Siglo XX1930 — 19548 min de lectura
Getúlio Vargas y el Estado Novo en Brasil
En pocas palabras
Getúlio Vargas dominó la política brasileña durante décadas: de la Revolución de 1930 al Estado Novo dictatorial y su suicidio en el Palacio do Catete en 1954.
En este artículo
En la madrugada del 24 de agosto de 1954, el presidente de Brasil se disparó en el pecho en su dormitorio del Palacio do Catete, en Río de Janeiro. Dejó una carta mecanografiada y firmada, conocida desde entonces como la carta testamento. «Serenamente doy el primer paso en el camino de la eternidad», decía, «y salgo de la vida para entrar en la Historia». Getúlio Vargas llevaba casi un cuarto de siglo en el centro de la política brasileña, quince de esos años al frente del país.
La carta, leída por radio ante millones de brasileños, convirtió su muerte en una acusación contra sus adversarios y desencadenó protestas populares que frenaron durante años la ofensiva de la oposición y de los militares contra el varguismo. Pocas trayectorias políticas latinoamericanas del siglo XX combinan tanta habilidad táctica con tantos cambios de rumbo.
Un país en busca de un hombre fuerte
Para entender a Vargas hay que entender el Brasil en el que tomó el poder. La República Vieja (1889-1930) era un sistema oligárquico donde el gobierno federal alternaba entre los estados de São Paulo y Minas Gerais —la llamada «política del café con leche»— mientras el resto del país quedaba subordinado a los intereses cafetaleros. La economía dependía de manera abrumadora de las exportaciones de café, y cualquier sacudida externa podía arrasar las finanzas del Estado.
Esa sacudida llegó en 1929. El crack de Wall Street hundió los precios del café en el mercado internacional y dejó al Brasil exportador en una situación insostenible. La crisis económica se sumó al descontento de las clases medias urbanas, los militares jóvenes —los llamados tenentes— y los estados marginados del norte y el sur. Cuando las elecciones de 1930 dieron la victoria a otro paulista, Júlio Prestes, en unos comicios denunciados como fraudulentos, la alianza de descontentos encontró su caudillo: Getúlio Dornelles Vargas, gobernador del estado de Rio Grande do Sul.
La Revolución de 1930 no fue una insurrección popular sino un golpe de las élites regionales apoyado por sectores militares. Tras unas semanas de levantamientos en varios estados, el alto mando depuso al presidente Washington Luís y entregó el poder a Vargas el 3 de noviembre de 1930. Esa capacidad para montarse sobre oleadas de descontento sin pertenecer orgánicamente a ninguna de ellas sería la marca de su estilo político durante las décadas siguientes.
El gobierno provisional y la Era Vargas (1930-1937)
Durante los primeros años, Vargas gobernó como jefe provisional entre facciones en tensión permanente. Tuvo que sofocar una rebelión constitucionalista en São Paulo en 1932 —que reclamaba una nueva constitución— y hacer frente en 1935 al Levante Comunista impulsado por el Partido Comunista Brasileño con apoyo de la Komintern.
Estos desafíos le fueron útiles. La conspiración comunista, real en su núcleo aunque exagerada en su alcance, le dio el pretexto para prorrogar el estado de emergencia y presentarse como el guardián del orden ante unos militares que necesitaban justificaciones para apoyar la concentración de poder.
En 1934 se promulgó una nueva constitución que permitía la elección de Vargas por el Congreso. Pero el propio texto constitucional prohibía la reelección inmediata, y en 1937 el mandato presidencial estaba a punto de terminar. La solución fue fabricar el «Plan Cohen»: un supuesto documento comunista que demostraba la inminencia de una revolución bolchevique en Brasil. En 1945 se confirmó que el documento era una falsificación redactada por el capitán Olímpio Mourão Filho, militante integralista. Pero funcionó. Síntesis como la historia de Brasil de Thomas Skidmore explican cómo Vargas aprovechó el miedo al comunismo y la debilidad de sus rivales.
El Estado Novo: el laboratorio del poder personal
El 10 de noviembre de 1937, Vargas cerró el Congreso, anuló la constitución vigente e impuso una nueva carta magna de inspiración corporativista —elaborada por el jurista Francisco Campos, inspirada en modelos autoritarios europeos como la Constitución polaca de 1935, de ahí su apodo de la Polaca—; el plebiscito que ella misma preveía nunca se celebró. Nacía el Estado Novo.
El régimen fue una dictadura con particularidades propias. Su represión fue menor que la de las dictaduras del Cono Sur de los años setenta, pero fue un régimen sistemáticamente autoritario: clausuró los partidos políticos, implantó la censura a través del Departamento de Imprensa e Propaganda (DIP), y utilizó el aparato de seguridad del Estado para encarcelar y torturar a opositores, en especial a comunistas y líderes sindicales críticos.
Al mismo tiempo, Vargas desplegó una política laboral que consolidó su apoyo popular entre los trabajadores urbanos. La Consolidação das Leis do Trabalho (CLT) de 1943 reunió la legislación social aprobada desde 1930: el salario mínimo (1940), la jornada de ocho horas, las vacaciones pagadas y la estabilidad en el empleo tras diez años de servicio. Era un sistema corporativista inspirado en parte en la Carta del Lavoro italiana: los sindicatos quedaban bajo control estatal, pero los trabajadores obtenían derechos que antes no existían. Vargas se convirtió en el «pai dos pobres», el padre de los pobres, una figura paternal que otorgaba desde arriba los derechos que la clase obrera no había podido conquistar desde abajo.
La política económica fue igualmente transformadora. El Estado Novo impulsó la industrialización sustitutiva de importaciones: se creó la Companhia Siderúrgica Nacional (1941), con la acería de Volta Redonda como símbolo de la modernización, y la Companhia Vale do Rio Doce (1942) para explotar el hierro de Minas Gerais. Las historias generales de Brasil de Boris Fausto sitúan ahí el arranque del Estado desarrollista brasileño. El Brasil agrario comenzaba a convertirse en un país industrial, aunque las contradicciones de ese proceso tardarían décadas en resolverse —o en estallar.
La encrucijada de la Segunda Guerra Mundial
La relación de Vargas con la Segunda Guerra Mundial dice mucho de su pragmatismo. Hasta 1942, Brasil mantuvo una neutralidad calculada que aprovechó para negociar con ambos bloques: Alemania era un cliente comercial importante y parte del alto mando simpatizaba con el Eje. Finalmente Vargas obtuvo de Estados Unidos la financiación para Volta Redonda a cambio de materias primas estratégicas y del uso de bases aéreas en el nordeste.
Brasil rompió relaciones con el Eje en enero de 1942, y el hundimiento de buques mercantes brasileños por submarinos alemanes forzó la decisión final: en agosto de ese año Brasil declaró la guerra y envió la Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB) a combatir en Italia, donde se distinguió en la campaña de 1944-1945. La participación bélica tuvo una consecuencia paradójica: los oficiales que volvieron de Europa habían luchado por la democracia contra el fascismo, y se preguntaban por qué su propio país seguía siendo una dictadura. Esa contradicción aceleró la caída del Estado Novo.
La caída y el retorno: democracia tutelada (1945-1954)
El 29 de octubre de 1945, el alto mando militar, encabezado por los generales Góis Monteiro y Eurico Gaspar Dutra, depuso a Vargas. El veterano político aceptó la destitución, fue elegido senador ese mismo año y se retiró a su hacienda de São Borja, en Rio Grande do Sul.
No esperó mucho. En las elecciones de 1950 Vargas se presentó como candidato del Partido Trabalhista Brasileiro y ganó con cerca del 49 % de los votos, en un sistema de vuelta única. El «pai dos pobres» seguía siendo electoralmente imbatible. Pero el Brasil de 1950 era distinto al de 1930: había prensa libre, oposición organizada, militares que desconfiaban de él y un contexto internacional de Guerra Fría en el que Washington miraba con recelo el nacionalismo económico latinoamericano.
Ese nacionalismo marcó su segundo gobierno. Bajo el lema «o petróleo é nosso», Vargas creó en 1953 Petrobras, con el monopolio estatal de la explotación petrolera, y propuso una empresa pública de electricidad. Para sus partidarios era la culminación del proyecto de desarrollo nacional; para sus críticos, estatismo y demagogia. El debate, que la biografía de Lira Neto reconstruye con detalle, dividió al país.
El segundo mandato fue una agonía política. La prensa conservadora, con el periodista Carlos Lacerda y su diario Tribuna da Imprensa a la cabeza, atacó sin cuartel al gobierno. La economía sufrió inflación y tensiones en la balanza de pagos. Y el 5 de agosto de 1954, un atentado contra Lacerda en la calle Tonelero —en el que murió el mayor de aviación Rubens Vaz— resultó organizado por el jefe de la guardia personal del presidente, Gregório Fortunato. Los militares exigieron la renuncia. Vargas eligió el disparo.
Cronología de Getúlio Vargas
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| 1882 | Nacimiento de Getúlio Vargas en São Borja, Rio Grande do Sul (19 de abril) |
| 1930 | Revolución del 30: Vargas toma el poder tras el golpe contra la República Vieja |
| 1932 | Revolución Constitucionalista de São Paulo, sofocada por el gobierno federal |
| 1935 | Levante Comunista; Vargas declara el estado de guerra y endurece el régimen |
| 1937 | Golpe del Estado Novo; nueva constitución corporativista sin plebiscito |
| 1941 | Creación de la Companhia Siderúrgica Nacional (acería de Volta Redonda) |
| 1942 | Brasil declara la guerra al Eje; giro hacia los Aliados |
| 1943 | Promulgación de la Consolidação das Leis do Trabalho (CLT) |
| 1945 | Destitución de Vargas por los militares; fin del Estado Novo |
| 1950 | Vargas gana las elecciones presidenciales con cerca del 49 % de los votos |
| 1953 | Creación de Petrobras |
| 1954 | Suicidio de Vargas en el Palacio do Catete, el 24 de agosto |
Mientras tanto en América
Lo que ocurría en otras partes del continente en 1930.
Para leer más
Getúlio (trilogía)
Lira Neto
La gran biografía en tres volúmenes sobre Vargas, que reconstruye con rigor y detalle narrativo cada fase de su larga carrera política.
Buscar en AmazonBrazil: Five Centuries of Change
Thomas E. Skidmore
Una historia panorámica de Brasil que coloca el varguismo en el contexto de las transformaciones estructurales del país a lo largo del siglo XX.
Buscar en AmazonPopulism in Latin America
Michael L. Conniff (ed.)
Análisis comparado del populismo latinoamericano, con un capítulo dedicado a Brasil en la era de Vargas y sus herederos.
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