Siglo XX1898 — 19348 min de lectura
El intervencionismo de Estados Unidos en el Caribe
En pocas palabras
El intervencionismo de Estados Unidos en el Caribe (1898-1934): ocupaciones militares, Enmienda Platt, Nicaragua, Haití y la política del gran garrote.
En este artículo
Entre 1898 y 1934, el Caribe se convirtió en lo que a menudo se ha llamado un «lago estadounidense». En ese periodo, las tropas de Estados Unidos desembarcaron en Cuba, Puerto Rico, Panamá, Nicaragua, Haití, la República Dominicana y México. Algunas ocupaciones duraron meses; otras, décadas. La justificación oficial variaba: proteger vidas y propiedades de ciudadanos estadounidenses, restablecer el orden, garantizar el pago de deudas a acreedores extranjeros, combatir la inestabilidad política. Detrás de estas razones operaba además una lógica de poder: la convicción, arraigada en Washington desde la guerra de 1898, de que el hemisferio occidental era una esfera de influencia exclusiva de Estados Unidos.
Esta política exterior transformó el Caribe en un laboratorio de las nuevas formas del imperialismo del siglo XX: no la dominación colonial directa al estilo europeo, sino el control indirecto a través de regímenes dependientes, tratados desiguales, ocupaciones militares «temporales» que se prolongaban durante años y la creación de guardias nacionales de las que saldrían algunas de las dictaduras del futuro.
El periodo terminó porque la resistencia armada en Nicaragua, el auge del nacionalismo caribeño y la propia presión interna norteamericana —en plena Gran Depresión, el coste político y económico de mantener tropas en el exterior se volvió insostenible— forzaron un cambio de estrategia. En 1933, Franklin D. Roosevelt anunció la «política del buen vecino», que supuso renunciar a la intervención militar directa, aunque no a la influencia política y económica.
La doctrina Monroe y su corolario: el derecho a intervenir
El fundamento ideológico del intervencionismo norteamericano en el Caribe tiene un origen preciso: el mensaje del presidente James Monroe al Congreso en 1823. Monroe declaró que el hemisferio occidental estaba cerrado a nuevas colonizaciones europeas. Era, en su momento, una doctrina defensiva más que agresiva: Estados Unidos en 1823 era una potencia regional modesta que necesitaba mantener alejadas a las grandes potencias europeas.
Ochenta años después, la situación era radicalmente distinta. Estados Unidos había ganado la guerra contra España en 1898, adquirido Puerto Rico y Guam, impuesto un protectorado sobre Cuba y comenzado a construir el canal de Panamá. Era ya una potencia con intereses globales y con la fuerza naval para respaldarlos.
En este contexto, el presidente Theodore Roosevelt pronunció en 1904 su famoso corolario a la doctrina Monroe. Si alguna nación latinoamericana era incapaz de mantener el orden interno o de cumplir sus obligaciones financieras internacionales —razonó Roosevelt—, Estados Unidos tendría no solo el derecho sino la obligación de intervenir. Era, en esencia, la proclamación del derecho de tutela sobre el hemisferio.
La bibliografía sobre la política exterior de Theodore Roosevelt ha subrayado hasta qué punto el corolario supuso una ruptura con la tradición diplomática anterior: la doctrina que había nacido para frenar a Europa pasaba a justificar la intervención estadounidense. Su primera aplicación fue la República Dominicana, donde en 1905 Washington asumió el control de las aduanas para pagar a los acreedores.
Cuba y la Enmienda Platt: independencia vigilada
La primera gran prueba del nuevo orden caribeño fue Cuba. Tras la guerra hispano-estadounidense de 1898, la isla quedó bajo ocupación militar estadounidense entre 1899 y 1902. Cuando finalmente se permitió la independencia formal, esta venía condicionada por la llamada Enmienda Platt, incorporada como apéndice a la Constitución cubana bajo presión directa de Washington.
La Enmienda Platt otorgaba a Estados Unidos el derecho de intervenir en Cuba para preservar su independencia y mantener un gobierno capaz de proteger vidas, propiedades y libertades. Prohibía a Cuba firmar tratados que comprometieran su independencia y contraer deudas que no pudiera pagar y obligaba a la isla a vender o arrendar tierras para bases navales norteamericanas —de ahí la base de Guantánamo, cuya cesión se remonta a 1903.
El resultado, como ha analizado el historiador Louis A. Pérez Jr., fue una independencia tutelada: Cuba era formalmente soberana, pero Estados Unidos se reservaba el derecho de anular esa soberanía cuando lo considerase necesario. Y lo ejerció. Las tropas estadounidenses volvieron a Cuba en 1906 (con una ocupación que duró hasta 1909), en 1912 y en 1917. La Enmienda Platt no fue abolida hasta 1934, como parte del nuevo curso de Roosevelt.
Nicaragua y la resistencia de Sandino
La ocupación de Nicaragua fue quizá la más larga y la que generó la resistencia más organizada. Los marines norteamericanos llegaron al país en 1912 y, salvo un breve intervalo, permanecieron hasta 1933. Durante buena parte de ese tiempo, Washington controló las finanzas del gobierno nicaragüense y supervisó sus elecciones.
Fue en Nicaragua donde el intervencionismo norteamericano encontró su antagonista más célebre: Augusto César Sandino. Desde 1927, Sandino organizó una guerrilla en las montañas del norte del país a la que ni los marines ni la Guardia Nacional que estos entrenaban lograron derrotar. Washington lo presentó como un bandido y un agente comunista; la mayoría de los historiadores lo describe como un nacionalista radical, que de hecho rompió con los comunistas, cuya exigencia central era la retirada de las tropas de ocupación.
Los estudios sobre Sandino y la guerrilla antiimperialista nicaragüense lo han convertido en uno de los símbolos más duraderos de la resistencia latinoamericana al imperialismo norteamericano, y su nombre fue reivindicado décadas después por la revolución de 1979.
Cuando los marines se retiraron en 1933, dejaron detrás a la Guardia Nacional bajo el mando de Anastasio Somoza García. En 1934, Somoza ordenó el asesinato de Sandino. Comenzaba así una de las dinastías dictatoriales más longevas del siglo XX centroamericano, heredera directa de la institución creada durante la ocupación.
Haití y la República Dominicana: ocupaciones casi olvidadas
Las ocupaciones de Haití y la República Dominicana son quizá las menos recordadas del ciclo intervencionista, pero no las menos reveladoras. En Haití, los marines desembarcaron en 1915 y permanecieron hasta 1934. Durante casi dos décadas, controlaron las aduanas del país, reorganizaron las finanzas, construyeron carreteras con trabajo forzoso (la corvée) y disolvieron el parlamento cuando este se negó a aprobar la constitución impulsada por Washington. La resistencia campesina de los cacos, encabezada por Charlemagne Péralte, fue aplastada entre 1918 y 1920 con miles de muertos haitianos.
El caso haitiano tiene una dimensión adicional que no debe pasarse por alto: Haití era la república negra más antigua del mundo, nacida de la revolución de esclavos que triunfó en 1804. La intervención norteamericana en un país con esa historia simbólica fue recibida con especial indignación en los círculos intelectuales latinoamericanos y afroamericanos de la época.
En la República Dominicana, la ocupación militar se extendió de 1916 a 1924. Al igual que en Nicaragua, la Guardia Nacional creada durante la ocupación sirvió de trampolín a un dictador: Rafael Leónidas Trujillo ascendió en sus filas, tomó el poder en 1930 y gobernó el país de forma personalista y represiva hasta su asesinato en 1961.
La lógica económica detrás del garrote
Sería simplificador reducir el intervencionismo estadounidense en el Caribe a una sola causa. Pesaban razones estratégicas —la seguridad del canal de Panamá, el temor a la presencia alemana antes y durante la Primera Guerra Mundial— y también intereses económicos concretos.
Las compañías bananeras —United Fruit Company a la cabeza— habían construido enclaves agroindustriales en toda Centroamérica y el Caribe que funcionaban con una lógica de Estado dentro del Estado: tenían sus propias líneas de ferrocarril, sus propios puertos, sus propias fuerzas de seguridad. La estabilidad política que Washington exigía era, en buena medida, la estabilidad que estas compañías necesitaban para operar.
Del mismo modo, los bancos norteamericanos habían extendido créditos a los gobiernos caribeños que estos no podían devolver. El control de las aduanas —que era una de las primeras medidas de las intervenciones— era, en la práctica, el cobro forzoso de deudas garantizado por la infantería de marina.
Los estudios económicos sobre el imperialismo norteamericano en el Caribe han documentado extensamente esta conexión entre capital privado e intervención estatal, mostrando cómo la política exterior de Washington funcionó en este periodo como una garantía de última instancia para los inversores norteamericanos en la región.
Cronología del intervencionismo en el Caribe (1898–1934)
| Año | Acontecimiento |
|---|---|
| 1898 | Guerra hispano-estadounidense; ocupación de Cuba y Puerto Rico |
| 1899–1902 | Primera ocupación militar de Cuba |
| 1901 | Enmienda Platt, incorporada a la Constitución cubana |
| 1903 | Independencia de Panamá; concesión de la Zona del Canal; arriendo de Guantánamo |
| 1904 | Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe |
| 1906–1909 | Segunda ocupación militar de Cuba |
| 1912 | Primer desembarco de marines en Nicaragua |
| 1915 | Ocupación de Haití (hasta 1934) |
| 1916 | Ocupación de la República Dominicana (hasta 1924) |
| 1917 | Tercera intervención en Cuba |
| 1927–1933 | Guerrilla de Sandino contra la ocupación norteamericana en Nicaragua |
| 1933 | Retirada de los marines de Nicaragua; Roosevelt anuncia la «política del buen vecino» |
| 1934 | Abrogación de la Enmienda Platt; retirada de Haití |
Mientras tanto en América
Lo que ocurría en otras partes del continente en 1898.
Para leer más
The Banana Wars: A History of United States Military Intervention in Latin America
Ivan Musicant
Relato detallado de las intervenciones militares estadounidenses en el Caribe y Centroamérica, desde 1898 hasta la invasión de Panamá de 1989.
Buscar en AmazonCuba and the United States: Ties of Singular Intimacy
Louis A. Pérez Jr.
Historia de las relaciones cubano-estadounidenses que analiza cómo la Enmienda Platt y las sucesivas intervenciones marcaron la Cuba del siglo XX.
Buscar en AmazonLatin America and the United States: A Documentary History
Robert H. Holden y Eric Zolov
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