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Historia de América
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Descubrimiento1492 — 15008 min de lectura

La Española: el primer asentamiento europeo en América

En pocas palabras

La Española, primer asentamiento europeo estable en América: La Navidad, La Isabela, Santo Domingo y el hundimiento de los taínos entre 1492 y 1514.

En este artículo
  1. El naufragio que fundó una colonia
  2. La Isabela: la primera ciudad del Nuevo Mundo
  3. Los taínos: de aliados a víctimas
  4. El colapso demográfico
  5. La destitución de Colón y el inicio de un nuevo orden
  6. Cronología: La Española, 1492–1514

En la madrugada del 25 de diciembre de 1492, la Santa María encalló en un bajo de arena frente a la costa norte de una gran isla que los taínos llamaban Haití. Colón interpretó el accidente como una señal divina: la madera del naufragio serviría para construir el primer asentamiento europeo en las nuevas tierras. Lo llamó La Navidad. Era una fortaleza pequeña, más simbólica que funcional, pero representaba el primer intento europeo documentado de quedarse en América desde los efímeros asentamientos vikingos de Terranova, cinco siglos antes.

La Española —nombre que Colón impuso a la isla que hoy comparten Haití y la República Dominicana— sería durante los primeros años el laboratorio donde se ensayó, con todos sus claroscuros, el modelo de colonización que se extendería después por el continente. Lo que ocurrió en esa isla entre 1492 y 1514 fue el comienzo de un proceso que transformaría a dos mundos.

El naufragio que fundó una colonia

Cuando la Santa María quedó varada en la costa, Colón recurrió a la ayuda de Guacanagarí, el cacique taíno de la región, para desembarcar la carga y los hombres. La colaboración fue inmediata y sincera, al menos por parte taína. El cacique puso a disposición de los españoles canoas, trabajadores y víveres. Colón, en sus cartas, lo describió como un acto de hospitalidad sin parangón.

Con los materiales rescatados del barco se levantó La Navidad: una torre, una empalizada y unos barracones básicos. Colón dejó allí a 39 hombres bajo el mando de Diego de Arana, con instrucciones de explorar el interior de la isla, recoger oro y no provocar conflictos con los nativos. Él regresó a España a anunciar el descubrimiento.

Lo que encontró a su vuelta, a finales de noviembre de 1493, fueron cenizas. La Navidad había sido destruida y los 39 hombres habían muerto. Según lo que contaron los taínos de Guacanagarí, los españoles se habían dispersado por el territorio en busca de oro y mujeres, habían peleado entre sí y habían abusado de las aldeas vecinas. La respuesta del cacique Caonabo —señor de la región interior de la Maguana— fue fulminante.

La Isabela: la primera ciudad del Nuevo Mundo

Colón llegó en su segundo viaje con una flota de 17 barcos y más de 1.200 hombres. La ambición era diferente: no se trataba ya de explorar, sino de poblar y explotar. En enero de 1494, en la costa norte de La Española, se trazaron las calles de La Isabela, la primera ciudad europea planificada en América.

La empresa fue un fracaso casi inmediato. El lugar elegido era pantanoso y malsano. Las enfermedades —fiebres, disentería, infecciones de todo tipo— diezmaron a los colonos, mal alimentados, que tampoco estaban preparados para las condiciones del trópico. Los hombres que habían cruzado el Atlántico esperando enriquecerse rápidamente descubrieron que el oro escaseaba y que había que trabajar para sobrevivir. La moral se desplomó.

Las cartas de los propios colonos que llegaban a España —y las del Almirante, reunidas en la edición de Consuelo Varela de sus viajes— describían una situación caótica. Colón, que era un gran navegante pero un gobernante mediocre, no supo gestionar los conflictos internos. Las facciones se formaron enseguida: los que le eran leales, los que lo detestaban, los que simplemente querían volver a casa.

Los taínos: de aliados a víctimas

Cuánta gente vivía en la isla cuando llegó Colón es una de las cuestiones más discutidas de la demografía histórica: las estimaciones modernas van desde algo más de cien mil personas hasta varios millones, y muchos especialistas se mueven en la franja de unos pocos cientos de miles. Era una sociedad compleja, organizada en cacicazgos con jerarquías bien definidas, basada en el cultivo de la yuca en montones de tierra llamados conucos, la pesca y un comercio interisleño activo.

El primer contacto había sido relativamente pacífico, pero la dinámica cambió con la fundación de los asentamientos permanentes. Los españoles exigieron tributo en oro. Como la isla no tenía los enormes yacimientos que Colón había prometido a los Reyes Católicos, la presión sobre los taínos fue brutal. Colón instauró en 1495 un sistema de tributo forzoso: cada taíno mayor de catorce años de las zonas sometidas estaba obligado a entregar cada tres meses un cascabel lleno de oro en polvo o, en las zonas sin oro, una arroba de algodón. Los que no cumplían eran castigados con dureza, y muchos taínos huyeron a las montañas o dejaron de sembrar.

La guerra siguió a la explotación. En 1495, Colón lanzó una expedición militar masiva contra los caciques que se habían rebelado. Con caballos, perros de guerra y armaduras de hierro —armas que los taínos no tenían modo de contrarrestar—, los españoles aplastaron las resistencias. Cerca de 1.500 taínos fueron capturados y unos quinientos enviados a Castilla como esclavos. La reina Isabel suspendió su venta hasta consultar a teólogos y juristas y, en 1500, ordenó devolver a los supervivientes. Un mapa histórico de La Española ilustra bien la extensión de los cacicazgos taínos antes del contacto y la rapidez con que el dominio europeo los fue comprimiendo.

El colapso demográfico

Lo que siguió a los primeros años de colonización fue una de las catástrofes demográficas más rápidas y totales de la historia humana. Las enfermedades europeas se propagaron entre una población sin inmunidad frente a ellas; la gran epidemia de viruela, la primera documentada en América, no llegó hasta 1518, cuando la población ya se había hundido por otras causas. El trabajo forzado en los lavaderos de oro agotó a los supervivientes. La destrucción de las estructuras sociales taínas desarticuló los sistemas de producción de alimentos. El hambre se sumó a las epidemias.

En 1508, según el recuento que manejaron los oficiales reales, la población taína sometida de La Española rondaba las 60.000 personas. En el repartimiento general de 1514 se contaron poco más de 25.000 indios adultos. Para mediados del siglo XVI, los taínos como pueblo organizado habían desaparecido prácticamente de la isla, aunque su herencia sobrevivió en el mestizaje, en el vocabulario y en las prácticas agrícolas. El proceso que en La Española tardó apenas cincuenta años se repetiría, con variaciones, en todas las islas del Caribe y después en el continente.

Fray Bartolomé de las Casas, que llegó a La Española en 1502 como colono y más tarde se convirtió en el gran denunciante de los abusos coloniales, describió este colapso en su Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552) con una crudeza que aún hoy resulta perturbadora, aunque sus cifras suelen considerarse exageradas. La obra de Las Casas sigue siendo una fuente fundamental para entender los primeros años de la colonización.

La destitución de Colón y el inicio de un nuevo orden

La situación en La Española llegó a oídos de los Reyes Católicos a través de informes cada vez más alarmantes. En 1499, la Corona nombró a Francisco de Bobadilla juez pesquisidor con plenos poderes para investigar la gestión de Colón. Cuando llegó a Santo Domingo, en agosto de 1500, encontró la isla en un estado de guerra civil larvada: colonos amotinados, taínos en rebelión y españoles recién ahorcados. Arrestó a Colón y a sus hermanos y los envió encadenados a España.

Aunque Colón fue liberado poco después de llegar y los grilletes se guardaron como reliquia personal —según contó su hijo Hernando—, nunca recuperó el gobierno de La Española. En abril de 1502 llegó el nuevo gobernador, Nicolás de Ovando, con unas 2.500 personas y el mandato de poner orden. Ovando lo hizo con eficacia brutal: reconstruyó Santo Domingo en la orilla occidental del río Ozama tras un huracán, aplastó las últimas resistencias taínas —en 1503, en Xaraguá, mandó quemar a numerosos caciques y ahorcar a la cacica Anacaona— y organizó, al amparo de una real cédula de ese mismo año, el reparto de indios en encomienda.

La Española dejó de ser el experimento caótico de los primeros años y se convirtió en la primera colonia estable de Europa en América. Su modelo —con todo lo que implicaba de explotación de la mano de obra indígena, extracción de recursos y trasplante de instituciones europeas— sería el que se aplicaría después en Puerto Rico, Jamaica y Cuba, en Tierra Firme desde 1510 y, a partir de 1519, en México.

Cronología: La Española, 1492–1514

FechaAcontecimiento
Diciembre 1492Naufragio de la Santa María; fundación de La Navidad
Noviembre 1493Colón regresa y encuentra La Navidad destruida
Enero 1494Fundación de La Isabela, primera ciudad europea planificada en América
1495Expedición militar de Colón contra los caciques taínos; inicio del tributo forzoso en oro
1496–1498Bartolomé Colón funda en la costa sur la villa que será Santo Domingo
1498Tercer viaje de Colón; rebelión de Roldán
1500Francisco de Bobadilla arresta a Colón y lo envía encadenado a España
1502Llega el gobernador Nicolás de Ovando; Santo Domingo se traslada a la orilla occidental del Ozama
1503Matanza de Xaraguá y ejecución de Anacaona; real cédula que ampara la encomienda
1514Repartimiento general de Rodrigo de Alburquerque

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 1492.

Para leer más

Los cuatro viajes. Testamento

Cristóbal Colón (ed. Consuelo Varela)

Los textos del propio Colón, con la descripción de La Española y el relato de la fundación de sus primeros asentamientos.

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Después de Colón: trabajo, sociedad y política en la economía del oro

Frank Moya Pons

Estudio clásico de La Española entre 1493 y 1520: el oro, los repartimientos y el derrumbe de la población taína.

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El indio antillano: repartimiento, encomienda y esclavitud (1492-1542)

Esteban Mira Caballos

Investigación documental sobre las formas de trabajo forzado impuestas a los indígenas de las Antillas en el medio siglo posterior al contacto.

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