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La Casa de Contratación de Sevilla
En pocas palabras
La Casa de Contratación de Sevilla (1503): la institución que controló el comercio, la navegación y la emigración al Nuevo Mundo durante más de dos siglos.
En este artículo
El 20 de enero de 1503, los Reyes Católicos firmaron en Alcalá de Henares una real cédula que ordenaba crear en Sevilla una "Casa de la Contratación de las Indias". El documento tenía apenas unos pocos párrafos. No describía con exactitud qué debía hacer esta nueva institución ni cómo debía organizarse; fijaba, simplemente, que habría un lugar en Sevilla donde se centralizara todo lo relativo al tráfico con los territorios recién descubiertos. A partir de ese punto impreciso, la Casa de Contratación se convirtió, en el transcurso de apenas dos décadas, en uno de los organismos más poderosos del mundo atlántico: aduana, tribunal, escuela de pilotos, archivo de cartografía y oficina de emigración, todo en uno.
Sevilla no fue elegida por azar. Era entonces una de las ciudades más pobladas de la Corona de Castilla, la más conectada con el Atlántico a través del Guadalquivir y la que ya concentraba las redes mercantiles que habían financiado los primeros viajes de Colón. Que el monopolio del Nuevo Mundo recayera sobre ella fue tanto una consecuencia lógica de su posición geográfica y económica como el resultado de la presión de sus poderosas élites comerciales.
Durante más de dos siglos, ningún barco podía zarpar hacia las Indias ni ninguna mercancía podía llegar de ellas sin pasar por el control de la Casa. Entender cómo funcionaba es entender buena parte del andamiaje sobre el que la monarquía hispánica construyó su imperio americano.
Un organismo que se inventó a sí mismo
Los primeros años de la Casa de Contratación son los de una institución que improvisa sus propias reglas. Las ordenanzas de 1503 eran vagas: tres oficiales —un tesorero, un contador y un factor— debían supervisar el comercio con las Indias. Pero ¿qué significaba "supervisar"? ¿Con qué poderes? ¿Ante quién respondían?
La respuesta llegó poco a poco, a medida que las necesidades prácticas del tráfico atlántico fueron obligando a la institución a asumir nuevas competencias. En 1508 se creó el cargo de piloto mayor, con la misión de examinar y certificar a los pilotos que navegarían hacia América. Américo Vespucio fue su primer titular, y es en ese contexto donde debemos entender la importancia de la carta náutica: la Casa no solo controlaba quién podía navegar, sino también qué mapas eran los oficiales y cuáles no podían salir del reino.
En 1511 se le otorgó jurisdicción judicial: la Casa podía juzgar los pleitos civiles y criminales derivados del comercio con las Indias. Esto la convertía en un tribunal especializado, con sus propios procedimientos y su propia sala de audiencias. Los comerciantes, capitanes y marineros que tuvieran disputas relacionadas con el tráfico atlántico dejaban de acudir a los tribunales ordinarios de Castilla: tenían su propio juzgado.
El monopolio sevillano: cómo funcionaba
El corazón del sistema era el monopolio. Toda la actividad comercial entre España y sus colonias americanas debía pasar por Sevilla y, más concretamente, por la Casa de Contratación. Cualquier mercancía que saliera hacia las Indias debía registrarse previamente en sus libros. Cualquier cargamento que llegara de América debía declararse ante sus oficiales antes de que nadie pudiera tocarlo.
El mecanismo era el siguiente: los comerciantes obtenían licencias de exportación, cargaban sus mercancías en los barcos registrados y pagaban los derechos aduaneros correspondientes. A la vuelta, los barcos llegaban cargados de plata, oro, cueros, cochinilla, índigo o azúcar. Antes de que los dueños de esas mercancías pudieran reclamarlas, los oficiales de la Casa verificaban que todo coincidía con el registro de salida, separaban la parte correspondiente a la corona —el "quinto real" en el caso de los metales preciosos— y autorizaban la descarga.
Era un sistema diseñado para la fiscalización total. Y, como todos los sistemas diseñados para la fiscalización total, generó también un contrabando total. El fraude al registro fue una constante a lo largo de toda la historia de la institución: capitanes que declaraban menos plata de la que llevaban, mercaderes que colaban géneros no registrados entre la carga lícita, oficiales de la propia Casa que cobraban por hacer la vista gorda. La corrupción no era la excepción, sino una parte estructural del sistema.
La escuela de navegantes
Una de las funciones más notables de la Casa de Contratación, y quizás la menos recordada hoy, fue su papel como institución científica. El cargo de piloto mayor, creado en 1508, tenía la responsabilidad de examinar a todos los pilotos que quisieran navegar hacia las Indias. Ningún piloto sin ese certificado podía ponerse al mando de una nave atlántica. Fue, en la práctica, una de las primeras instituciones europeas que otorgaron titulaciones oficiales de navegación.
Más importante aún fue el Padrón Real, cuya elaboración se encargó al piloto mayor desde 1508: el mapa oficial de las Indias que debía actualizarse con la información que traían los pilotos de cada viaje; a partir de la década de 1520 se hicieron revisiones generales a cargo de juntas de pilotos y cosmógrafos. Cuando un capitán regresaba de explorar una costa nueva, sus datos se incorporaban al Padrón. El mapa crecía con cada expedición. Era un proyecto colectivo de acumulación geográfica sin precedentes en la historia de la cartografía, y la Casa de Contratación era su custodio. Los instrumentos de navegación de la época —astrolabios, cuadrantes, brújulas— eran también objeto de supervisión y certificación por parte de sus técnicos.
Entre los pilotos mayores que pasaron por la institución figuran nombres decisivos para la historia de la exploración: el propio Vespucio, Juan Díaz de Solís, que murió en 1516 en el Río de la Plata, y Sebastián Caboto. En 1552 se creó además una cátedra de arte de navegar y cosmografía. La Casa era, en ese sentido, el nudo donde convergían la experiencia práctica de los navegantes y el conocimiento teórico de los cosmógrafos.
Grandeza y declive: de Sevilla a Cádiz
Durante el siglo XVI la Casa de Contratación vivió su momento de mayor esplendor. La plata del Potosí y las riquezas de Nueva España convertían a Sevilla en una de las ciudades más ricas de Europa. La historia económica del comercio atlántico de este período, que Clarence H. Haring reconstruyó en su estudio clásico sobre el comercio y la navegación con las Indias, es en buena medida la historia de la Casa de Contratación y de quienes lograban influir sobre sus decisiones. Desde mediados del siglo XVI el tráfico se organizó en flotas anuales escoltadas —la de Nueva España y los galeones de Tierra Firme—, un sistema que la Casa supervisaba.
Pero el sistema tenía fisuras estructurales. El Guadalquivir se iba colmatando de sedimentos, y los barcos cada vez más grandes que exigía el comercio atlántico tenían dificultades crecientes para navegar hasta Sevilla. La presión de Cádiz —con su bahía profunda y directamente abierta al Atlántico— no cesó durante décadas. En 1680 Cádiz pasó a ser la cabecera de las flotas de Indias, aunque la Casa siguió en Sevilla. En 1717, el traslado definitivo de la Casa de Contratación a Cádiz formalizó lo que ya era un hecho: el monopolio sevillano había terminado.
La propia institución sobrevivió poco tiempo a ese traslado. En 1790, después de casi tres siglos de existencia, la Casa de Contratación fue suprimida. Sus funciones se redistribuyeron entre otros organismos. La era del monopolio atlántico había concluido, arrastrada por las reformas borbónicas y, sobre todo, por el Reglamento de libre comercio de 1778, que abrió el tráfico con América a una docena de puertos españoles.
El legado archivístico
Hay una herencia de la Casa de Contratación que ningún decreto pudo suprimir: sus papeles. Siglos de registros de barcos, licencias de pasajeros, pleitos comerciales, inventarios de cargamentos, padrones de pilotos y mapas del Padrón Real habían ido acumulándose en sus archivos. Cuando la institución desapareció, ese enorme conjunto documental pasó a formar el núcleo del Archivo General de Indias, creado en 1785 en Sevilla, precisamente para albergar la documentación dispersa de los distintos organismos que habían gestionado el imperio americano.
El Archivo General de Indias, instalado en la antigua Casa Lonja de Sevilla, es desde 1987 Patrimonio de la Humanidad y custodia unos 43.000 legajos, con alrededor de 80 millones de páginas. Una buena puerta de entrada a lo que allí se ha investigado es la obra colectiva del V centenario de la Casa. Buena parte de ellas son el legado directo de la Casa de Contratación: la memoria burocrática de tres siglos de tráfico atlántico, de expediciones, de pleitos, de fortunas y de naufragios. Quien quiera investigar el comercio colonial, los viajes de exploración o la vida cotidiana de los migrantes españoles en América del siglo XVI tiene que pasar, tarde o temprano, por esos papeles sevillanos.
Cronología de la Casa de Contratación
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| 20 enero 1503 | Fundación por real cédula de los Reyes Católicos en Alcalá de Henares |
| 1508 | Creación del cargo de piloto mayor; Amerigo Vespucio, primer titular |
| 1511 | Concesión de jurisdicción judicial en pleitos de Indias |
| 1508 | Encargo del Padrón Real, mapa oficial y actualizable de las Indias |
| 1552 | Creación de la cátedra de arte de navegar y cosmografía |
| 1680 | Cádiz se convierte en cabecera de las flotas de Indias |
| 1717 | Traslado definitivo de la Casa de Contratación a Cádiz |
| 1778 | Reglamento de libre comercio |
| 1785 | Creación del Archivo General de Indias con su documentación |
| 1790 | Supresión definitiva de la Casa de Contratación |
Mientras tanto en América
Lo que ocurría en otras partes del continente en 1503.
Para leer más
La Casa de la Contratación y la navegación entre España y las Indias
Antonio Acosta, Adolfo González y Enriqueta Vila (coords.)
Obra colectiva del V centenario de la institución, con estudios sobre su organización, la ciencia náutica, la emigración y el comercio.
Buscar en AmazonComercio y navegación entre España y las Indias en la época de los Habsburgos
Clarence H. Haring
Estudio clásico del sistema comercial que unía Sevilla con América: la Casa, las flotas, los puertos y la circulación de metales preciosos.
Buscar en AmazonImperios del mundo atlántico. España y Gran Bretaña en América (1492-1830)
John H. Elliott
El gran historiador británico sitúa el sistema comercial español en una comparación magistral con el imperio británico.
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