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Historia de América
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Conquista1527 — 15469 min de lectura

La conquista de los mayas en Yucatán

En pocas palabras

La conquista de los mayas en Yucatán duró veinte años y exigió tres expediciones de los Montejo. Por qué fue una de las más largas y difíciles de América.

En este artículo
  1. Los primeros contactos: naufragios y exploraciones (1502–1527)
  2. Las tres expediciones de Montejo
  3. La batalla de Mérida y el sometimiento del norte
  4. La gran rebelión de 1546
  5. El coste humano: una civilización diezmada
  6. Cronología de la conquista de Yucatán

Cuando Hernán Cortés cayó sobre el Imperio azteca en 1519, lo hizo sobre una estructura centralizada: derribar Tenochtitlan y capturar a su tlatoani era, en términos políticos, decapitar a todo el Imperio. La conquista de Yucatán no funcionó así. Los mayas de la península no tenían un solo señor al que someter ni una capital que tomar. Vivían organizados en unas dieciséis o dieciocho provincias o señoríos independientes —los cuchcabalob—, cada uno con sus gobernantes, sus alianzas y sus propias razones para resistir o negociar con los invasores. Eso convirtió la conquista de Yucatán en una de las más largas y frustrantes de la América española.

Tardó dos décadas. Costó tres expediciones distintas y un número enorme de vidas, sobre todo indígenas, y dejó una huella que todavía hoy es posible rastrear en la memoria histórica de la región.

Los primeros contactos: naufragios y exploraciones (1502–1527)

El primer contacto documentado con los mayas se produjo en 1502, durante el cuarto viaje de Colón, cuando frente a las costas de Honduras los españoles se cruzaron con una gran canoa de mercaderes mayas. En 1511, un naufragio cambió las relaciones entre ambos mundos: una carabela que viajaba del Darién a Santo Domingo encalló en los bajos de las Víboras, cerca de Jamaica, y un puñado de supervivientes llegó a la deriva a las costas yucatecas. La mayoría fueron sacrificados por los señores locales. Dos sobrevivieron: Jerónimo de Aguilar, que fue capturado pero conservó la vida como esclavo, y Gonzalo Guerrero, que se integró por completo en la sociedad maya, se casó con la hija de un cacique y llegó a combatir como guerrero contra sus propios compatriotas.

Cuando Cortés llegó a la costa en 1519, rescató a Aguilar, quien se convirtió en uno de sus traductores fundamentales. Guerrero, en cambio, rechazó ser rescatado. Según la tradición, llegó a dirigir la resistencia maya en la región de Chetumal, y su figura se ha convertido en México en un símbolo del mestizaje, aunque buena parte de lo que se cuenta de él procede de crónicas tardías y es difícil de verificar.

Las primeras expediciones de exploración sistemática llegaron entre 1517 y 1519. Francisco Hernández de Córdoba desembarcó en 1517 y encontró ciudades de piedra que impresionaron a sus hombres, acostumbrados a las aldeas caribeñas. En Champotón, sin embargo, los mayas del señorío local atacaron con tal ferocidad que Hernández de Córdoba tuvo que retirarse con más de la mitad de sus hombres heridos; él mismo moriría poco después de las heridas. En 1518 Juan de Grijalva recorrió la costa pero tampoco intentó establecerse.

Las tres expediciones de Montejo

La conquista propiamente dicha es obra de tres miembros de la familia Montejo: Francisco de Montejo el Padre, Francisco de Montejo el Hijo y Francisco de Montejo el Sobrino. Es una historia de fracasos repetidos, de territorios ganados y perdidos, y de una pertinacia que roza la obsesión.

Primera expedición (1527–1528). Francisco de Montejo el Padre obtuvo en 1526 las capitulaciones para conquistar Yucatán. Desembarcó con unos cuatrocientos hombres en la costa oriental en 1527. Estableció un primer asentamiento en Xel-Há, pero la resistencia indígena y las enfermedades —que ya hacían estragos en la península— lo obligaron a retirarse hacia el norte. Fundó una efímera Salamanca de Xel-Há y luego otra en la costa norte, sin que ninguna de las dos lograra consolidarse. En 1528 los españoles habían perdido a más de la mitad de sus efectivos y no controlaban ningún territorio real.

Segunda expedición (1531–1535). Reagrupados y con refuerzos desde México, Montejo el Padre y su hijo volvieron a intentarlo, esta vez por la costa occidental. Establecieron su base en Campeche y, desde allí, avanzaron hacia el interior. Montejo el Hijo llegó a fundar una Ciudad Real en Chichén Itzá, y los españoles establecieron alianzas con algunos señoríos mayas enfrentados entre sí. Pero la hostilidad creciente los obligó a abandonar Chichén, y hacia 1535 los españoles salieron de Yucatán por segunda vez, mientras muchos de sus hombres se marchaban atraídos por las noticias del oro del Perú.

Tercera expedición (1540–1546). La conquista definitiva la protagonizaron principalmente el hijo y el sobrino, actuando por separado desde distintos frentes. Montejo el Hijo desembarcó de nuevo en Campeche y avanzó metódicamente hacia el interior, aliándose con el señorío de los Xiu —enemigos históricos de los Cocom— y destruyendo o sometiendo a los señoríos que resistían. El 6 de enero de 1542 fundó Mérida sobre la antigua ciudad maya de T'Hó, aprovechando la piedra de sus edificios para construir la nueva ciudad española. En 1543 el Sobrino fundó Valladolid en el oriente, sobre la población de Zací.

La batalla de Mérida y el sometimiento del norte

La fundación de Mérida no significó el fin de la resistencia. En junio de 1542, una coalición de señoríos mayas del oriente, encabezada por los cocomes, lanzó un gran ataque contra el nuevo asentamiento para expulsar definitivamente a los españoles. Los atacantes fueron derrotados. La alianza con los xiu de Maní, que se habían sometido pacíficamente a Montejo, resultó clave para que los españoles pudieran sostenerse en la península.

Ese episodio ilustra una verdad que a menudo se simplifica en los relatos de la conquista: los españoles no vencieron solos. Vencieron porque supieron explotar las divisiones internas de la sociedad maya, del mismo modo que Cortés había aprovechado el odio de los pueblos sometidos hacia los aztecas. La conquista de Yucatán fue también una guerra entre mayas, en la que los españoles fueron el elemento catalizador y, al final, los principales beneficiarios, aunque los linajes aliados como los xiu conservaron durante generaciones cargos y privilegios.

Para 1543, la mayor parte del norte de Yucatán estaba bajo control nominal español. Pero «control nominal» no significaba paz. Los ataques, las huidas hacia el interior selvático y las rebeliones locales continuaron durante años. Algunos señoríos del sur de la península —especialmente los itzáes del lago Petén— no serían sometidos hasta 1697, ciento cincuenta años después.

La gran rebelión de 1546

El 8 de noviembre de 1546, cuando los españoles ya creían haber pacificado la península, los mayas del oriente —cupules, cochuahes y otros señoríos— se levantaron en la llamada Gran Rebelión. En una noche coordinada, los señoríos orientales atacaron simultáneamente las haciendas, los asentamientos españoles y a los indígenas que habían colaborado con los invasores. Fue la respuesta a los abusos del sistema de encomiendas, implantado ya en la región, y a los trabajos forzados que los nuevos encomenderos exigían.

La represalia española fue brutal. Montejo el Hijo y su primo organizaron una campaña de castigo que incluyó ejecuciones, esclavización y destrucción de poblaciones. A comienzos de 1547 la resistencia organizada quedó aplastada. Esa fecha se considera convencionalmente el fin de la conquista de Yucatán, aunque sea una convención imperfecta: la resistencia maya —armada y cultural— no terminó en 1546 ni en 1697.

Lo que sí terminó fue la posibilidad de un Yucatán independiente. Sobre los cimientos de las ciudades mayas, los españoles levantaron iglesias y palacios de gobierno. El cronista Diego de Landa —el mismo fraile que en 1562 quemaría numerosos códices mayas por considerarlos llenos de supersticiones y engaños del demonio— dejó en su Relación de las cosas de Yucatán un testimonio paradójico: destruyó buena parte de la memoria escrita maya y, al mismo tiempo, documentó con detalle la cultura que intentaba borrar.

El coste humano: una civilización diezmada

La conquista de Yucatán no mató a los mayas solo con la espada. Las epidemias de viruela, sarampión y otras enfermedades europeas barrieron la población de la península en oleadas sucesivas, a las que se sumaron la guerra, las hambrunas y la huida de muchos mayas hacia las selvas del sur. Cuánta gente murió es objeto de debate: no hay recuentos fiables anteriores a la conquista, y las estimaciones de la población de 1519 varían mucho. Los estudios sobre el colapso demográfico indígena coinciden, en todo caso, en una caída de gran magnitud —de más de la mitad, y en las estimaciones más altas de hasta tres cuartas partes o más— a lo largo del siglo XVI.

El sistema de encomiendas —mediante el cual la Corona cedía a los conquistadores el tributo y, durante un tiempo, el trabajo de las comunidades indígenas a cambio de evangelizarlas y protegerlas— derivó en la práctica en abusos constantes, que las Leyes Nuevas de 1542 intentaron frenar con éxito desigual. Los testimonios recogidos por los propios frailes describen a indígenas cargados hasta la extenuación, familias separadas y comunidades enteras desarticuladas. Inga Clendinnen analiza en Ambivalent Conquests cómo frailes, encomenderos y señores mayas se disputaron el control de aquella sociedad.

Pese a todo, la sociedad maya sobrevivió. Sus élites locales siguieron gobernando los pueblos, se escribieron en maya con letras latinas textos como los libros de Chilam Balam, y el conflicto entre mayas y criollos estallaría de nuevo en la Guerra de Castas de 1847. Hoy la península de Yucatán es una de las regiones de México con mayor proporción de hablantes de lengua indígena, y el maya yucateco sigue siendo lengua materna de cientos de miles de personas. La obra de Michael D. Coe ofrece el mejor panorama de esa larga continuidad.

Cronología de la conquista de Yucatán

FechaAcontecimiento
1511Naufragio de una carabela cerca de Jamaica; Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero llegan a Yucatán
1517Expedición de Francisco Hernández de Córdoba; primera batalla de Champotón
1518Expedición de Juan de Grijalva
1519Cortés rescata a Aguilar en Cozumel
1527–1528Primera expedición de Montejo el Padre; fracaso y retirada
1531–1535Segunda expedición; ocupación temporal de Chichén Itzá; nueva retirada
1540Inicio de la tercera expedición por Montejo el Hijo
6 enero 1542Fundación de Mérida sobre la ciudad maya de T'Hó
Junio 1542Gran batalla de Mérida; derrota de la coalición maya
1543Fundación de Valladolid
8 noviembre 1546Gran Rebelión del oriente; represalia española
1546Fecha convencional del fin de la conquista de Yucatán
1697Sometimiento de los itzáes del Petén: último enclave maya independiente

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 1527.

Para leer más

Ambivalent Conquests: Maya and Spaniard in Yucatan, 1517-1570

Inga Clendinnen

Análisis profundo de la resistencia maya, la violencia de la conquista yucateca y la campaña de Landa, con atención especial a las fuentes indígenas.

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Los mayas

Michael D. Coe

La historia completa de la civilización maya, desde sus orígenes hasta la llegada de los españoles y las consecuencias de la conquista.

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Relación de las cosas de Yucatán

Diego de Landa

Fuente primaria imprescindible: el fraile que destruyó códices mayas dejó también el testimonio más detallado de la cultura que intentó borrar.

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