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Historia de América
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Descubrimiento1484 — 15668 min de lectura

Bartolomé de las Casas y las primeras denuncias

En pocas palabras

Bartolomé de las Casas: de encomendero a fraile dominico y defensor de los indígenas. Sus denuncias, la Brevísima relación, las Leyes Nuevas y Valladolid.

En este artículo
  1. De encomendero a defensor: una conversión poco romántica
  2. Las primeras batallas ante la Corona
  3. La «Brevísima relación»: un texto que incendió Europa
  4. Las Leyes Nuevas: una victoria incompleta
  5. La controversia de Valladolid y el debate con Sepúlveda
  6. Las contradicciones de un hombre de su tiempo
  7. Cronología de Bartolomé de las Casas

Había hombres que llegaron al Nuevo Mundo buscando oro, gloria o tierras. Bartolomé de las Casas llegó buscando todo eso y, durante años, lo encontró. Participó en la conquista de Cuba, recibió una encomienda con sus correspondientes indígenas sometidos y vivió la vida que la Corona española prometía a quienes cruzaban el Atlántico. Sin embargo, en 1514, algo cambió en él de forma irreversible. Mientras preparaba un sermón, leyó un pasaje del libro del Eclesiástico que no pudo ignorar: el que dice que ofrecer a Dios un sacrificio con bienes mal adquiridos es una ofrenda manchada. Poco después renunció a su encomienda y tomó una decisión que marcaría el resto de su vida: denunciar, con toda la energía de que era capaz, lo que estaba ocurriendo en las Indias.

Lo que siguió fue una de las trayectorias más incómodas, obstinadas e influyentes de la historia colonial americana. Las Casas no fue un santo sin contradicciones —las tuvo, y graves—, y no fue el primero en alzar la voz, pues los dominicos de La Española se le habían adelantado en 1511; pero sí fue quien convirtió la denuncia de los abusos coloniales en un proyecto de vida sostenido durante medio siglo.

De encomendero a defensor: una conversión poco romántica

Bartolomé de las Casas nació en Sevilla hacia 1484, en el seno de una familia de comerciantes, posiblemente de origen converso. Su padre, Pedro de las Casas, formó parte de la expedición de Colón de 1493, y el joven Bartolomé llegó a La Española en 1502, en la flota con la que el gobernador Nicolás de Ovando llegó a la isla. Tenía dieciocho años y la mentalidad de cualquier joven español de su época: las Indias eran una oportunidad.

Durante los siguientes años participó en las guerras de pacificación de La Española y Cuba, recibió tierras e indígenas en encomienda y se ordenó sacerdote; en 1510 cantó en La Española la que se considera la primera misa nueva celebrada en las Indias. No hay pruebas de que durante este periodo expresara dudas sobre el sistema que lo sustentaba. La encomienda era la normalidad institucional, y Las Casas era parte de ella.

La conversión de 1514 fue, por tanto, un giro genuino, no una postura adoptada desde la comodidad de quien nunca se manchó las manos. Ese detalle importa porque explica tanto la credibilidad de sus denuncias —era testigo directo— como la dureza con que se trató a sí mismo en sus escritos posteriores.

Las primeras batallas ante la Corona

Tras renunciar a su encomienda, Las Casas regresó a España y a finales de 1515 logró ver en Plasencia al rey Fernando el Católico, que murió semanas después. El cardenal Cisneros, que asumió la regencia de Castilla, le concedió audiencia. El resultado fue un primer experimento: Las Casas fue nombrado «Protector Universal de los Indios» y se le permitió regresar al Caribe con un plan de reforma de las encomiendas. El plan fracasó.

Las causas del fracaso fueron múltiples. Los colonos establecidos en las Antillas boicotearon sistemáticamente cualquier medida que amenazara su acceso a la mano de obra indígena. Los propios frailes jerónimos a quienes Cisneros había encargado supervisar la reforma no se mostraron especialmente entusiastas. Y Las Casas, que no era un hombre dado a las medias tintas, generó más hostilidades de las que pudo gestionar. Un segundo intento, un proyecto de colonización pacífica con labradores castellanos en la costa de Cumaná, en la actual Venezuela, fracasó en 1521 tras un ataque indígena contra el asentamiento.

Aquellas derrotas le enseñaron que la reforma desde dentro del sistema colonial requería una base institucional más sólida. Ingresó en la orden dominica en 1522, lo que le proporcionó una red de apoyo intelectual y político que usaría durante el resto de su vida.

La «Brevísima relación»: un texto que incendió Europa

El momento de mayor impacto de Las Casas en la historia llegaría décadas después, con la redacción y publicación de su obra más conocida. La Brevísima relación de la destrucción de las Indias fue escrita en 1542 y presentada ante el rey Carlos I —también Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico— como un memorial de denuncia. No era un texto académico ni una historia sistemática: era un alegato. Una acumulación de testimonios sobre matanzas, torturas, trabajos forzados y destrucción de poblaciones enteras narrada con una precisión deliberadamente perturbadora.

Las cifras que ofrece Las Casas —millones de muertos, provincias enteras despobladas— han sido debatidas por los historiadores desde entonces. La historiografía actual reconoce que algunos números son exagerados o imposibles de verificar, aunque también que el colapso demográfico de las poblaciones indígenas del Caribe fue catastrófico y real: los taínos de La Española, cuya población en 1492 se estima de forma muy dispar —de algo más de cien mil personas a varios millones—, habían quedado reducidos a unas pocas decenas de miles en apenas dos décadas. Lo que Las Casas describía no era una ficción.

La Brevísima relación fue publicada en Sevilla en 1552 y su impacto sobrepasó rápidamente las fronteras españolas. Las potencias europeas enemigas de España —especialmente los Países Bajos durante la revuelta contra el dominio español— la tradujeron desde 1578, la ilustraron con los célebres grabados de Theodor de Bry (1598) y la distribuyeron como propaganda antiespañola. Así alimentó lo que en 1914 Julián Juderías bautizó como «leyenda negra», un fenómeno paradójico: el texto de un español comprometido con los indígenas americanos se convirtió en arma de la política internacional europea, con consecuencias que Las Casas nunca pretendió ni, probablemente, habría aprobado.

Las Leyes Nuevas: una victoria incompleta

El punto de mayor influencia política de Las Casas fue su papel en la promulgación de las Leyes Nuevas de 1542. Tras años de cabildeo, de presentar memoriales ante el Consejo de Indias y de movilizar a los sectores reformistas de la Iglesia española, Las Casas logró que Carlos I promulgara una legislación que, sobre el papel, abolía la perpetuidad de las encomiendas y prohibía nuevas esclavizaciones de indígenas.

La reacción de los colonos americanos fue inmediata y violenta. En el Perú, el virrey Blasco Núñez Vela, encargado de aplicar las leyes, fue asesinado por los encomenderos rebeldes liderados por Gonzalo Pizarro. Ante la magnitud de la insurrección, la Corona dio marcha atrás en varios de los puntos más importantes de la legislación. La encomienda no desapareció: sobrevivió, transformada pero reconocible, durante otro siglo y medio.

Fue una victoria parcial, como casi todo lo que Las Casas consiguió. Pero el debate que forzó —sobre la legitimidad de la conquista, sobre si los pueblos indígenas tenían derechos reconocibles por la ley española— era nuevo e irreversible. Antes de Las Casas, ese debate no existía en los términos en que él lo planteó.

La controversia de Valladolid y el debate con Sepúlveda

Entre 1550 y 1551, Carlos I ordenó suspender temporalmente todas las conquistas en América para celebrar un debate teológico-jurídico sobre su legitimidad. La junta reunida en Valladolid enfrentó a dos posiciones: la del humanista Juan Ginés de Sepúlveda, que argumentaba que los indígenas eran «bárbaros naturales» —en el sentido aristotélico— y que por tanto la guerra contra ellos era justa; y la de Las Casas, que negaba radicalmente ese argumento y defendía que ninguna guerra de conquista podía ser justa, y que la evangelización solo era legítima si era voluntaria y pacífica.

El debate de Valladolid no produjo un veredicto formal. Los jueces no emitieron una sentencia clara. Pero el hecho de que se celebrara —de que la Corona ordenara detener sus propias conquistas para preguntarse si tenía derecho a llevarlas a cabo— no tiene un paralelo claro entre las potencias coloniales de la época. El historiador Lewis Hanke dedicó a estos debates un libro clásico, La lucha por la justicia en la conquista de América.

Las Casas publicó su Apología como respuesta sistemática a los argumentos de Sepúlveda, un texto de enorme densidad teológica y jurídica que muchos estudiosos sitúan entre los precedentes del derecho internacional y de la doctrina de los derechos humanos.

Las contradicciones de un hombre de su tiempo

Sería injusto, y también históricamente impreciso, presentar a Las Casas como una figura sin sombras. En sus primeros años de activismo reformista, propuso sustituir la mano de obra indígena por esclavos africanos, argumentando que estos tenían una constitución física más resistente. Recapacitó sobre ello más adelante y, según su propio testimonio en su Historia de las Indias, lo lamentó profundamente. Pero el daño estaba hecho: su propuesta contribuyó a legitimar, al menos parcialmente, la expansión de la trata de esclavos africanos hacia el Nuevo Mundo.

Esta contradicción no anula su legado, pero lo contextualiza. Las Casas era un hombre del siglo XVI con todas las limitaciones morales de su época, y al mismo tiempo alguien que empujó esas limitaciones más allá de lo que cualquier otro europeo de su tiempo estaba dispuesto a hacer.

Cronología de Bartolomé de las Casas

FechaAcontecimiento
~1484Nacimiento en Sevilla
1502Llega a La Española con la flota de Ovando
1510–1514Participa en la conquista de Cuba; recibe encomienda
1514Renuncia a su encomienda; comienza su activismo
1516Nombrado «Protector Universal de los Indios» por el cardenal Cisneros
1520–1521Fracaso de su proyecto de colonización pacífica en Cumaná
1522Ingresa en la orden dominica
1542Redacta la Brevísima relación de la destrucción de las Indias
1542Promulgación de las Leyes Nuevas
1550–1551Controversia de Valladolid frente a Sepúlveda
1552Publicación de la Brevísima relación en Sevilla
1566Muerte en Madrid, a los ochenta y dos años

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 1484.

Para leer más

Brevísima relación de la destrucción de las Indias

Bartolomé de las Casas

El documento fundacional de la denuncia colonial, escrito por el propio Las Casas en 1542 y presentado ante el rey Carlos I.

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La lucha por la justicia en la conquista de América

Lewis Hanke

Estudio clásico sobre los debates que Las Casas y otros religiosos abrieron acerca de la legitimidad de la conquista.

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En busca de los pobres de Jesucristo. El pensamiento de Bartolomé de las Casas

Gustavo Gutiérrez

Amplio estudio del pensamiento teológico y jurídico de Las Casas, a cargo de uno de los teólogos latinoamericanos más influyentes.

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