Saltar al contenido
Historia de América
  1. Inicio
  2. La Conquista

Conquista1527 — 15368 min de lectura

Álvar Núñez Cabeza de Vaca: náufrago y explorador

En pocas palabras

Álvar Núñez Cabeza de Vaca sobrevivió ocho años perdido en Norteamérica tras el naufragio de la expedición Narváez. Su relato, los Naufragios, lo cuenta todo.

En este artículo
  1. La expedición Narváez: un desastre anunciado
  2. Perdidos en la Florida
  3. Esclavo, mercader y curandero
  4. El reencuentro con los españoles
  5. Los Naufragios: una crónica singular
  6. Segunda vida en el Río de la Plata
  7. Cronología de Álvar Núñez Cabeza de Vaca

En junio de 1527 partió de España una expedición de unos seiscientos hombres con el objetivo de conquistar la Florida. Nueve años después, solo cuatro de ellos llegaron a México. Habían atravesado a pie buena parte del sur de Norteamérica, sin mapas, sin provisiones y sin ningún respaldo militar. Uno de esos cuatro era Álvar Núñez Cabeza de Vaca, hidalgo jerezano y tesorero real de la expedición, que convirtió aquella catástrofe en uno de los relatos de viaje más singulares del siglo XVI: los Naufragios.

La historia de Cabeza de Vaca no es la de un conquistador al uso. No fundó ciudades, no derrotó imperios ni acumuló oro. Lo que hizo fue sobrevivir —durante años, en condiciones extremas— y luego contarlo en un texto que todavía hoy sorprende por lo que admite: el hambre, la desnudez, la dependencia absoluta de los pueblos indígenas a los que había venido a someter.

La expedición Narváez: un desastre anunciado

Pánfilo de Narváez, su comandante, no llegaba con buena hoja de servicios: en 1520 había encabezado la expedición que el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, envió para detener a Hernán Cortés en México, y había sido derrotado en Cempoala, donde perdió un ojo. Aun así, Carlos V le concedió la gobernación de la Florida —un nombre que entonces designaba vagamente toda la costa norte del golfo de México, desde la península hasta el río de las Palmas— con la misión de conquistarla y poblarla.

La flota salió de Sanlúcar de Barrameda el 17 de junio de 1527. Desde el primer momento todo fue mal: en Santo Domingo desertaron más de cien hombres, y un huracán destruyó dos barcos en la costa sur de Cuba. Cuando finalmente desembarcaron en Florida, probablemente cerca de la bahía de Tampa, en abril de 1528, la flota era ya una sombra de lo que había sido.

Narváez cometió entonces el error que lo perdería todo. Contra el parecer de Cabeza de Vaca, según el propio relato de este, separó a la tropa de los barcos: unos trescientos hombres avanzarían a pie hacia el norte mientras los navíos bordeaban la costa para reencontrarse con ellos más adelante. Nunca volvieron a verse. Los barcos los buscaron durante meses y acabaron regresando a Cuba y a Nueva España.

Perdidos en la Florida

Los expedicionarios pasaron meses internándose en los pantanos y bosques del norte de Florida, hostigados por los apalaches, diezmados por la enfermedad y el hambre. Esperaban encontrar ciudades ricas; hallaron aldeas de maíz que defendían su tierra con arcos de una potencia que impresionó a los españoles. En la bahía que llamaron de los Caballos, incapaces de avanzar y sin posibilidad de retroceder, tomaron una decisión desesperada: construir barcas y navegar bordeando la costa hasta alcanzar Pánuco, el puesto español más septentrional de México.

Levantaron cinco barcas con madera de los árboles, fundieron estribos, espuelas y ballestas para hacer clavos y herramientas, trenzaron jarcias con crines y colas de caballo, cosieron velas con sus camisas y se comieron los caballos, uno cada tres días. El 22 de septiembre de 1528 unos doscientos cuarenta hombres se hicieron a la mar. Tras semanas de sed y temporales, en noviembre las barcas naufragaron o se dispersaron frente a la costa de Texas. La de Cabeza de Vaca fue a dar a una isla que los españoles llamaron de Malhado —«mala suerte»—, identificada por lo general con Galveston o con la vecina isla de Follet. Narváez desapareció en el mar con su barca.

Esclavo, mercader y curandero

Durante los años siguientes, Cabeza de Vaca vivió entre distintos pueblos de la costa y el interior de Texas, en condiciones que oscilaron entre la servidumbre y algo más parecido al respeto. Aquel primer invierno murieron casi todos los náufragos; en un episodio que el propio Cabeza de Vaca recoge, algunos españoles llegaron a comerse a sus compañeros muertos, lo que escandalizó a los indígenas. Él pasó hambre, frío y desnudez extremos, comió raíces y lo que encontraba, y fue tratado durante largas temporadas como un esclavo.

Pero también aprendió. Se hizo mercader ambulante entre pueblos enfrentados, llevando conchas y cuentas tierra adentro y trayendo pieles, pedernal y ocre, lo que le dio cierta libertad de movimiento. Aprendió lenguas, rutas y costumbres. Y descubrió que los indígenas esperaban de él algo inesperado: que curara. Combinó las prácticas locales —soplos, imposición de manos— con rezos cristianos y la señal de la cruz, y, al parecer, con bastante éxito. Su fama de curandero se convirtió en su mejor protección.

Entre 1532 y 1534 se reencontró con los otros tres supervivientes: Andrés Dorantes, natural de Béjar; Alonso del Castillo Maldonado, de Salamanca; y Estebanico, un esclavo de Dorantes nacido en Azemmour, en la costa atlántica de Marruecos. En septiembre de 1534 escaparon juntos y emprendieron la marcha hacia el oeste, a través de Texas y del norte de México —Coahuila, Chihuahua y Sonora, quizá rozando el actual Nuevo México—, en una caminata de miles de kilómetros cuyo trazado exacto sigue discutiéndose.

Viajaban como figuras casi sagradas. Su fama de sanadores los precedía: pueblos enteros salían a recibirlos con comida y los escoltaban hasta el siguiente grupo, en comitivas que llegaron a reunir a cientos o miles de personas. No era una expedición armada, sino un tránsito sostenido por las redes indígenas de intercambio y hospitalidad. La edición crítica de los Naufragios permite seguir la travesía etapa por etapa.

El reencuentro con los españoles

A comienzos de 1536, en Sinaloa, los cuatro caminantes toparon con una partida de españoles a caballo que capturaba indígenas para venderlos como esclavos, al mando de Diego de Alcaraz. El encuentro, tal como lo cuenta Cabeza de Vaca, es uno de los pasajes más reveladores del libro: los indígenas que los acompañaban se negaban a creer que aquellos cazadores de esclavos fueran de la misma gente que los curanderos que venían de donde sale el sol. Los españoles, por su parte, apenas reconocían en aquellos hombres desnudos y curtidos a sus compatriotas.

En julio de 1536 llegaron a la ciudad de México, donde los recibieron el virrey Antonio de Mendoza y Hernán Cortés. Sus historias sobre ciudades con casas de varios pisos más al norte —que ellos mismos no habían visto— alimentaron el mito de las Siete Ciudades de Cíbola. Estebanico, que no pudo regresar a España como los otros, fue enviado en 1539 como guía de la expedición de fray Marcos de Niza y murió en Háwikuh, un pueblo zuñi del actual Nuevo México. Al año siguiente partió la gran expedición de Francisco Vázquez de Coronado. El viaje de Cabeza de Vaca abrió así el ciclo de exploraciones españolas en el interior de Norteamérica que continuaría Hernando de Soto, y que David J. Weber analiza en La frontera española en América del Norte.

Los Naufragios: una crónica singular

En 1542 se publicó en Zamora la Relación de su viaje; la edición de Valladolid de 1555, que la reunía con los Comentarios de su etapa sudamericana, la difundió con el título de Naufragios. El libro ocupa un lugar propio en la literatura de la conquista. Donde otros cronistas narran victorias y botín, Cabeza de Vaca describe su impotencia, su dependencia de los indígenas y su transformación.

No conviene, sin embargo, leerlo con ingenuidad. Era una relación dirigida al rey por un hombre que buscaba recompensa y un nuevo cargo, y en ella Cabeza de Vaca se reserva un papel protagonista y a veces providencial. Tampoco es un alegato contra la conquista al estilo de Bartolomé de las Casas: propone, más bien, que los indígenas se atraen mejor con buen trato que con violencia. Aun así, su mirada sobre los pueblos que conoció, atenta y a menudo respetuosa, hace del texto una fuente etnográfica de primer orden sobre sociedades del sur de Norteamérica antes de cualquier contacto sistemático con los europeos. Para seguir la ruta con los datos actuales, la mejor reconstrucción es la de Andrés Reséndez.

Segunda vida en el Río de la Plata

La Corona premió a Cabeza de Vaca con la gobernación del Río de la Plata. Nombrado adelantado en 1540, desembarcó en la costa del actual Brasil y marchó por tierra hasta Asunción, en un viaje durante el cual fue probablemente el primer europeo en describir las cataratas del Iguazú. Su gobierno fue breve y conflictivo: sus intentos de limitar los abusos contra los guaraníes y de imponer su autoridad le enfrentaron con los colonos encabezados por Domingo Martínez de Irala. En 1544 fue depuesto y enviado preso a España.

Allí sufrió un largo proceso ante el Consejo de Indias, que en 1551 lo condenó a la pérdida de sus cargos y al destierro a Orán, pena que parece que no llegó a cumplir íntegramente. Murió hacia 1559, probablemente en Sevilla, aunque la fecha y el lugar exactos se discuten.

Cronología de Álvar Núñez Cabeza de Vaca

FechaAcontecimiento
~1490Nacimiento en Jerez de la Frontera (fecha aproximada)
17 junio 1527Partida de la expedición Narváez desde Sanlúcar de Barrameda
Abril 1528Desembarco en la costa occidental de Florida
22 septiembre 1528Los supervivientes se hacen a la mar en cinco barcas
Noviembre 1528Naufragio en la isla de Malhado, frente a la costa de Texas
1528–1534Años de servidumbre, comercio y curaciones entre los pueblos de Texas
Septiembre 1534Huida de los cuatro supervivientes hacia el oeste
Julio 1536Llegada a la ciudad de México; recibimiento del virrey Mendoza
1537Regreso a España
1540Nombramiento como adelantado del Río de la Plata
1542Publicación de la Relación en Zamora; llegada a Asunción
1544Depuesto y enviado preso a España
~1559Muerte, probablemente en Sevilla; fecha y lugar debatidos

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 1527.

Para leer más

Naufragios

Álvar Núñez Cabeza de Vaca

La crónica original del propio Cabeza de Vaca, uno de los relatos de viaje más singulares del siglo XVI.

Buscar en Amazon

A Land So Strange: The Epic Journey of Cabeza de Vaca

Andrés Reséndez

Reconstrucción rigurosa y muy legible del viaje de los cuatro supervivientes, con especial atención a los pueblos indígenas que encontraron.

Buscar en Amazon

La frontera española en América del Norte

David J. Weber

El gran panorama de la presencia española en el actual territorio de Estados Unidos, del que el viaje de Cabeza de Vaca es uno de los arranques.

Buscar en Amazon

Enlaces de afiliado: si compras, la web recibe una pequeña comisión y a ti no te cuesta más.

También te puede servir

¿Encontraste un error histórico? Escríbenos a contacto@historiadeamerica.com y lo corregimos.