Precolombinac. 1438 — 1533 d.C.7 min de lectura
La religión inca y el culto al Sol: Inti, Viracocha y el cosmos andino
En pocas palabras
La religión inca: el culto a Inti, el dios Sol, a Viracocha y a la Pachamama; el Coricancha, las huacas, la capacocha y la visión andina del cosmos.
En este artículo
En el centro de Cusco, capital del mayor Estado de la América precolombina, se alzaba el Coricancha, el «recinto de oro»: el Templo del Sol. Según los cronistas, sus muros estaban revestidos de láminas de oro, y en un jardín anexo había plantas, animales y figuras humanas de oro y plata a tamaño natural. La imagen principal del Sol, llamada Punchao, era una figura de oro que los cronistas describen de formas diversas; la iconografía popular la ha convertido en un disco solar con rostro humano.
Los españoles lo despojaron en 1533 y fundieron casi todo el oro. Sobre las bases del Coricancha, de una mampostería finísima, los dominicos construyeron su convento de Santo Domingo, que todavía puede visitarse en Cusco. Los terremotos de 1650 y 1950 dañaron gravemente el edificio colonial, pero los muros incas resistieron, y hoy son visibles bajo y junto a la iglesia.
La religión inca no era simplemente el «culto al Sol» que describen muchos manuales. Combinaba un culto estatal, impulsado desde Cusco, con creencias andinas mucho más antiguas: la veneración de montañas, manantiales y rocas sagradas, el culto a los antepasados y a sus momias, y una relación de reciprocidad con la tierra. Casi todo lo que sabemos procede de cronistas del siglo XVI y XVII —Juan de Betanzos, Cristóbal de Molina, el Inca Garcilaso, Bernabé Cobo— y de los extirpadores de idolatrías, que la describieron para combatirla.
Los grandes dioses: el panteón inca
Inti, el dios Sol, era la deidad más importante del Imperio. No porque fuera el más antiguo —Viracocha era más antiguo—, sino porque el Estado inca lo había elevado a la posición suprema por razones políticas: el Sapa Inca era "hijo de Inti", y su legitimidad para gobernar derivaba de esta filiación divina.
La imagen de Inti era un disco de oro con un rostro humano irradiante de rayos. Sus fiestas más importantes eran los solsticios: el Inti Raymi (Fiesta del Sol, en el solsticio de junio, inicio del invierno austral) era el festival más importante del calendario inca, celebrado con procesiones, sacrificios y la participación de toda la nobleza del Imperio en Cusco.
Viracocha era el dios creador, el dios del origen. Según los mitos recogidos por los cronistas, surgió del lago Titicaca, creó el mundo y a los seres humanos —en algunas versiones, en dos intentos: primero una raza de gigantes que destruyó por su desobediencia, luego la humanidad actual— y partió después hacia el oeste, sobre el mar. Era una deidad más abstracta y distante que Inti, aunque tenía templos propios, como el de Raqchi, al sur de Cusco. Algunos historiadores creen que su preeminencia fue en parte una elaboración de los cronistas, influida por la idea cristiana de un dios creador.
Pachamama, la "Madre Tierra", era una de las deidades más populares a nivel cotidiano. No era una diosa olímpica distante sino una fuerza inmanente, presente en la tierra misma, en las cosechas, en la fertilidad del suelo. Los agricultores le ofrendaban chicha (cerveza de maíz) antes de plantar, vertiendo la primera copa sobre la tierra. Esta práctica —la ch'alla— sigue viva en los Andes casi cinco siglos después de la conquista, y cada 1 de agosto muchas comunidades le rinden homenaje.
Mama Quilla ("Madre Luna") era la consorte de Inti y la patrona del calendario. Según algunos cronistas, las acllas le rendían un culto especial, y la coya, esposa principal del Inca, era considerada su representante. El eclipse de luna era interpretado como un puma o una serpiente que atacaba a la Luna, y había que hacer ruido —golpear tambores, gritar— para espantarlo.
Illapa era el dios del rayo, el trueno y la lluvia, especialmente venerado en las regiones de alta montaña, donde las tormentas son frecuentes y violentas. El lago Titicaca, por su parte, estaba ligado al origen del Sol y de los propios incas: la Isla del Sol albergaba uno de los santuarios más importantes del Imperio.
Junto a estos dioses, los andinos veneraban a los apus —las grandes montañas— y a miles de huacas, lugares y objetos sagrados. Y, sobre todo, a los antepasados: las momias de los Incas difuntos conservaban sus palacios, sus sirvientes y sus tierras, participaban en las fiestas y eran consultadas en las decisiones importantes.
El sistema de ceques: la geografía sagrada de Cusco
Uno de los aspectos más originales de la religión inca es el sistema de ceques: 41 líneas imaginarias que salían desde el Coricancha en Cusco y se extendían hacia el horizonte en distintas direcciones. A lo largo de cada ceque había un número variable de huacas: lugares sagrados que podían ser manantiales, cumbres, peñas, edificios, árboles o cualquier otro objeto con potencia sagrada.
El cronista Bernabé Cobo, en su Historia del Nuevo Mundo (1653), registró 328 huacas distribuidas a lo largo de los 41 ceques. Cada huaca tenía asignada una panaca (linaje real) o un grupo de la sociedad inca responsable de su mantenimiento y culto. El sistema completo organizaba el espacio sagrado en torno a Cusco, centro del mundo, y lo repartía entre los grupos sociales de la ciudad. Su estudio moderno se debe sobre todo al antropólogo neerlandés R. Tom Zuidema.
Los investigadores han analizado el sistema de ceques en relación con la astronomía y el calendario. Algunas líneas de ceques apuntan hacia puntos significativos del horizonte —salidas y puestas del sol en los solsticios, por ejemplo—, y Zuidema propuso que el número de huacas estaba relacionado con un calendario ritual de 328 días. La hipótesis es sugerente, pero sigue siendo discutida.
Las acllas y el culto del Sol
Un aspecto singular de la religión y el Estado incas era la institución de las acllas («mujeres escogidas»). Seleccionadas desde niñas en todas las provincias, las acllas vivían en recintos especiales (acllawasi) bajo la supervisión de matronas religiosas (mamacunas).
Las acllas tenían varias funciones. Algunas se consagraban al culto del Sol y de otras divinidades, preparaban la chicha y los alimentos rituales. Otras eran dadas por el Sapa Inca como esposas o concubinas a nobles y curacas como recompensa política. Otras fabricaban los tejidos finos de alpaca y vicuña que vestían el Sapa Inca y se usaban en los rituales.
Según los cronistas, las dedicadas al Sol debían guardar castidad, y la transgresión se castigaba con la muerte, aunque es difícil saber hasta qué punto estos relatos reflejan la práctica real.
La capacocha: el sacrificio de niños
Quizá el ritual más inquietante de la religión inca era la capacocha: el sacrificio de niños y jóvenes en momentos de crisis o de celebración extraordinaria, como la entronización de un nuevo Inca, una epidemia o una catástrofe natural.
Los elegidos debían ser físicamente perfectos, y a menudo eran hijos de curacas locales, para quienes la entrega era un honor que estrechaba sus lazos con el Estado. Procedían de distintos puntos del Imperio, eran conducidos a Cusco para participar en grandes ceremonias y después regresaban en procesión a sus regiones, donde eran sacrificados en lugares sagrados: cumbres nevadas, islas del Titicaca o santuarios provinciales. Las fuentes y los restos hablan de golpes en la cabeza, asfixia o entierro con vida, tras sumir a las víctimas en un estado de sopor con chicha y hojas de coca.
Las momias de capacocha encontradas en las cumbres de los Andes —en el Llullaillaco (6.739 m), el Ampato y otras montañas— son algunos de los hallazgos más impactantes de la arqueología andina. La llamada «Juanita», hallada en el Ampato (Perú) en 1995, y los tres niños del Llullaillaco (Argentina), descubiertos en 1999 por el equipo de Johan Reinhard y Constanza Ceruti, se conservaron gracias al frío y la sequedad de las cumbres. En 2013, el análisis de su cabello mostró que en los meses previos a la muerte habían consumido cantidades crecientes de coca y alcohol.
Cronología religiosa inca
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| Prehistórico | Culto a las huacas y a Pachamama en los Andes |
| c. 1000-1400 d.C. | Desarrollo de los cultos estatales en los señoríos andinos preincas |
| c. 1438 d.C. | Según la tradición, Pachacútec convierte el culto de Inti en religión de Estado |
| Siglo XV | Reconstrucción del Coricancha en su forma definitiva |
| c. 1500 d.C. | Capacochas del Llullaillaco y del Ampato (fechas aproximadas) |
| 1533 d.C. | Los españoles desmantelan el Coricancha y funden el oro |
| 1572 d.C. | Ejecución de Túpac Amaru I; fin de la resistencia inca en Vilcabamba |
| 1653 d.C. | Bernabé Cobo concluye su Historia del Nuevo Mundo, con la lista de los ceques |
| 1995 y 1999 | Hallazgo de las momias del Ampato y del Llullaillaco |
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Estructuras andinas del poder. Ideología religiosa y política
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