Conquista1519 — 15219 min de lectura
La conquista de México: cómo cayó el Imperio azteca
En pocas palabras
La conquista de México (1519-1521): Hernán Cortés, Tenochtitlan y la caída del Imperio azteca. Causas, batallas, alianzas y consecuencias históricas.
En este artículo
En el verano de 1521, una de las ciudades más grandes del mundo quedó reducida a escombros. Tenochtitlan, capital del Imperio azteca, con sus templos piramidales, sus canales y sus mercados capaces de asombrar a cualquier europeo de la época, fue sitiada, tomada y sistemáticamente demolida. Lo que comenzó en febrero de 1519 con el desembarco de una expedición de apenas quinientos hombres en las costas del Golfo de México concluyó dos años y medio después con la captura del último tlatoani y la desaparición de un orden político que había dominado Mesoamérica durante un siglo.
La conquista de México es uno de los episodios más estudiados y más disputados de la historia universal. Sus causas, su desarrollo y sus consecuencias siguen siendo objeto de debate entre historiadores. Hoy hay bastante acuerdo en algo: no fue la victoria de unos pocos españoles audaces sobre un Imperio ingenuo, sino un proceso político y militar muy complejo, en el que pesaron las alianzas indígenas, las epidemias, la tecnología y la violencia. El peso relativo de cada factor es lo que se sigue discutiendo.
El contexto: un Imperio con grietas
Para entender cómo cayó el Imperio azteca es imprescindible entender qué era el Imperio azteca en 1519. La Triple Alianza —formada por Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan— dominaba un territorio inmenso, pero lo hacía a través de una lógica de tributación y dominación que había generado enemigos permanentes. Ciudades y pueblos sometidos pagaban tributos onerosos y aportaban víctimas para los sacrificios rituales. Algunos, como Tlaxcala, habían resistido la incorporación durante décadas y mantenían una enemistad profunda con los mexicas.
Cuando Hernán Cortés llegó a las costas del Golfo en abril de 1519, este mapa de tensiones internas fue el factor que más influyó en el resultado de la conquista. No llegó a un Imperio unido dispuesto a defenderlo. Llegó a un mundo de fracturas en el que muchos actores indígenas veían en los recién llegados —o en la alianza con ellos— una oportunidad para sacudirse el yugo mexica.
Cortés era un extremeño de treinta y cuatro años con experiencia en las guerras del Caribe, ambición desmedida y una capacidad política notable. Partió de Cuba desafiando la autoridad del gobernador Diego Velázquez, lo que significa que durante toda la expedición operó sin respaldo institucional claro y con la necesidad de justificar cada decisión directamente ante la Corona. Esa circunstancia lo obligó a ser audaz donde otros habrían sido cautos.
La marcha hacia Tenochtitlan
Tras fundar la Villa Rica de la Vera Cruz como base jurídica de su empresa, Cortés tomó una decisión que ha sido debatida durante siglos: mandó hundir o inutilizar sus propios navíos para eliminar la posibilidad de retirada. La historiografía reciente prefiere hablar de barcos varados o desmantelados antes que quemados, pero el efecto simbólico y práctico fue el mismo: sus hombres no tenían vuelta atrás.
Antes, en marzo de 1519, Cortés había combatido en Tabasco contra los mayas chontales en la batalla de Centla, de donde salió con veinte mujeres entregadas como tributo, entre ellas la futura Malinche. En la costa, los totonacas de Cempoala, tributarios descontentos de los mexicas, se convirtieron en sus primeros aliados. Con ellos la expedición se adentró hacia el interior y chocó con los tlaxcaltecas. El choque con Tlaxcala fue duro: varios combates en los que los españoles sufrieron bajas importantes. Pero Tlaxcala acabó negociando y, lo que es más relevante, decidió aliarse con Cortés. Esta alianza tlaxcalteca fue el pivote sobre el que giró toda la conquista. Los miles de guerreros tlaxcaltecas que acompañaron a los españoles hacia Tenochtitlan convirtieron una expedición marginal en una fuerza militar capaz de desafiar al mayor Estado de Mesoamérica.
En el camino, Cortés orquestó la Matanza de Cholula: un episodio violento en el que, alegando haber descubierto una conjura, los españoles y sus aliados tlaxcaltecas masacraron a la élite cholulteca. Fue un acto de terror político que dejó claro a cualquier observador el método con que los recién llegados trataban a quienes consideraban amenazas.
La entrada en Tenochtitlan y la toma del tlatoani
El 8 de noviembre de 1519, Hernán Cortés entró en Tenochtitlan. Moctezuma II lo recibió en la calzada de Iztapalapa. El encuentro entre los dos hombres —descrito en las fuentes españolas con tonos casi míticos— marcó el inicio de la fase más extraña de la conquista: unos días en que los españoles vivieron como huéspedes en el palacio de Axayácatl mientras Cortés maniobraba para hacerse con el control sin disparar un tiro.
Apenas una semana después de su llegada, Cortés detuvo a Moctezuma con el pretexto de un incidente en la costa —el ataque del señor Cuauhpopoca a la guarnición de Veracruz, en el que murió su capitán, Juan de Escalante— y lo convirtió en rehén. Durante meses, gobernó el Imperio azteca a través del tlatoani cautivo, extrayendo oro del tesoro real y neutralizando la resistencia. Es uno de los episodios más estudiados por los historiadores: cómo un Estado de millones de personas fue paralizado temporalmente por la captura de su cabeza.
Esta situación se rompió en la primavera de 1520. Cortés tuvo que abandonar Tenochtitlan para enfrentarse a una expedición enviada por Diego Velázquez —su enemigo político en Cuba— al mando de Pánfilo de Narváez. Lo dejó al frente Pedro de Alvarado. Y Alvarado cometió la Matanza del Templo Mayor: durante la fiesta del Tóxcatl, sus soldados atacaron a la élite guerrera mexica reunida para danzar, sin armas, en el recinto sagrado. La masacre rompió cualquier posibilidad de convivencia.
La Noche Triste y la reconquista
Cortés regresó a Tenochtitlan habiendo vencido a Narváez y sumado sus tropas. Pero encontró una ciudad en pie de guerra. Moctezuma, que salió a hablar con su pueblo desde las terrazas del palacio, murió en circunstancias que las fuentes españolas e indígenas describen de manera radicalmente opuesta: apedreado por los suyos según los conquistadores, asesinado por los españoles según las crónicas mexicas. El debate sigue abierto: la versión española es interesada, pero las fuentes indígenas que acusan a los españoles se escribieron décadas después y también tenían sus propios motivos.
La noche del 30 de junio al 1 de julio de 1520 —la llamada Noche Triste— los españoles intentaron escapar de Tenochtitlan en secreto cruzando la calzada de Tlacopan. Los mexicas los descubrieron. La retirada se convirtió en una carnicería. Cortés perdió una parte enorme de sus hombres —entre varios cientos y más de la mitad, según las fuentes—, además de miles de aliados, casi toda su artillería y buena parte del oro acumulado. Las crónicas cuentan que lloró al ver lo que quedaba de su ejército; la tradición posterior lo sitúa al pie de un ahuehuete en Popotla. Es uno de los pocos momentos en que los relatos, incluida la Historia verdadera de Bernal Díaz del Castillo, muestran a un Cortés vulnerable.
Pero Cortés no se retiró a la costa. Reagrupó sus fuerzas, reforzó la alianza tlaxcalteca y comenzó a planificar el asedio definitivo.
El asedio y la caída de Tenochtitlan
Entre finales de 1520 y la primavera de 1521, Cortés preparó metódicamente la operación más ambiciosa de la conquista. Hizo construir bergantines —barcos de poca profundidad— en Tlaxcala, que fueron transportados en piezas hasta la orilla del lago Texcoco y ensamblados allí. La flota lacustre era la clave: Tenochtitlan era una ciudad-isla, accesible solo por calzadas y por agua, y sin control del lago era imposible cerrar el cerco.
El asedio comenzó en mayo de 1521. Cortés cortó el agua dulce, bloqueó las calzadas y utilizó los bergantines para controlar el lago y bombardear la ciudad. Al frente de la resistencia mexica estaba Cuauhtémoc, el nuevo tlatoani elegido tras la muerte de Moctezuma y de su sucesor inmediato, Cuitláhuac —muerto de viruela a finales de 1520.
La viruela, llegada con la expedición de Narváez, ya había golpeado a la población de Tenochtitlan antes del asedio. Introducida involuntariamente por los europeos, causó una mortalidad catastrófica entre poblaciones sin inmunidad previa. No hay cifras fiables de aquella primera epidemia —las estimaciones de los demógrafos varían mucho—, pero los testimonios indígenas recogidos por Sahagún describen barrios enteros postrados y muertos que nadie podía enterrar. Los textos reunidos en Visión de los vencidos recogen esa memoria.
El asedio duró unos setenta y cinco días según Cortés —noventa y tres según Bernal Díaz, que lo cuenta desde otro punto de partida—. Tenochtitlan fue destruida barrio a barrio. Los españoles demolían lo que tomaban para impedir que los mexicas recuperasen posiciones durante la noche. El 13 de agosto de 1521, Cuauhtémoc intentó escapar por el lago en una canoa y fue capturado. Con su detención, la resistencia organizada terminó. La reconstrucción más detallada de todo el proceso sigue siendo La conquista de México de Hugh Thomas. La ciudad que había asombrado a los propios conquistadores —Bernal Díaz escribió que pensaron que era como las cosas de encantamiento que cuentan en el libro de Amadís— era ya un campo de ruinas y cadáveres.
Cronología de la conquista de México
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| Febrero 1519 | Cortés parte de Cuba hacia las costas de México |
| Marzo 1519 | Batalla de Centla (Tabasco); entrega de mujeres, entre ellas Malintzin |
| Abril 1519 | Desembarco en Veracruz; fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz |
| Agosto–septiembre 1519 | Guerras y alianza con Tlaxcala |
| Octubre 1519 | Matanza de Cholula |
| 8 noviembre 1519 | Entrada de Cortés en Tenochtitlan; encuentro con Moctezuma II |
| Noviembre 1519 – mayo 1520 | Detención de Moctezuma; control español de facto sobre Tenochtitlan |
| Mayo 1520 | Matanza del Templo Mayor (Pedro de Alvarado) |
| 30 junio – 1 julio 1520 | La Noche Triste: retirada española con grandes pérdidas |
| Finales de 1520 | Muerte de Cuitláhuac por viruela; Cuauhtémoc, nuevo tlatoani |
| Mayo 1521 | Inicio del asedio definitivo de Tenochtitlan |
| 13 agosto 1521 | Captura de Cuauhtémoc; caída de Tenochtitlan |
Mientras tanto en América
Lo que ocurría en otras partes del continente en 1519.
Para leer más
La conquista de México
Hugh Thomas
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