Independencias18087 min de lectura
La invasión napoleónica a España (1808) y América
En pocas palabras
La invasión napoleónica de España en 1808 desató una crisis de legitimidad que abrió el camino a las independencias hispanoamericanas. Causas y efectos.
En este artículo
En la primavera de 1808, Napoleón Bonaparte cometió uno de los errores estratégicos más costosos de su carrera: decidió ocupar España y apartar a los Borbones del trono. Lo que el emperador francés calculó como una maniobra rápida se convirtió en una guerra de desgaste que duraría seis años, hundiría a su ejército y, como efecto secundario de consecuencias incalculables, desencadenaría el proceso de independencia de casi toda la América española.
El vínculo entre la invasión napoleónica y las independencias americanas no es una casualidad histórica. Es una cadena de causalidades bien documentada. Cuando la Corona española quedó acéfala, el edificio entero del Imperio —construido sobre la idea de una lealtad personal al rey— perdió su fundamento. En ambas orillas del Atlántico, la pregunta era la misma: ¿a quién se debe obedecer cuando el rey está cautivo?
La respuesta a esa pregunta no fue la misma en España que en América, y esa diferencia lo cambió todo.
La España que Napoleón encontró
Para entender 1808 hay que retroceder al menos una década. La España de finales del siglo XVIII estaba gobernada por Carlos IV, un rey de escasas dotes políticas cuya autoridad real recaía en su valido, Manuel Godoy. Desde el tratado de San Ildefonso de 1796, España era aliada de Francia, lo que la arrastró a las guerras contra Gran Bretaña y al desastre de Trafalgar (1805), donde se perdió buena parte de la flota. El país estaba financieramente agotado, socialmente crispado y políticamente dividido.
En ese contexto surgió la llamada "conspiración de El Escorial" (1807), en la que el príncipe Fernando —hijo de Carlos IV y líder de la facción opuesta a Godoy— intentó recabar el apoyo de Napoleón contra su propio padre. El Bonaparte francés vio la oportunidad. Si la familia real española estaba en guerra consigo misma, él podría mediar, y al mediar, controlar.
El tratado de Fontainebleau (octubre de 1807) fue el primer paso: permitía al ejército francés cruzar España para invadir Portugal, aliada de Inglaterra. Las tropas de Napoleón entraron en la Península. Pero no se limitaron a cruzarla.
Bayona: el secuestro de la monarquía española
En marzo de 1808, un motín popular en Aranjuez forzó la caída de Godoy y la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando. Napoleón, que tenía tropas dentro de España, convocó a ambos pretendientes —padre e hijo— a Bayona, en el sur de Francia, so pretexto de mediar en su disputa.
Lo que ocurrió en Bayona entre el 5 y el 10 de mayo de 1808 fue, en esencia, un acto de coacción. Napoleón presionó a Fernando VII para que devolviera la corona a su padre, y a Carlos IV para que se la cediera a él. Ambos cedieron. En junio, Napoleón nombró rey de España a su hermano José Bonaparte, al que la propaganda patriótica apodó despectivamente «Pepe Botella».
Para el mundo hispánico, la noticia fue un terremoto. La historia de la guerra de la Independencia de Charles Esdaile describe bien la conmoción que produjo: de un día para otro, la cabeza del Imperio había sido decapitada y reemplazada por un extranjero puesto a dedo por una potencia invasora.
El 2 de mayo y la resistencia peninsular
El pueblo de Madrid no esperó órdenes de nadie. El 2 de mayo de 1808, cuando los franceses se disponían a sacar de Madrid a los últimos miembros de la familia real, una multitud se congregó ante el Palacio Real para impedirlo, y el levantamiento se extendió por la ciudad. La represión francesa fue brutal —Goya la inmortalizaría en 1814 en dos lienzos que hoy guarda el Museo del Prado, El 2 de mayo de 1808 en Madrid y El 3 de mayo en Madrid, de los que circulan láminas y reproducciones de gran formato—, pero no consiguió sofocar la resistencia.
En las semanas siguientes, la insurrección se extendió por toda España. Sin rey legítimo y sin un gobierno central capaz de coordinar la respuesta, las ciudades y provincias empezaron a crear sus propias Juntas de Gobierno: organismos improvisados que reclamaban para sí la soberanía en nombre del rey ausente, Fernando VII. En septiembre de 1808 estas juntas se unieron en la Junta Suprema Central, que asumiría la dirección de la guerra contra los franceses.
Este modelo —la junta como forma de autogobierno de emergencia— cruzaría el Atlántico con consecuencias que nadie, en ese momento, podía prever.
El impacto en América: la pregunta de la soberanía
Cuando las noticias de Bayona llegaron a las colonias americanas —con semanas o meses de retraso, según la distancia—, generaron una crisis de legitimidad sin precedentes. El sistema colonial español estaba construido sobre un principio muy claro: los territorios de ultramar eran dominios personales de la Corona de Castilla, no colonias en el sentido moderno. La fidelidad no era al Estado español —un concepto abstracto— sino a la persona del rey.
Sin rey, ¿quién era el soberano? La respuesta que articularon las élites criollas —con mayor o menor rapidez según el territorio— se apoyó en una doctrina de raíz escolástica, bien conocida por los juristas del mundo hispánico: la retroversión de la soberanía al pueblo. Si el rey no podía gobernar, la soberanía volvía a sus súbditos, que debían autogobernarse en su nombre.
Buena parte de la historiografía reciente —por ejemplo, los estudios reunidos por Manuel Chust en 1808. La eclosión juntera en el mundo hispano— insiste en que este argumento fue al principio genuinamente leal: los intentos juntistas de 1808 en México y Montevideo y las juntas de 1809 en Chuquisaca, La Paz y Quito no pretendían, en su mayoría, independizarse, sino conservar los dominios para el rey cautivo Fernando VII frente al usurpador Bonaparte. La independencia no fue la causa inicial; fue, en la mayoría de los casos, el resultado de un proceso que nadie había planeado del todo.
Las juntas americanas y la ruptura con España
El problema fue que la metrópoli no lo vio así. En enero de 1809, la Junta Suprema Central declaró que los dominios americanos no eran colonias sino parte integrante de la monarquía y los invitó a elegir diputados, pero les concedió muchos menos representantes que a las provincias peninsulares. Y tanto la Junta Central como el Consejo de Regencia que la sustituyó en 1810 rechazaron que los americanos tuvieran el mismo derecho que los peninsulares a formar sus propias juntas: las de Quito y el Alto Perú fueron reprimidas por la fuerza. Para muchas élites criollas, aquella desigualdad demostró que España no tenía intención de tratar a América en pie de igualdad.
En 1810, una serie de movimientos juntistas sacudió casi simultáneamente el continente americano: en abril en Caracas, en mayo en Buenos Aires, en julio en Bogotá y en septiembre en Santiago de Chile. En México, el malestar acumulado llevaría en septiembre de 1810 al Grito de Dolores, con el cura Miguel Hidalgo al frente de una insurrección popular que desbordó rápidamente el marco de las juntas de élite.
Lo que había comenzado como una crisis de legitimidad dinástica se estaba convirtiendo, a velocidades diferentes en cada territorio, en una revolución política.
Cronología de la crisis de 1808
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| Octubre 1807 | Tratado de Fontainebleau: tropas francesas entran en España camino de Portugal |
| Marzo 1808 | Motín de Aranjuez; abdicación de Carlos IV en Fernando VII |
| 2 de mayo 1808 | Levantamiento popular en Madrid; inicio de la Guerra de la Independencia |
| Mayo 1808 | Abdicaciones de Bayona a favor de Napoleón |
| Junio 1808 | José Bonaparte es nombrado rey de España |
| Septiembre 1808 | Creación de la Junta Suprema Central en España |
| Enero 1809 | La Junta Central declara que los dominios americanos son parte integrante de la monarquía |
| 1809 | Primeras juntas de gobierno en ciudades americanas (Chuquisaca, La Paz, Quito) |
| 1810 | Ola juntista en Caracas, Buenos Aires, Bogotá, Santiago |
| Septiembre 1810 | Grito de Dolores en México; inicio de la insurrección popular |
Mientras tanto en América
Lo que ocurría en otras partes del continente en 1808.
Para leer más
La guerra de la Independencia: una nueva historia
Charles Esdaile
Un análisis completo y riguroso de la invasión napoleónica de España y sus consecuencias políticas y sociales.
Buscar en Amazon1808. La eclosión juntera en el mundo hispano
Manuel Chust (coord.)
Obra colectiva que compara el movimiento juntero de 1808-1810 en España y en los distintos territorios americanos.
Buscar en AmazonLa España de Fernando VII
Miguel Artola
Obra de referencia sobre el derrumbe del Antiguo Régimen español, de la crisis de 1808 a la muerte del rey.
Buscar en AmazonEnlaces de afiliado: si compras, la web recibe una pequeña comisión y a ti no te cuesta más.
También te puede servir
¿Encontraste un error histórico? Escríbenos a contacto@historiadeamerica.com y lo corregimos.