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Siglo XX1975 — 19838 min de lectura

La Operación Cóndor: la red de terror de las dictaduras latinoamericanas

En pocas palabras

La Operación Cóndor fue la red de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur: historia, métodos, víctimas, papel de EE. UU. y juicios posteriores.

En este artículo
  1. El contexto: el Cono Sur bajo gobiernos militares
  2. La arquitectura del terror: tres fases
  3. El papel de Estados Unidos
  4. Las víctimas: cifras y rostros
  5. El fin y los juicios
  6. Cronología de la Operación Cóndor

En noviembre de 1975, el jefe de la policía secreta chilena, Manuel Contreras, reunió en Santiago a representantes de los servicios de inteligencia de Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay; Brasil asistió como observador y se sumó en 1976. El acuerdo que firmaron recibió, en honor al país anfitrión, el nombre del ave del escudo chileno: Operación Cóndor. Durante varios años, esa red de persecución, tortura, desaparición y asesinato transnacional persiguió a opositores políticos más allá de las fronteras nacionales.

Lo que diferencia a la Operación Cóndor de los sistemas represivos nacionales de cada dictadura no es la violencia sino la arquitectura: fue un sistema formal de cooperación entre servicios de inteligencia para perseguir, al margen de cualquier procedimiento legal, a opositores refugiados en países vecinos.

El contexto: el Cono Sur bajo gobiernos militares

Para entender la Operación Cóndor hay que situarla en su momento histórico. Entre 1964 y 1976, casi todos los países del Cono Sur cayeron bajo regímenes militares: Brasil en 1964, Bolivia en varias oleadas, Uruguay y Chile en 1973, Argentina en 1976. Paraguay vivía bajo la dictadura de Alfredo Stroessner desde 1954, y su policía fue uno de los socios más activos del plan.

Estos regímenes compartían una ideología: la doctrina de seguridad nacional, elaborada por los propios militares latinoamericanos a partir de la formación contrainsurgente recibida de Estados Unidos —en centros como la Escuela de las Américas de Panamá— y de la escuela francesa. Según esta doctrina, el «enemigo interno» —comunistas, socialistas, sindicalistas, teólogos de la liberación, estudiantes— era tan peligroso para la nación como cualquier ejército extranjero, y debía ser combatido con métodos de guerra.

El problema, desde el punto de vista de los gobiernos militares, era que los exiliados podían seguir operando desde países vecinos. Un chileno refugiado en Argentina tras el golpe de 1973, o un uruguayo que se instalaba en Buenos Aires, seguía siendo, a ojos de las dictaduras, un «subversivo» que debía ser neutralizado. La Operación Cóndor nació precisamente para resolver ese problema con violencia coordinada.

La arquitectura del terror: tres fases

La Operación Cóndor funcionaba en tres fases o niveles, según los documentos desclasificados años después, entre ellos un cable del FBI de septiembre de 1976.

La Fase I consistía en el intercambio de información entre los servicios de inteligencia de los países miembros: listas de nombres, fotografías, fichas de militantes, vínculos familiares. Cada país construía una base de datos común sobre opositores políticos de toda la región. Esta fase era, en cierto sentido, la menos espectacular, pero fue la más duradera y la que permitió las restantes.

La Fase II era la operativa: cuando un ciudadano de un país miembro era localizado en territorio de otro país miembro, los servicios de inteligencia cooperaban para secuestrarlo, trasladarlo clandestinamente y entregarlo a los represores de su país, o eliminarlo en el país de refugio. En Buenos Aires, el centro clandestino Automotores Orletti funcionó en 1976 como base de este tipo de operaciones, con participación de militares argentinos y uruguayos. Los archivos de la policía paraguaya conocidos como el Archivo del Terror, hallados en 1992 gracias al abogado Martín Almada, documentan numerosos intercambios de información y de prisioneros entre dictaduras.

La Fase III era la más ambiciosa y la más controvertida: operaciones en países fuera del área del Cono Sur, incluyendo Europa y Estados Unidos. El caso más conocido fue el asesinato del excanciller chileno Orlando Letelier en Washington, en septiembre de 1976, con una bomba bajo su coche que también mató a su colaboradora estadounidense Ronni Moffitt. La DINA chilena ya había cometido antes atentados en el extranjero que se consideran precedentes del plan: el asesinato del general Carlos Prats y su esposa en Buenos Aires, en septiembre de 1974, y el intento de asesinato del democristiano Bernardo Leighton y su esposa en Roma, en octubre de 1975.

El papel de Estados Unidos

El papel de Estados Unidos es una de las cuestiones más estudiadas. Los documentos desclasificados por el Departamento de Estado, la CIA y el FBI en los años noventa y dos mil muestran que Washington conoció la existencia de la Operación Cóndor poco después de su creación: la CIA informaba sobre ella en 1976, y en septiembre de ese año un cable del agregado del FBI en Buenos Aires, Robert Scherrer, describió sus fases. No hay pruebas de que Estados Unidos dirigiera el plan, pero sí de que mantenía estrechas relaciones con los servicios de inteligencia que lo integraban y de que no actuó con decisión para frenarlo.

Henry Kissinger, secretario de Estado en ese momento, fue requerido años después por jueces de Francia, Chile y Argentina para que declarara sobre el asunto. Los documentos muestran que en agosto de 1976 el Departamento de Estado ordenó a sus embajadores advertir a los gobiernos del Cono Sur contra los asesinatos en terceros países, pero la gestión no llegó a realizarse en Santiago, y el 16 de septiembre se indicó que no se tomaran más medidas. Cinco días después, Letelier era asesinado en Washington. Quien quiera profundizar en esta relación puede consultar los estudios sobre Kissinger y América Latina, una bibliografía que sigue creciendo con cada nueva desclasificación.

Las víctimas: cifras y rostros

Calcular el número total de víctimas de la Operación Cóndor es extraordinariamente difícil porque la mayoría de las operaciones se realizaron sin dejar rastro documental accesible, y porque es difícil separar las víctimas de los sistemas represivos nacionales de las víctimas específicamente "transnacionales" del plan Cóndor.

Algunas fuentes, a partir de la documentación paraguaya, han difundido cifras globales de 50.000 asesinados, 30.000 desaparecidos y 400.000 presos para el conjunto de las dictaduras participantes, pero esas cifras mezclan la represión nacional de cada régimen con la coordinación transnacional y no están bien establecidas. Para las víctimas del Cóndor en sentido estricto —personas perseguidas fuera de su país—, investigaciones como la del periodista John Dinges hablan de varios centenares de asesinados y desaparecidos, y el juicio argentino de 2016 se ocupó de un centenar largo de casos. En cualquier caso, la red amplió la capacidad represiva de cada régimen y eliminó la frontera como refugio.

Entre las víctimas directamente relacionadas con la coordinación transnacional, el caso más estudiado es el de los exiliados uruguayos y argentinos en los distintos países del Cono Sur. Los uruguayos en Argentina, en particular, fueron objeto de una persecución sistemática que incluyó centros clandestinos de detención operados conjuntamente por fuerzas de ambos países.

El fin y los juicios

La Operación Cóndor entró en declive a partir de 1979-1980 por una combinación de factores: la presión internacional creciente sobre los derechos humanos, las fricciones entre los propios países miembros, y el inicio de las transiciones democráticas en algunos países. Argentina recuperó la democracia en 1983; Uruguay y Brasil, en 1985; Paraguay inició su transición en 1989 y Chile, en 1990.

Los juicios tardaron décadas. En Estados Unidos, el caso Letelier llevó a la condena del agente de la DINA Michael Townley, que colaboró con la justicia, y la presión de Washington obligó a Chile a juzgar a Contreras por ese crimen en los noventa. En 1999 la justicia argentina abrió una causa específica sobre el plan Cóndor, y en 2007 la fiscalía de Roma, con el fiscal Giancarlo Capaldo, pidió el arresto de 140 ex altos cargos de varios países por la desaparición de ciudadanos de origen italiano; aquel proceso terminó con cadenas perpetuas confirmadas en 2021. En Argentina, el juicio por el plan Cóndor concluyó en 2016 con la condena de 15 acusados a penas de entre 8 y 25 años, entre ellos el exdictador Reynaldo Bignone.

En Chile, el general Manuel Contreras —el principal arquitecto chileno de la operación— fue condenado en múltiples procesos y falleció en prisión en 2015, cumpliendo condenas que sumaban más de 500 años. El caso más emblemático de la justicia transnacional fue la detención de Augusto Pinochet en Londres en 1998, a petición del juez español Baltasar Garzón: aunque Pinochet nunca fue juzgado —fue devuelto a Chile por razones de salud y murió en 2006 sin condena firme—, su detención marcó un antes y un después en la historia de la justicia internacional.

Cronología de la Operación Cóndor

FechaAcontecimiento
11 septiembre 1973Golpe de Estado en Chile; Pinochet en el poder
Septiembre 1974Asesinato del general Carlos Prats y su esposa en Buenos Aires
Noviembre 1975Reunión fundacional de la Operación Cóndor en Santiago de Chile
Marzo 1976Golpe militar en Argentina; inicio de la dictadura más sanguinaria del plan
Septiembre 1976Asesinato de Orlando Letelier en Washington D.C.
1976–1978Fase de máxima actividad transnacional
1983Transición democrática en Argentina; declive del plan
1992Descubrimiento del Archivo del Terror en Paraguay
1998Detención de Pinochet en Londres; hito de la justicia internacional
2016Condenas en Argentina en el juicio específico sobre el plan Cóndor

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 1975.

Para leer más

Predatory States: Operation Condor and Covert War in Latin America

J. Patrice McSherry

Estudio académico de referencia sobre la red transnacional de represión de las dictaduras sudamericanas, basado en documentos desclasificados.

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Los años del lobo: Operación Cóndor

Stella Calloni

Investigación periodística pionera, apoyada en el Archivo del Terror de Paraguay y en testimonios de supervivientes.

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The Condor Years

John Dinges

Reconstrucción periodística de la Operación Cóndor y del asesinato de Letelier, con abundante documentación desclasificada.

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