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Siglo XX1979 — 19908 min de lectura

La Revolución Sandinista en Nicaragua

En pocas palabras

La Revolución Sandinista derrocó a Somoza en 1979 y transformó Nicaragua. Historia del FSLN, la guerra contra la Contra y el fin del proyecto revolucionario.

En este artículo
  1. La larga sombra de los Somoza
  2. El ascenso: de la guerrilla al poder
  3. La revolución en el poder: logros y tensiones
  4. La guerra de la Contra
  5. Las elecciones de 1990 y el fin del ciclo
  6. Cronología de la Revolución Sandinista

El 19 de julio de 1979, columnas de jóvenes armados con fusiles y pañuelos rojos y negros entraron en Managua entre el entusiasmo de una multitud. La dinastía Somoza —más de cuatro décadas de poder familiar, sostenido por la Guardia Nacional y durante años por el apoyo de Washington— había caído. Nicaragua amanecía con una revolución.

Lo que siguió fue uno de los experimentos políticos más observados, discutidos y disputados del siglo XX en América Latina. La Revolución Sandinista no fue solo un cambio de gobierno: fue un intento de refundar un país desde sus cimientos, en medio de la Guerra Fría, con recursos mínimos y enemigos poderosos. Su historia es la de un proyecto con logros reales y contradicciones profundas, que se desgastó tanto por la presión de sus adversarios externos como por sus propias limitaciones internas.

La larga sombra de los Somoza

Para entender 1979 hay que entender lo que lo precedió. Nicaragua llevaba décadas gobernada por una de las dictaduras más longevas del hemisferio. Anastasio Somoza García, jefe de la Guardia Nacional creada durante la ocupación estadounidense, tomó el poder en 1936 y contó durante años con el respaldo de Washington; y construyó un sistema de dominación en el que el Estado, el ejército y los negocios familiares eran prácticamente indistinguibles. Cuando fue asesinado en 1956, sus hijos Luis y Anastasio Somoza Debayle continuaron el proyecto.

La Guardia Nacional, el brazo armado del régimen, era simultáneamente un ejército, una policía y una maquinaria de extorsión. Sus abusos eran notorios. El terremoto de diciembre de 1972, que destruyó Managua y mató a unas 10.000 personas según las estimaciones más citadas, se convirtió en un símbolo del régimen: buena parte de la ayuda internacional fue desviada por la familia gobernante y sus allegados mientras la ciudad tardaba años en reconstruirse, lo que le enajenó incluso a buena parte del empresariado.

Fue en ese clima de indignación nacional donde el Frente Sandinista de Liberación Nacional —fundado en 1961 y nombrado en honor al guerrillero Augusto César Sandino, asesinado en 1934 por orden del primer Somoza— comenzó a crecer. Durante los años sesenta y setenta, el FSLN fue una organización pequeña, fragmentada en tendencias internas y duramente reprimida. Pero la brutalidad del régimen hizo el resto: a medida que Somoza aplastaba cualquier oposición moderada, el camino hacia la insurrección armada se fue convirtiendo en la única salida visible para sectores cada vez más amplios de la sociedad nicaragüense.

El ascenso: de la guerrilla al poder

El punto de inflexión llegó en enero de 1978, cuando fue asesinado Pedro Joaquín Chamorro, director del diario La Prensa y figura central de la oposición democrática. Su muerte desencadenó huelgas masivas y protestas, y rompió los puentes entre el régimen y la oposición moderada. Cuando en septiembre de 1978 varias ciudades se sublevaron, la Guardia respondió bombardeando barrios civiles.

En agosto de 1978, el FSLN dio un golpe espectacular: un comando dirigido por Edén Pastora tomó el Palacio Nacional de Managua, donde sesionaba el Congreso, y retuvo como rehenes a más de mil personas, entre ellas decenas de diputados. La operación terminó con la liberación de unos sesenta presos políticos, el pago de un rescate y la difusión de un comunicado en los medios del país. El impacto psicológico fue enorme: la Guardia Nacional, con toda su brutalidad, había sido humillada.

Durante la primera mitad de 1979, el FSLN —que había logrado unificar sus tres facciones internas en un frente común— lanzó la ofensiva final. Las ciudades nicaragüenses se levantaron en insurrección popular. La lucha fue brutal: la Guardia bombardeó barrios enteros y ejecutó a prisioneros. Pero el régimen se desmoronaba. El 17 de julio, Anastasio Somoza huyó al exilio. Dos días después, los sandinistas entraban en Managua.

La revolución en el poder: logros y tensiones

Los primeros años del gobierno sandinista produjeron avances genuinos que resulta difícil negar. La Campaña de Alfabetización de 1980, inspirada en la experiencia cubana, redujo según las cifras oficiales la tasa de analfabetismo de alrededor del 50 % a cerca del 13 % en cinco meses, movilizando a decenas de miles de jóvenes voluntarios hacia las zonas rurales. La UNESCO la distinguió ese mismo año con su premio Nadezhda K. Krupskaya.

En salud, el gobierno construyó centros de atención en zonas que nunca habían tenido acceso a médicos y lanzó campañas masivas de vacunación que redujeron drásticamente enfermedades como la polio y el sarampión. La reforma agraria desmanteló los latifundios somocistas y distribuyó tierras entre campesinos, aunque su aplicación fue desigual y generó conflictos que el gobierno tardó en gestionar bien.

Pero la revolución también traía consigo tensiones que fueron creciendo. La dirección sandinista —la Junta de Gobierno y la Dirección Nacional del FSLN— concentraba el poder en formas que incomodaban a aliados que habían participado en el derrocamiento de Somoza. La prensa independiente fue sometida a censura, y La Prensa, el diario de los Chamorro, fue cerrado en 1986. Las comunidades indígenas miskitu de la Costa Atlántica se enfrentaron con el gobierno central, que en 1982 trasladó a la fuerza a miles de sus miembros, en un conflicto con violaciones de derechos humanos documentadas por la Comisión Interamericana. La economía, además, comenzó a deteriorarse bajo el peso de la deuda heredada, el embargo comercial norteamericano y los costes crecientes de una guerra que estaba a punto de comenzar.

La guerra de la Contra

Ronald Reagan llegó a la presidencia de los Estados Unidos en enero de 1981 con una agenda clara respecto a Nicaragua: el gobierno sandinista era inaceptable. En 1981, la administración Reagan comenzó a financiar, armar y entrenar a los grupos armados antisandinistas conocidos como la Contra —contrarrevolucionarios—, operando principalmente desde Honduras y Costa Rica.

La guerra que siguió fue devastadora para Nicaragua. La Contra, integrada en parte por antiguos miembros de la Guardia Nacional de Somoza y en parte por campesinos descontentos con las políticas del gobierno, atacó cooperativas agrícolas, escuelas rurales, centros de salud y columnas del ejército. La administración Reagan buscaba presionar al gobierno sandinista hasta forzar un cambio de rumbo o su caída: en 1984 la CIA minó los puertos nicaragüenses —acción que la Corte Internacional de Justicia condenó en 1986— y en 1985 Washington decretó un embargo comercial total. En 1984, el Congreso de los Estados Unidos endureció la enmienda Boland, que prohibía financiar a la Contra, pero la administración Reagan continuó el apoyo de manera encubierta —lo que terminaría revelándose en el escándalo Irán-Contra de 1986.

El gobierno sandinista respondió con la militarización de la sociedad: el servicio militar obligatorio, la militarización de la economía y restricciones crecientes a la libertad de prensa y de organización política. La guerra se cobró, según las estimaciones más citadas, unos treinta mil muertos y desplazó a cientos de miles de personas en un país de unos tres millones y medio de habitantes. Nicaragua se convirtió en uno de los países más pobres del hemisferio.

Para el contexto regional en que surgió el FSLN resulta útil la bibliografía sobre las guerrillas latinoamericanas, y para la experiencia vivida de la guerra, la crónica de Stephen Kinzer, Blood of Brothers.

Las elecciones de 1990 y el fin del ciclo

En un movimiento que sorprendió a muchos observadores, el gobierno sandinista convocó elecciones libres para febrero de 1990. Confiaban en ganarlas: los sondeos previos les daban ventaja. La oposición se agrupó en la Unión Nacional Opositora (UNO), una coalición heterogénea de catorce partidos encabezada por Violeta Barrios de Chamorro, viuda del periodista asesinado en 1978.

El resultado fue una derrota sandinista que pocos habían anticipado. La UNO obtuvo el 54,7% de los votos frente al 40,8% del FSLN. Las razones fueron múltiples: el agotamiento de una población que llevaba una década en guerra, la hiperinflación que había destruido el poder adquisitivo de las familias, el rechazo al servicio militar obligatorio y, probablemente, el cálculo pragmático de muchos nicaragüenses de que solo un cambio de gobierno podría acabar con el bloqueo norteamericano y la guerra.

Daniel Ortega aceptó los resultados y los sandinistas entregaron el poder en abril de 1990, aunque antes aprobaron leyes que transfirieron a dirigentes y simpatizantes del partido numerosas propiedades confiscadas, la llamada «piñata». Que un gobierno surgido de una revolución armada cediera el poder tras perder unas elecciones fue algo inédito en la región.

Buena parte de los estudiosos, y algunos de sus propios protagonistas, como Sergio Ramírez en Adiós muchachos, coinciden en que la derrota no fue solo consecuencia de la presión externa: el autoritarismo, los privilegios de la nueva dirigencia y la pérdida de apoyo en sectores campesinos que habían respaldado la revolución contribuyeron también al desgaste.

Cronología de la Revolución Sandinista

FechaAcontecimiento
1961Fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)
1972Terremoto de Managua; la corrupción de Somoza ante la ayuda internacional radicaliza a la oposición
Enero 1978Asesinato de Pedro Joaquín Chamorro; inicio de huelgas y protestas masivas
Agosto 1978El FSLN toma el Palacio Nacional de Managua
17 julio 1979Anastasio Somoza huye al exilio
19 julio 1979El FSLN entra en Managua; triunfo de la revolución
1980Campaña Nacional de Alfabetización: según cifras oficiales, el analfabetismo cae de cerca del 50 % al 13 %
1981Reagan autoriza la financiación de la Contra desde Honduras
1984Elecciones generales, sin la principal coalición opositora; Daniel Ortega gana la presidencia con el 67 % de los votos
1986Escándalo Irán-Contra: se revela la financiación ilegal de la Contra
1987Acuerdos de Esquipulas II: proceso de paz centroamericano
25 febrero 1990Violeta Chamorro gana las elecciones; derrota sandinista
Abril 1990Transferencia del poder; fin del gobierno revolucionario

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 1979.

Para leer más

Blood of Brothers: Life and War in Nicaragua

Stephen Kinzer

Crónica periodística excepcional de la Nicaragua revolucionaria, escrita por el corresponsal del New York Times que vivió el proceso desde dentro.

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Adiós muchachos: una memoria de la revolución sandinista

Sergio Ramírez

El testimonio de un protagonista directo, escritor y vicepresidente del gobierno sandinista, que después revisó críticamente el proceso.

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Triumph of the People: The Sandinista Revolution in Nicaragua

George Black

Análisis del ascenso del FSLN y de la caída de Somoza, escrito al calor de los acontecimientos y con clara simpatía por la revolución.

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