Conquista1550 — 15578 min de lectura
La resistencia mapuche y Lautaro
En pocas palabras
Lautaro lideró la resistencia mapuche contra Pedro de Valdivia y cambió la historia de Chile. La guerra de Arauco y La Araucana de Ercilla, explicadas.
En este artículo
En el año 1550, cuando Pedro de Valdivia cruzó el río Biobío hacia el sur de Chile con la intención de someter a los pueblos que los incas nunca habían logrado dominar del todo, no encontró el vacío político que esperaba. Encontró a los mapuches. Y con ellos encontró, también, al joven que terminaría por matarle: Lautaro, el mismo muchacho que había criado como mozo de caballos en su propia casa.
La historia de la resistencia mapuche es una de las más singulares de toda la conquista americana. A diferencia de los aztecas o los incas —imperios verticalmente organizados cuya capitulación podía precipitarse con la captura de su élite dirigente—, los mapuches carecían de un Estado centralizado. Su organización en grupos locales y familias extendidas hacía que la derrota de un líder no significara la rendición del conjunto. Cuando Lautaro les añadió además una comprensión táctica de la guerra europea, la combinación resultó letal para los conquistadores.
El episodio que culminó con la muerte de Valdivia en Tucapel en diciembre de 1553 no fue un golpe de suerte, sino el resultado de años de observación, aprendizaje y planificación.
El mundo mapuche antes de la conquista
Para entender la resistencia hay que entender qué era la sociedad mapuche antes de la llegada de los españoles. A diferencia de los grandes imperios mesoamericanos o andinos, los mapuches —cuyo nombre significa «gente de la tierra»— vivían organizados en grupos relativamente pequeños y autónomos llamados lof, cada uno bajo la autoridad de un lonco (jefe). No existía una capitalidad, ni una burocracia centralizada, ni un ejército permanente.
Esta dispersión, que parecería una debilidad frente a la conquista, resultó ser su mayor fortaleza. Los incas lo habían comprendido a su manera: su dominio llegó al valle central chileno, hasta el entorno del Maipo y el Cachapoal, pero nunca consiguió imponerse más al sur. La frontera meridional del Tawantinsuyu se situó, según las fuentes, entre el Maipo y el Maule, lejos del Biobío.
Cuando llegaron los españoles, heredaron ese mismo problema. Valdivia fundó ciudades —Concepción en 1550, La Imperial, Valdivia, Villarrica—, pero fundar una ciudad en territorio no pacificado es un ejercicio de voluntarismo político. Los asentamientos existían, pero el territorio que los rodeaba no pertenecía a nadie que obedeciera al rey de Castilla.
Lautaro: de mozo de caballos a estratega
Muy poco sabemos de los primeros años de Lautaro con certeza documental. Las fuentes —cronistas como Jerónimo de Vivar o Alonso de Góngora Marmolejo, y el poema de Alonso de Ercilla, La Araucana, escrito por un soldado que llegó a Chile en 1557, cuando Lautaro ya había muerto, y con evidentes licencias poéticas— coinciden en que fue capturado de joven y que sirvió a Pedro de Valdivia como mozo de caballos; algunas le atribuyen el nombre cristiano de Felipe.
Es en esa etapa donde reside el núcleo de su formación como estratega. Lautaro observó durante meses el comportamiento de los caballos —sus puntos débiles, cómo montarlos, cómo cansarlos, cómo desmontar a su jinete— y estudió la táctica militar española: las formaciones, el uso de la artillería, la importancia de los flancos. Cuando escapó, hacia 1552, llevaba consigo algo que ningún jefe mapuche había tenido antes: conocimiento del enemigo desde dentro.
Una vez de regreso entre los suyos, Lautaro ascendió con rapidez. Fue reconocido como toqui —título equivalente al de jefe de guerra, elegido en consejo por los loncos para dirigir las operaciones militares—, y comenzó a reorganizar el modo en que los mapuches combatían.
Tucapel: la derrota y muerte de Valdivia
El 25 de diciembre de 1553, en el fuerte de Tucapel, se produjo uno de los choques más decisivos de la conquista de Chile. Lautaro había dispuesto sus fuerzas en relevos: cuando el primer contingente se agotaba combatiendo, era sustituido por uno fresco. Los españoles, que estaban acostumbrados a enfrentamientos breves en los que su superioridad tecnológica se imponía rápidamente, se encontraron ante un enemigo que no cejaba y que había aprendido a neutralizar la ventaja de la caballería llevando la batalla hacia terreno accidentado y boscoso.
Pedro de Valdivia cayó prisionero en ese combate. Las circunstancias exactas de su muerte siguen siendo objeto de debate historiográfico. Las fuentes españolas, muchas de ellas escritas décadas después, ofrecen versiones contradictorias: desde una ejecución ritual hasta la posibilidad de que muriera en combate. Lo que está fuera de duda es que no sobrevivió a Tucapel, y que su muerte supuso un golpe psicológico enorme para los colonos españoles en Chile.
Ercilla, que llegó a Chile años después y reconstruyó los hechos a través de testimonios, dedicó a Tucapel algunos de los versos más célebres de La Araucana. El poema —publicado en tres partes entre 1569 y 1589— es un documento singular: un soldado español que elogia el valor, la resistencia y el amor a la libertad de sus enemigos, a veces con más convicción que a sus propios compañeros de armas. Es una de las grandes obras de la épica en castellano.
La campaña de Lautaro hacia el norte
Tras Tucapel, Lautaro no se detuvo. Los años 1554 y 1555 vieron una serie de ofensivas mapuches que pusieron en jaque toda la presencia española al sur del Biobío. En febrero de 1554 derrotó al gobernador Francisco de Villagra en la batalla de Marihueño. Ese mismo año, los mapuches destruyeron Concepción por primera vez.
La estrategia de Lautaro en esta fase fue de desgaste sistemático: atacar los asentamientos españoles, cortar sus líneas de abastecimiento y evitar las batallas campales en campo abierto donde la caballería y las armas de fuego seguían siendo una ventaja. La resistencia mapuche practicó así, mucho antes de que existiera el término, una auténtica guerra de guerrillas. También se adaptó con rapidez: en pocas décadas los mapuches criaron caballos y formaron una caballería temible.
Sin embargo, la ambición de Lautaro creció. En 1556 comenzó a moverse hacia el norte, hacia Santiago, con la intención de expulsar a los españoles de Chile de forma definitiva. Era un objetivo de enorme audacia estratégica, pero también uno que lo alejaba de su territorio y de las fuentes de apoyo humano y logístico que habían hecho posibles sus victorias anteriores.
La muerte de Lautaro y el legado de la resistencia
En abril de 1557, el capitán Francisco de Villagra —el mismo que había sufrido la derrota de Marihueño— localizó el campamento de Lautaro en Peteroa, cerca del río Mataquito. Un informante indígena —los aliados y los traidores estaban en ambos lados de esta guerra, como en todas— reveló su posición.
El ataque nocturno sorprendió a las fuerzas mapuches. Lautaro murió en el combate. Tenía, según las estimaciones habituales, poco más de veinte años.
Su muerte no puso fin a la resistencia. La llamada guerra de Arauco se prolongó, con largas interrupciones, durante todo el periodo colonial. Tras la gran rebelión de 1598, que destruyó las ciudades españolas al sur del Biobío, el río se convirtió en una frontera estable, y desde las paces de Quilín (1641) la relación se reguló cada vez más mediante parlamentos, comercio y misiones. Historiadores como Sergio Villalobos han insistido en que la «vida fronteriza» fue más de intercambio que de guerra permanente; otros, como José Bengoa, subrayan la autonomía que los mapuches mantuvieron. En lo que todos coinciden es en que la Corona nunca los sometió. Fue el Estado chileno independiente el que ocupó militarmente la Araucanía entre 1861 y 1883, en la campaña conocida eufemísticamente como «Pacificación de la Araucanía».
La figura de Lautaro pasó a la historia y a la mitología con una rapidez inusual. Ercilla lo inmortalizó como héroe casi antes de que su cuerpo estuviera frío. La novela de Fernando Alegría Lautaro, joven libertador de Arauco (1943) contribuyó a popularizar su figura en el siglo XX. Ya antes, la historiografía chilena lo había convertido en símbolo nacional, en precursor de la independencia, en arquetipo del guerrero americano que no se doblegó. Hay algo irónico en que el Estado que en el siglo XIX ocupó las tierras mapuches y confinó a sus habitantes en reducciones construyera parte de su mitología fundacional sobre la imagen de un guerrero de ese mismo pueblo.
Cronología de la resistencia mapuche (1550 — 1557)
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| 1550 | Pedro de Valdivia cruza el Biobío y funda Concepción; inicio del conflicto sistemático con los mapuches |
| ~1552 | Lautaro escapa del servicio en casa de Valdivia y regresa a su pueblo; es reconocido como toqui |
| 25 dic. 1553 | Batalla de Tucapel: derrota y muerte de Pedro de Valdivia |
| Feb. 1554 | Batalla de Marihueño: Lautaro derrota a Francisco de Villagra |
| 1554–1555 | Destrucción de Concepción; abandono de varias plazas españolas del sur |
| 1556 | Lautaro inicia la marcha hacia el norte con el objetivo de atacar Santiago |
| 29 abr. 1557 | Batalla de Peteroa (Mataquito): muerte de Lautaro |
Mientras tanto en América
Lo que ocurría en otras partes del continente en 1550.
Para leer más
La Araucana
Alonso de Ercilla
El poema épico del siglo XVI que inmortalizó a Lautaro y convirtió a los mapuches en los guerreros más célebres de la literatura colonial hispanoamericana.
Buscar en AmazonLautaro: joven libertador de Arauco
Fernando Alegría
Novela histórica que reconstruye la vida del toqui mapuche desde su cautiverio en casa de Valdivia hasta su muerte en batalla.
Buscar en AmazonHistoria de los antiguos mapuches del sur
José Bengoa
Estudio del historiador chileno sobre la sociedad mapuche desde antes de la llegada de los españoles hasta las paces de Quilín.
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