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Historia de América
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Independencias1783 — 183010 min de lectura

Simón Bolívar: biografía del Libertador

En pocas palabras

Biografía de Simón Bolívar, el Libertador de América: origen, campañas militares, la Gran Colombia y su legado en la independencia hispanoamericana.

En este artículo
  1. Origen y formación de un aristócrata criollo
  2. Las primeras campañas y el Manifiesto de Cartagena
  3. El exilio, la Carta de Jamaica y la guerra total
  4. La campaña libertadora y el cruce de los Andes
  5. Perú y Ayacucho: el final de la era colonial
  6. El ocaso: la Gran Colombia se rompe
  7. Cronología de Simón Bolívar

El 17 de diciembre de 1830, en una hacienda cercana a Santa Marta, en la costa caribeña de lo que hoy es Colombia, murió el hombre que había encabezado la independencia de las actuales Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá, comandado decenas de batallas y redactado constituciones para pueblos enteros. Tenía cuarenta y siete años. Había visto cómo la república que él mismo había creado —la Gran Colombia— se desintegraba bajo sus pies. Sus últimas semanas fueron las de un hombre enfermo, repudiado por buena parte de sus antiguos seguidores, que pocas semanas antes había escrito que «el que sirve una revolución ara en el mar».

Esa imagen final —la del Libertador vencido— no debe oscurecer la magnitud de lo que Simón Bolívar logró en vida. Pocos individuos de la historia moderna transformaron el mapa político de un continente con la misma determinación y con tan escasos medios. Su historia es la de una voluntad férrea enfrentada a obstáculos enormes, y también la de un político cada vez más autoritario.

Origen y formación de un aristócrata criollo

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios nació el 24 de julio de 1783 en Caracas, en el seno de una de las familias criollas más acaudaladas de Venezuela. Los Bolívar eran terratenientes de origen vasco, propietarios de minas, haciendas y esclavos. Era, en suma, un niño nacido en la cima de la sociedad colonial, aunque, como todos los criollos, con menos acceso a los altos cargos que los españoles peninsulares.

Quedó huérfano muy joven —su padre murió cuando tenía dos años y medio y su madre cuando tenía nueve— y fue criado por tutores y familiares. Entre sus maestros figuraron Andrés Bello y, sobre todo, Simón Rodríguez, un pedagogo excéntrico que más tarde, en Europa, lo acercaría a las ideas de Rousseau y de los filósofos ilustrados. A los quince años viajó a España para completar su educación, y en Madrid conoció a su futura esposa, María Teresa Rodríguez del Toro, con quien se casó en 1802. Ella murió en Caracas en enero de 1803, víctima de unas fiebres, apenas ocho meses después de la boda. Bolívar nunca volvió a casarse y, según el testimonio recogido años después por Luis Perú de Lacroix en el Diario de Bucaramanga, atribuyó a esa pérdida un papel decisivo en su destino: sin ella, dijo, quizá no habría sido nunca el general Bolívar.

En sus años de formación europea recorrió Francia, Italia y Alemania. En Roma, en agosto de 1805, subió al Monte Sacro con Simón Rodríguez y pronunció, según el relato posterior de este, su célebre juramento de no dar descanso a su brazo ni reposo a su alma hasta que América fuese libre. Era un gesto romántico, pero también genuino. Cuando regresó a Venezuela en 1807, era ya un criollo formado en la Ilustración, rico, culto y profundamente convencido de que el orden colonial americano era injusto e insostenible.

Las primeras campañas y el Manifiesto de Cartagena

La chispa que encendió la independencia hispanoamericana llegó de Europa: la invasión napoleónica de España en 1808 y la abdicación de los Borbones crearon un vacío de legitimidad que los criollos aprovecharon. En Caracas, la Junta Suprema del 19 de abril de 1810 marcó el inicio del proceso venezolano. Un año después, el 5 de julio de 1811, Venezuela declaró su independencia, la primera de la América española en hacerlo formalmente. Bolívar, que había viajado a Londres en misión diplomática, regresó acompañado de Francisco de Miranda.

Bolívar participó activamente en estos primeros pasos, pero las cosas no fueron bien. La Primera República venezolana cayó ante las fuerzas realistas en 1812; Bolívar, que había perdido la plaza de Puerto Cabello, participó en la detención de Miranda, entregado después a los españoles, un episodio que sigue manchando su biografía. Huyó a la Nueva Granada (la actual Colombia), y fue allí donde escribió el Manifiesto de Cartagena, uno de sus textos políticos más lúcidos. En él analizaba las causas de la derrota: la fragmentación del mando, la ingenuidad de los republicanos al fiarse de la legalidad frente a enemigos que usaban la fuerza, y la necesidad de una guerra ofensiva y centralizada.

El Manifiesto le granjeó recursos militares granadinos. Con ellos lanzó la llamada Campaña Admirable en 1813: una marcha relámpago de unos noventa días a través de los Andes que le llevó a reconquistar Caracas en agosto. Por el camino, en Trujillo, firmó el decreto de guerra a muerte contra españoles y canarios que no se sumaran a la causa. El cabildo de Mérida primero y el de Caracas después le dieron el título de Libertador, que retendría para siempre. La biografía de Bolívar escrita por Marie Arana reconstruye esta campaña con gran detalle.

La Segunda República, sin embargo, duró poco. Las guerrillas realistas —los terribles llaneros al mando de José Tomás Boves— destrozaron el ejército republicano en una guerra de una brutalidad extrema. En 1814, Bolívar tuvo que huir de nuevo. Comenzaba el periodo más oscuro de su carrera.

El exilio, la Carta de Jamaica y la guerra total

Los años 1814-1816 fueron de exilio y reflexión. Bolívar pasó por Cartagena, Jamaica y Haití. En Jamaica, en septiembre de 1815, escribió la Carta de Jamaica, un documento en el que analizaba la situación política de toda América Latina y esbozaba cómo serían —o deberían ser— las nuevas repúblicas tras la independencia. Es uno de los textos fundacionales del pensamiento político hispanoamericano, disponible en numerosas ediciones de los escritos políticos de Bolívar.

En Haití encontró apoyo decisivo. El presidente Alexandre Pétion le proporcionó armas, hombres y barcos a cambio de un compromiso: la liberación de los esclavos en los territorios que liberase. Bolívar lo cumplió solo en parte —decretó la libertad de los esclavos que se alistaran en su ejército, y la abolición completa no llegó en Venezuela hasta 1854—, pero el pacto fue decisivo para la causa militar.

De vuelta en Venezuela en 1816, Bolívar reformuló su estrategia. En 1817 estableció su base en Angostura (hoy Ciudad Bolívar), a orillas del Orinoco, e hizo fusilar al general Manuel Piar, que discutía su autoridad. En 1818 el caudillo José Antonio Páez, al frente de los llaneros —antes el ariete de los realistas—, reconoció su jefatura. En febrero de 1819, el Congreso de Angostura lo designó presidente de Venezuela.

La campaña libertadora y el cruce de los Andes

La jugada estratégica más audaz de Bolívar fue también la que nadie esperaba. En 1819, en plena estación de lluvias, lanzó la campaña libertadora del norte: cruzó los Andes con un ejército de unos dos mil quinientos hombres por el páramo de Pisba, a casi cuatro mil metros de altitud, con frío extremo, sin ropa adecuada y con ganado y caballería incluidos. Las bajas por el frío y el agotamiento fueron enormes. Los que llegaron al otro lado apenas podían tenerse en pie.

Pero el factor sorpresa fue total. Los realistas no habían imaginado que alguien fuera capaz de cruzar por allí en esa época del año. El 7 de agosto de 1819, en la batalla del Puente de Boyacá, el ejército patriota derrotó decisivamente a las fuerzas realistas y liberó la Nueva Granada en pocas horas. Bogotá cayó tres días después.

En diciembre de 1819, el Congreso de Angostura aprobó la creación de la República de Colombia —la Gran Colombia de los historiadores—, que Bolívar había soñado: Venezuela, la Nueva Granada y Quito, aún por liberar, integrados en un solo Estado. Era el proyecto político más ambicioso del continente. La realidad, sin embargo, pronto pondría a prueba ese sueño.

Las campañas continuaron. En 1821, la batalla de Carabobo consolidó la independencia de Venezuela. En 1822, el general Antonio José de Sucre —el más capaz de los lugartenientes de Bolívar— ganó la batalla de Pichincha y liberó Quito. Ese mismo año tuvo lugar la célebre entrevista de Guayaquil con José de San Martín, el libertador del sur, cuyo resultado sigue siendo uno de los grandes enigmas de la historia americana. San Martín se retiró, dejando el escenario libre para Bolívar.

Perú y Ayacucho: el final de la era colonial

En 1823, Bolívar llegó a Lima, invitado por el Congreso peruano para dirigir la guerra contra las últimas fuerzas realistas que seguían atrincheradas en los Andes. Fue el punto más alto y el más agotador de su carrera. Enfermo, con un ejército heterogéneo y una política peruana caótica, tuvo que reconstituir las fuerzas patriotas casi desde cero.

En agosto de 1824, ganó la batalla de Junín, un choque de caballería librado casi exclusivamente con lanzas y sables. El golpe definitivo lo dio su lugarteniente Sucre: el 9 de diciembre de 1824, en la batalla de Ayacucho, el ejército patriota derrotó a las últimas fuerzas realistas de América del Sur. El virreinato del Perú dejaba de existir. Quedaban reductos como el Callao, que resistió hasta 1826, pero casi tres siglos de dominio español en Sudamérica terminaban en la práctica ese día.

En 1825, en el Alto Perú, se fundó una nueva república que tomó su nombre del Libertador: Bolivia. Bolívar redactó para ella una constitución que incluía un presidente vitalicio, una medida que ya anunciaba las tensiones entre su visión del orden necesario y los principios del liberalismo republicano que él mismo decía defender.

El ocaso: la Gran Colombia se rompe

El último lustro de la vida de Bolívar fue el de un hombre que veía cómo su obra se agrietaba. La Gran Colombia era un gigante con pies de barro: las distancias eran enormes, las comunicaciones rudimentarias, los intereses regionales poderosos y las rivalidades entre caudillos, irreconciliables. Venezuela exigía autonomía; el general Páez se convirtió en el caudillo local; Ecuador miraba hacia sus propios intereses.

Bolívar respondió con medidas autoritarias —en 1828 se proclamó dictador— que enajenaron a los sectores liberales que antes lo habían apoyado. En septiembre de ese año sobrevivió a un atentado en Bogotá. Su salud, minada probablemente por la tuberculosis, empeoró. En 1830, Venezuela y Ecuador se separaron formalmente de la Gran Colombia. Bolívar renunció a la presidencia en abril y emprendió el camino hacia el exilio europeo, un viaje que nunca completó.

Murió el 17 de diciembre de 1830 en la hacienda San Pedro Alejandrino. Tenía cuarenta y siete años, casi no tenía dinero y el congreso de la Venezuela que él mismo había liberado exigía su salida del país como condición para cualquier acuerdo con Bogotá. García Márquez recreó aquel último viaje por el Magdalena en El general en su laberinto. La historia le daría, con el tiempo, una revancha póstuma: hoy su figura es omnipresente en toda América Latina, desde las monedas hasta los himnos, desde los nombres de ciudades hasta las constituciones.

Cronología de Simón Bolívar

FechaAcontecimiento
24 de julio de 1783Nacimiento en Caracas
1802Matrimonio con María Teresa Rodríguez del Toro; ella fallece al año siguiente
1805Juramento del Monte Sacro en Roma
5 de julio de 1811Venezuela declara la independencia
1812Caída de la Primera República; Manifiesto de Cartagena
1813Campaña Admirable; entrada en Caracas; proclamado El Libertador
1815Exilio en Jamaica; Carta de Jamaica
7 de agosto de 1819Victoria en Boyacá; liberación de la Nueva Granada
Diciembre de 1819Creación de la Gran Colombia en el Congreso de Angostura
24 de junio de 1821Victoria en Carabobo; independencia definitiva de Venezuela
Julio de 1822Entrevista de Guayaquil con San Martín
9 de diciembre de 1824Batalla de Ayacucho; fin del poder colonial español en América del Sur
1825Fundación de Bolivia
1828Dictadura; atentado en Bogotá
Abril de 1830Renuncia a la presidencia de la Gran Colombia
17 de diciembre de 1830Muerte en San Pedro Alejandrino, cerca de Santa Marta

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 1783.

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Simón Bolívar

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