisaje ártico y desolado que podríamos imaginar: la falta de humedad hacía que las precipitaciones fueran escasas, lo que impedía la formación de capas de hielo sobre el suelo. La vegetación esteparia —gramíneas, hierbas, arbustos— sostenía una fauna de megafauna sorprendentemente rica: mamuts lanudos, bisontes de estepa, caballos salvajes, renos, bueyes almizcleros, leones de las cavernas y osos de cara corta.
Un subcontinente habitado, no un pasillo vacío
Uno de los errores conceptuales más frecuentes es imaginar Beringia como un simple corredor transitado rápidamente por grupos humanos en marcha hacia América. La evidencia arqueológica y genética sugiere algo diferente: los grupos humanos que acabarían siendo los antepasados de la mayoría de los pueblos indígenas americanos no la atravesaron con prisa. Se establecieron en Beringia durante un período prolongado —quizá varios miles de años— antes de avanzar hacia el sur.
Este período de "estancamiento en Beringia" está respaldado por análisis genéticos que muestran que la diversidad genética de las poblaciones americanas es relativamente baja, lo que indica que todos descienden de una población fundadora pequeña que pasó por un cuello de botella —una reducción drástica del tamaño poblacional— antes de expandirse por el continente. Un grupo pequeño, aislado en Beringia durante miles de años mientras los glaciares bloqueaban el paso al sur, es la explicación que mejor encaja con estos datos.
Las fechas aproximadas que proponen los genetistas son: separación de los antepasados de los pueblos americanos respecto a las poblaciones del este de Asia hace unos 23.000-25.000 años; un período de aislamiento de varios milenios; y comienzo de la expansión hacia el sur hace unos 16.000-15.000 años. Dónde exactamente se produjo ese aislamiento —en Beringia o en el noreste de Siberia— sigue discutiéndose, y las huellas de White Sands (Nuevo México), fechadas en más de 20.000 años, obligarían a revisar este esquema si se confirman.
Los dos corredores hacia el sur: un debate abierto
Cuando los glaciares comenzaron a retroceder —a partir de hace unos 16.000-15.000 años—, se abrieron posibles rutas de acceso al interior del continente americano. Los investigadores debaten principalmente dos opciones.
El corredor libre de hielo interior: A medida que los casquetes glaciares laurentino y cordillerano se separaban, se abría un corredor de tierra entre ellos, que discurría grosso modo al este de las Montañas Rocosas, por el noreste de Columbia Británica y Alberta, en Canadá. Esta ruta habría permitido a los primeros americanos avanzar hacia el sur por el interior del continente. Fue la ruta canónica durante décadas.
El problema es el tiempo: los análisis de la fauna y la flora del corredor sugieren que este no fue habitable —con recursos suficientes para sostener grupos de cazadores— hasta hace unos 13.000 o 12.600 años. Pero hay yacimientos en América anteriores. Si Monte Verde tiene unos 14.500 años, el corredor interior todavía no era practicable cuando sus habitantes ya vivían en Chile.
La ruta costera del Pacífico: La alternativa es que los primeros americanos avanzaron por la costa, navegando o desplazándose en botes primitivos de isla en isla, desde Beringia hacia el sur a lo largo de la costa pacífica de América. El problema para estudiar esta ruta es que la mayor parte de ella está hoy sumergida bajo el océano Pacífico, ya que el nivel del mar ha subido más de cien metros desde el final de la glaciación. Encontrar evidencias arqueológicas de los asentamientos costeros es extraordinariamente difícil.
Sin embargo, hay algunos elementos a favor. Los estudios geológicos indican que partes de la costa de Alaska y de la Columbia Británica, como el archipiélago de Haida Gwaii, quedaron libres de hielo hacia hace 16.000-17.000 años, antes que el corredor interior. Esa costa, rica en recursos marinos y en algas —la llamada «autopista de las algas»—, habría podido sostener a grupos que se desplazaran en embarcaciones.
La Beringia submarina: buscando bajo el agua
Una de las fronteras de la arqueología actual es la búsqueda de huellas del paso humano bajo las aguas del mar de Bering. Los sondeos de sedimentos extraídos del fondo marino, con restos de turba, polen e insectos, han permitido reconstruir la vegetación de la antigua llanura. Pero hasta ahora no se han hallado yacimientos humanos sumergidos en la zona, y en tierra firme los sitios más antiguos de Beringia oriental, como Swan Point en Alaska (unos 14.000 años), son más recientes que Monte Verde.
Mientras tanto, la paleogeografía computacional —la reconstrucción digital del relieve costero antiguo— permite a los investigadores modelar qué aspecto tenían las costas de Beringia hace 15.000, 18.000 o 20.000 años. Estos modelos están revelando rutas posibles y localizaciones donde podrían haberse establecido los primeros viajeros costeros.
El fin de Beringia
Beringia desapareció relativamente rápido. A medida que los glaciares retrocedían y el agua volvía al océano, el nivel del mar subió. Hace unos 11.000 años, según los estudios más recientes, las aguas del Pacífico y del Ártico se unieron a través del actual estrecho de Bering, separando Asia de América. El último corredor terrestre entre los dos continentes quedó cubierto bajo el mar.
Para entonces, los grupos humanos que la habían atravesado llevaban miles de años dispersándose por América. El mar no cortó del todo los contactos: hace unos 5.000 años llegaron desde Siberia los pueblos paleoesquimales, y hacia el año 1000 d.C. la cultura Thule, antepasada de los inuit, se expandió desde Alaska. En esa misma época, los escandinavos alcanzaron Terranova, y cinco siglos después Colón desembarcó en el Caribe. Pero fuera del Ártico, las sociedades americanas evolucionaron durante más de diez milenios sin contacto significativo con Eurasia.
Ese aislamiento ayuda a explicar tanto la originalidad de las culturas americanas como su vulnerabilidad ante enfermedades del Viejo Mundo, como la viruela o el sarampión, que causaron una mortandad enorme tras 1492.
Personajes clave
Vitus Bering (1681-1741) — Navegante danés al servicio del Imperio ruso que en 1728 y 1741 exploró las aguas entre Siberia y Alaska, y dio su nombre al estrecho y al mar. El término «Beringia» lo acuñó mucho después, en 1937, el botánico sueco Eric Hultén. (Biografías de exploradores árticos)
Yuri Mochanov — Arqueólogo soviético que excavó en Yakutia, en los años sesenta y setenta, los yacimientos de la cultura Diuktai, que propuso como antecedente de las primeras culturas americanas; esa relación sigue discutiéndose.
David Reich — Genetista de Harvard que con su equipo ha secuenciado genomas antiguos de poblaciones americanas, que han ayudado a precisar el modelo de una población fundadora principal y de las migraciones posteriores. Su libro Who We Are and How We Got Here (2018) es una buena introducción divulgativa a la genómica de poblaciones antiguas.
Cronología de Beringia
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| Hace c. 26.000 años | Inicio del Último Máximo Glacial; Beringia emerge ampliamente |
| Hace c. 25.000-23.000 años | Separación genética de los antepasados de los pueblos americanos |
| Hace c. 23.000-16.000 años | Probable período de aislamiento en Beringia o el noreste de Asia |
| Hace c. 17.000-16.000 años | La costa del Pacífico norte queda libre de hielo |
| Hace c. 16.000-15.000 años | Comienzo de la expansión hacia el sur |
| Hace c. 14.500 años | Monte Verde (Chile) |
| Hace c. 13.000-12.600 años | El corredor interior libre de hielo se vuelve practicable |
| Hace c. 11.000 años | El mar cubre el puente terrestre y se abre el estrecho de Bering |
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