Siglo XX1973 — 19908 min de lectura
El golpe de Estado en Chile (1973) y Pinochet
En pocas palabras
El golpe de Estado en Chile de 1973 derrocó a Salvador Allende e instauró la dictadura de Pinochet. Causas, desarrollo y legado de 17 años de régimen militar.
En este artículo
El 11 de septiembre de 1973, los aviones Hawker Hunter de la Fuerza Aérea de Chile bombardearon el Palacio de La Moneda en Santiago. Dentro del edificio, el presidente Salvador Allende —elegido democráticamente tres años antes— se resistió hasta el final. Murió ese mismo día: durante décadas se discutió si se había suicidado o había sido asesinado, hasta que la exhumación de sus restos y la investigación judicial de 2011 confirmaron el suicidio. Lo que no admite dudas es que ese martes Chile dejó de ser una democracia y entró en un régimen que la justicia y buena parte de la historiografía han caracterizado por la represión sistemática desde el Estado.
El golpe de Estado chileno de 1973 no es un episodio más de la inestabilidad política latinoamericana del siglo XX. Es, en muchos sentidos, el más estudiado, el más debatido y el que dejó heridas más profundas en la memoria colectiva de un país que se creía a salvo de ese tipo de violencia. Chile tenía en 1970 una de las democracias más sólidas y antiguas de América Latina. Su quiebra resultó, por eso mismo, especialmente traumática.
El experimento de la Unidad Popular
Salvador Allende llegó al poder en noviembre de 1970 con el 36,6 % de los votos, al frente de la coalición de izquierda Unidad Popular; como ningún candidato obtuvo mayoría absoluta, el Congreso lo ratificó con el apoyo de la Democracia Cristiana. Era la cuarta vez que se presentaba a las elecciones presidenciales. Su programa proponía lo que se llamó «la vía chilena al socialismo»: transformaciones estructurales profundas —nacionalización del cobre, reforma agraria, control estatal de la banca— dentro de los cauces constitucionales y democráticos.
La administración Nixon contempló esa victoria con alarma. En sus notas de la reunión del 15 de septiembre de 1970, el director de la CIA, Richard Helms, anotó la orden del presidente de «hacer chillar la economía». Los documentos desclasificados —reunidos, entre otros, en el libro de Peter Kornbluh— muestran cómo Estados Unidos intentó primero impedir su investidura, financió después a partidos y medios de oposición y presionó para cortar el crédito internacional a Chile. El periodista Seymour Hersh destapó parte de esa injerencia en 1974, y la desarrolló después en su libro sobre Kissinger.
La economía chilena se fue deteriorando bajo la presión combinada de los errores propios del gobierno, el boicot externo y el sabotaje interno. La inflación superó el 500 % anual en 1973. Los camioneros —sector clave para el abastecimiento— paralizaron el país en octubre de 1972 y de nuevo desde julio de 1973; según la investigación del Senado estadounidense, parte de los fondos de la CIA pudieron llegar a los huelguistas. La polarización se agudizó: en agosto de 1973 la Cámara de Diputados aprobó un acuerdo que acusaba al gobierno de violar la Constitución. Las colas para comprar alimentos básicos se convirtieron en una imagen cotidiana.
La conspiración y el papel de los militares
La figura central del golpe fue el general Augusto Pinochet Ugarte, nombrado comandante en jefe del Ejército por el propio Allende diecinueve días antes del 11 de septiembre, tras la renuncia del constitucionalista Carlos Prats. Pinochet había dado señales de lealtad constitucional y, según la mayoría de los historiadores, se sumó a la conspiración en los últimos días, cuando la Armada y la Fuerza Aérea ya la tenían en marcha.
El papel de la Armada y la Fuerza Aérea fue igualmente determinante. El almirante José Toribio Merino y el general Gustavo Leigh llevaban meses preparando el golpe. El papel concreto de Estados Unidos en el 11 de septiembre sigue discutido: la comisión Church del Senado no halló pruebas de participación directa en el golpe, pero sí de que Washington había contribuido durante años a crear el clima que lo hizo posible y de que los golpistas sabían que contarían con su simpatía.
La madrugada del 11 de septiembre, las unidades militares tomaron posiciones en todo el país simultáneamente. Los cuarteles de la Armada en Valparaíso actuaron primero; Santiago quedó cortada antes del amanecer. Allende recibió la noticia en su residencia y se dirigió a La Moneda para resistir. Rechazó el avión que los golpistas le ofrecieron como salvoconducto para el exilio.
El bombardeo de La Moneda y las primeras horas del régimen
Poco antes del mediodía, los aviones bombardearon el palacio presidencial. Las imágenes del humo negro sobre el centro de Santiago dieron la vuelta al mundo y se convirtieron en el símbolo del fin de la democracia chilena.
En las horas y días siguientes, la represión fue sistemática y masiva. El Estadio Nacional de Santiago se convirtió en un centro de detención masiva por el que pasaron miles de personas, muchas de ellas torturadas; un número de ejecutados que aún no se ha establecido con precisión. Lo mismo ocurrió en el Estadio Chile —hoy rebautizado como Estadio Víctor Jara en memoria del cantautor asesinado allí— y en cuarteles militares de todo el país. La Junta Militar —integrada por Pinochet, Merino, Leigh y el general César Mendoza— instauró un toque de queda permanente y disolvió el Congreso.
Los primeros meses fueron los más sangrientos. La Comisión Rettig, creada tras el retorno a la democracia, documentó en 1991 2.279 muertos y desaparecidos; con las calificaciones posteriores, el Estado chileno reconoce hoy unos 3.200. La Comisión Valech reconoció a más de 38.000 personas como víctimas de prisión política y tortura, y el exilio afectó, según las estimaciones más citadas, a unas 200.000 personas.
La dictadura: terror, economía y poder personal
Pinochet consolidó su poder dentro de la Junta: en junio de 1974 asumió el título de jefe supremo de la nación y en diciembre de ese año el de presidente de la República. El régimen articuló su dominio mediante la DINA —Dirección de Inteligencia Nacional—, una policía política que operaba con plena impunidad y cuyos métodos documentaron la ONU y las organizaciones de derechos humanos. En 1978, Leigh fue apartado de la Junta tras sus desacuerdos con Pinochet. La DINA colaboró activamente en la Operación Cóndor, la red de coordinación entre las dictaduras del Cono Sur para perseguir y asesinar a exiliados en el extranjero.
Pero el régimen de Pinochet es también inseparable de un experimento económico radicalmente nuevo. Un grupo de economistas chilenos formados en la Universidad de Chicago —los llamados "Chicago Boys", influidos por Milton Friedman— tomaron el control de la política económica a partir de 1975 e implantaron un programa de liberalización sin precedentes en la región: privatizaciones masivas, apertura comercial, reducción del Estado, desregulación financiera. Las obras de Milton Friedman sobre el libre mercado fueron una referencia central para los tecnócratas del régimen.
Los resultados fueron contradictorios. Chile sufrió una grave crisis financiera en 1975 y otra aún más profunda en 1982-1983, que obligó al régimen a nacionalizar temporalmente varios bancos. Pero en la segunda mitad de los ochenta la economía se estabilizó y creció. Los defensores del modelo hablan de «milagro chileno»; sus críticos señalan que ese crecimiento se construyó sobre la represión política, el desmantelamiento del poder sindical y un aumento de la desigualdad y de la pobreza en los primeros años.
El plebiscito de 1988 y el fin de la dictadura
En 1980, la Junta hizo aprobar en un plebiscito sin registros electorales ni garantías para la oposición una nueva Constitución que institucionalizaba el régimen y establecía un mecanismo para su posible prolongación: en 1988, los chilenos votarían si querían ocho años más de Pinochet. La oposición, convencida de que el dictador manipularía el resultado, dudó en participar. Finalmente decidió hacerlo.
El 5 de octubre de 1988, el 55,99 % de los votantes dijo «No» a la continuidad de Pinochet. Ante la evidencia de los resultados, el reconocimiento público de la derrota por parte de miembros de la Junta como el general Fernando Matthei y la presión internacional, el régimen aceptó el veredicto. Pinochet se mantuvo como comandante en jefe del Ejército hasta 1998, pero en marzo de 1990 entregó el poder al presidente democráticamente elegido Patricio Aylwin.
El dictador murió en 2006 sin haber sido condenado por ningún tribunal, después de años de procesos judiciales que incluyeron su detención en Londres en 1998, a petición del juez español Baltasar Garzón, y varios procesamientos en Chile. Para muchas víctimas y sus familias, que muriera sin condena sigue siendo una herida abierta; sus partidarios, una parte minoritaria pero significativa de la sociedad chilena, siguen reivindicando su obra.
Cronología del golpe y la dictadura
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| 3 nov. 1970 | Allende asume la presidencia de Chile |
| Jul. 1973 | Segunda gran huelga de camioneros; crisis económica aguda |
| 23 ago. 1973 | Pinochet es nombrado comandante en jefe del Ejército |
| 11 sep. 1973 | Golpe de Estado; bombardeo de La Moneda; muerte de Allende |
| 1974 | Pinochet asume la jefatura del Estado; creación formal de la DINA |
| 1975 | Implantación del programa económico neoliberal de los Chicago Boys |
| 1980 | Nueva Constitución aprobada en plebiscito |
| 5 oct. 1988 | Plebiscito: el «No» a Pinochet obtiene el 55,99 % |
| 11 mar. 1990 | Restauración de la democracia; Aylwin asume la presidencia |
| Oct. 1998 | Pinochet es detenido en Londres por orden del juez Garzón |
| 10 dic. 2006 | Muerte de Pinochet sin condena |
Mientras tanto en América
Lo que ocurría en otras partes del continente en 1973.
Para leer más
La historia oculta del régimen militar
Ascanio Cavallo, Manuel Salazar y Óscar Sepúlveda
Crónica periodística de referencia sobre el funcionamiento interno de la Junta y la dictadura entre 1973 y 1988.
Buscar en AmazonThe Pinochet File: A Declassified Dossier on Atrocity and Accountability
Peter Kornbluh
Los documentos desclasificados sobre la intervención estadounidense en Chile antes y después del golpe.
Buscar en AmazonLa sombra del dictador: una memoria política de la vida bajo el régimen de Augusto Pinochet
Heraldo Muñoz
Memoria política de un opositor que analiza el golpe, la dictadura y la transición.
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