Precolombinac. 25.000 — 10.000 a.C.9 min de lectura
Las primeras migraciones a América: cómo se pobló un continente
En pocas palabras
Las primeras migraciones a América: cuándo y cómo llegaron los primeros humanos, la ruta de Beringia, la vía costera del Pacífico y lo que revela la genética.
En este artículo
- El contexto: la Tierra en el último máximo glacial
- La ruta de Beringia: lo que sabemos
- El problema Clovis: una teoría que se derrumbó
- Las rutas alternativas: la vía costera
- ¿Una sola migración o varias?
- La velocidad de la dispersión
- Lo que aún no sabemos
- Personajes clave en la investigación
- Cronología del poblamiento de América
Hace entre 15.000 y 20.000 años —quizá antes—, un grupo de cazadores siguió a su presa hacia el este sin saber que estaban cruzando hacia un mundo completamente nuevo. No había señales, ni mapas, ni conciencia de que al otro lado del horizonte comenzaba el continente más extenso y diverso del planeta. Solo había viento, frío, tundra y animales que cazar. Así comenzó una de las grandes odiseas de la humanidad: el poblamiento de América.
Cómo, cuándo y por qué rutas llegaron los primeros humanos al continente americano es uno de los grandes debates de la arqueología contemporánea. Las respuestas que se daban hace cincuenta años han sido en buena parte revisadas gracias a nuevos yacimientos y, sobre todo, al estudio del ADN antiguo.
El contexto: la Tierra en el último máximo glacial
Para entender cómo llegaron los primeros americanos, hay que imaginar la Tierra hace 20.000 años. El planeta estaba en plena última glaciación. Los casquetes polares se extendían mucho más hacia el sur que hoy: en el hemisferio norte, enormes láminas de hielo cubrían Canadá, el norte de Estados Unidos, Escandinavia y gran parte del norte de Europa y Asia.
Esos casquetes de hielo contenían cantidades masivas de agua que hoy están en los océanos. El nivel del mar era, en consecuencia, entre 120 y 130 metros más bajo que en la actualidad. Eso cambió radicalmente la geografía del planeta: muchas zonas hoy submarinas estaban al aire libre. Y en el extremo noreste de Asia y el extremo noroeste de América, lo que hoy son el estrecho de Bering y sus aguas someras quedó expuesto como tierra seca.
Nació así Beringia: una llanura de más de mil kilómetros de norte a sur que conectaba Siberia con Alaska. No era un simple "puente" —era un subcontinente habitable, con vegetación esteparia, ríos y animales. Los grupos humanos que vivían en el noreste asiático no necesariamente "cruzaron" Beringia de forma consciente: simplemente vivían en ella, y se desplazaban hacia el este siguiendo a los animales.
La ruta de Beringia: lo que sabemos
La teoría de Beringia como ruta principal de entrada a América es la más sólidamente respaldada por la genética, la arqueología y la lingüística. Las poblaciones indígenas americanas muestran, en sus genomas, una vinculación clara con poblaciones del noreste de Asia —en particular con grupos siberianos antiguos. (Como introducción divulgativa a la genética de las migraciones humanas, puede leerse El viaje del hombre de Spencer Wells, aunque la paleogenómica ha avanzado mucho desde su publicación.)
Los estudios genéticos más recientes sugieren que los antepasados de los pueblos indígenas americanos se separaron de las poblaciones del este de Asia hace unos 23.000-25.000 años, y que recibieron además una aportación de un grupo siberiano antiguo, conocido por los restos de Mal'ta, cerca del lago Baikal. Pasaron probablemente varios milenios en la región de Beringia —ese período de "aislamiento genético"— antes de comenzar a avanzar hacia el sur, posiblemente entre 16.000 y 15.000 años atrás, cuando los glaciares comenzaron a retroceder y se abrieron corredores habitables.
Los yacimientos anteriores a 14.000 años ampliamente aceptados son pocos: Monte Verde en Chile, Paisley Caves en Oregón o Page-Ladson en Florida. En 2021, unas huellas humanas halladas en White Sands (Nuevo México) se dataron en 21.000-23.000 años, antes incluso del máximo glacial; nuevas dataciones de 2023 las respaldaron, aunque algunos especialistas siguen siendo escépticos.
El problema Clovis: una teoría que se derrumbó
Durante décadas, la arqueología estadounidense defendió lo que se conoce como el "Modelo Clovis Primero". La cultura Clovis —identificada en Nuevo México en los años 1930— produjo unas puntas de proyectil acanaladas de una elegancia técnica inconfundible, datadas hoy entre hace unos 13.100 y 12.700 años. Eran las más antiguas que se conocían, y durante décadas los arqueólogos no admitían pruebas de presencia humana anterior en el continente.
El problema es que el yacimiento de Monte Verde, en el sur de Chile, con una ocupación de hace unos 14.500 años, es más antiguo que Clovis. Si había humanos en el extremo sur del continente hace 14.500 años, debían haber entrado a América bastante antes que lo que permitía la cronología Clovis.
El modelo Clovis primero fue abandonado por la mayoría de los especialistas a finales de los años noventa, cuando se aceptaron las dataciones de Monte Verde. Hoy se conocen varios yacimientos anteriores a Clovis: Meadowcroft (Pensilvania, con fechas de hasta 16.000 años o más, discutidas), Page-Ladson (Florida, unos 14.500 años) y otros. Hubo también propuestas más audaces: en Across Atlantic Ice, Dennis Stanford y Bruce Bradley defendieron una llegada desde Europa a través del hielo del Atlántico norte, una hipótesis que la genética no respalda y que la mayoría de los investigadores rechaza.
Las rutas alternativas: la vía costera
Si los humanos estaban en el sur de Chile hace 14.500 años, ¿cómo llegaron tan rápido desde Alaska? Una posibilidad es que el avance por el interior del continente fuera más veloz de lo que pensábamos. Otra es que parte del movimiento no se hiciera a través del interior, sino por la costa.
La teoría de la ruta costera del Pacífico postula que grupos humanos navegando o desplazándose en botes primitivos a lo largo de la costa asiática y americana pudieron haber llegado rápidamente desde Beringia hasta América del Sur, saltando de isla en isla, de cala en cala, alimentándose de recursos marinos.
Esta teoría tiene un problema evidente: la mayor parte de la costa que habrían usado esos primeros migrantes está hoy sumergida bajo el Pacífico, ya que el nivel del mar ha subido más de cien metros desde el final de la última glaciación. Encontrar yacimientos arqueológicos de esa ruta es muy difícil —están en el fondo del océano.
Hay, sin embargo, indicios indirectos: yacimientos costeros antiguos en las islas del Canal de California o en Perú, y la antigüedad de Monte Verde, difícil de explicar sin una vía rápida hacia el sur. Además, en 2015 los genetistas detectaron en algunos pueblos amazónicos, como los suruí y los karitiana, una pequeña señal genética emparentada con poblaciones actuales de Australia, Nueva Guinea y las islas Andamán. Su origen todavía se discute, pero indica que la historia del poblamiento fue más compleja de lo que se pensaba.
¿Una sola migración o varias?
Durante mucho tiempo se asumió que todos los amerindios descendían de una sola oleada migratoria. Los datos genéticos actuales sugieren una imagen más matizada.
La gran mayoría de los pueblos indígenas americanos descienden de una población fundadora que se expandió hacia el sur hace unos 16.000-15.000 años y que pronto se dividió en dos ramas principales, una septentrional y otra meridional. Pero hay aportes posteriores importantes.
Los pueblos de lengua na-dené —atapascanos de Alaska y Canadá, y sus parientes del suroeste de Estados Unidos, navajos y apaches— muestran en su genoma un aporte adicional de los llamados paleoesquimales, llegados desde Siberia hace unos 5.000 años. Y en el extremo norte, los inuit descienden de una migración aún más reciente: la cultura Thule, que se extendió desde Alaska por el Ártico canadiense y Groenlandia hace apenas un milenio.
La imagen que emerge es la de un continente al que llegaron humanos desde Asia en al menos tres momentos distintos.
La velocidad de la dispersión
Uno de los aspectos más asombrosos del poblamiento de América es su velocidad. En apenas unos milenios —entre hace unos 16.000 y 13.000 años— los primeros americanos se dispersaron desde Alaska hasta el sur de Sudamérica. Recorrer más de 15.000 kilómetros en ese tiempo supone avanzar, de media, varios kilómetros por año: nada extraordinario para una sola generación, pero suficiente para ocupar en poco tiempo un doble continente de más de 40 millones de kilómetros cuadrados.
Esta velocidad de expansión solo es posible con una tasa de crecimiento demográfico relativamente alta —posible en tierras sin competidores humanos y, probablemente, con menos patógenos— y con una gran capacidad de adaptación. Los primeros americanos pasaron en pocas generaciones de cazar mamuts en la tundra ártica a pescar en los estuarios del sur de Chile, pasando por la selva tropical, los Andes y las praderas.
Lo que aún no sabemos
La historia del poblamiento de América sigue llena de incógnitas. Los candidatos a yacimientos pre-Clovis más antiguos —algunos sugieren presencia humana de 30.000 años o incluso anterior— son todavía controvertidos. El hallazgo en el yacimiento de Chiquihuite (Zacatecas, México) de posibles herramientas de 26.000 años generó debate en 2020: algunos arqueólogos los aceptan, otros los rechazan.
La genética ofrece datos cada vez más precisos pero también plantea nuevos interrogantes. La señal «australasiática» de algunas poblaciones amazónicas parece real, pero su explicación —¿migración directa?, ¿contacto transpacífico?, ¿ancestro común mucho más antiguo?— sigue siendo debatida.
Lo que sí es seguro es que América fue el último de los grandes continentes habitables ocupado por Homo sapiens, y que sus primeros pobladores se adaptaron en poco tiempo a casi todos los ecosistemas del planeta, del Ártico a la selva tropical.
Personajes clave en la investigación
Tom Dillehay — Arqueólogo estadounidense (Universidad de Vanderbilt) que excavó y defendió el yacimiento de Monte Verde durante décadas, frente al escepticismo de buena parte de sus colegas. Su obra Monte Verde: A Late Pleistocene Settlement in Chile es la publicación de referencia del yacimiento.
Eske Willerslev — Genetista danés cuyo equipo secuenció en 2014 el genoma del niño de Anzick, asociado a la cultura Clovis, y en 2013 el del niño de Mal'ta, en Siberia, dos piezas clave para reconstruir el origen de los pueblos americanos.
David Reich — Genetista de la Universidad de Harvard cuyo laboratorio ha producido algunos de los análisis genómicos más importantes sobre el origen de las poblaciones americanas. Su libro Who We Are and How We Got Here (2018) explica en lenguaje accesible cómo la paleogenómica está reescribiendo la prehistoria humana.
Cronología del poblamiento de América
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| Hace c. 25.000-23.000 años | Separación genética de los antepasados de los pueblos americanos respecto a Asia oriental |
| Hace c. 26.000-19.000 años | Último máximo glacial: nivel del mar en su punto más bajo, Beringia expuesta |
| Hace c. 23.000-16.000 años | Posible período de aislamiento en Beringia |
| Hace c. 23.000-21.000 años | Huellas de White Sands (Nuevo México), datación debatida |
| Hace c. 14.500 años | Monte Verde (Chile) y Page-Ladson (Florida) |
| Hace c. 13.100-12.700 años | Cultura Clovis en Norteamérica |
| Hace c. 11.000-10.000 años | El mar vuelve a cubrir el estrecho de Bering |
| Hace c. 5.000 años | Llegada de los paleoesquimales desde Siberia |
| Hace c. 1.000 años | Expansión de la cultura Thule, antepasada de los inuit |
Para leer más
1491. Una nueva historia de las Américas antes de Colón
Charles C. Mann
La mejor puerta de entrada al mundo americano antes de Colón, con un extenso capítulo dedicado al poblamiento del continente.
Buscar en AmazonThe First Americans: In Pursuit of Archaeology's Greatest Mystery
J. M. Adovasio y Jake Page
La historia del debate científico sobre el poblamiento de América, narrada por uno de los arqueólogos que excavó el yacimiento de Meadowcroft.
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