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Juan de la Cosa y el primer mapa de América
En pocas palabras
Juan de la Cosa trazó en 1500 el primer mapa que recoge América. Historia del piloto cántabro, su carta náutica y su lugar en la historia de la cartografía.
En este artículo
En el año 1500, en El Puerto de Santa María, un hombre llamado Juan de la Cosa extendió sobre la mesa dos pieles de pergamino unidas y empezó a trazar con tinta y color el contorno del mundo tal y como él lo conocía. Así lo dice la propia inscripción del documento: «Juan de la Cosa la fizo en el Puerto de S. María en año de 1500». El resultado fue una carta náutica de unos 183 centímetros de largo por 96 de alto que hoy se conserva en el Museo Naval de Madrid. Es el mapa más antiguo conservado en el que aparecen las tierras del Nuevo Mundo, dibujadas como una línea de costa casi continua, todavía sin nombre propio.
Aquel pergamino no era simplemente un mapa. Era la memoria acumulada de varios viajes al Nuevo Mundo, dibujada por alguien que había estado allí y que sabía, mejor que nadie en Europa, lo que había al otro lado del Atlántico. Juan de la Cosa no era un erudito de gabinete: era un marino experimentado, que había cruzado el océano varias veces y había navegado junto a Colón y Ojeda antes de fijar todo ese conocimiento sobre el pergamino.
Su valor no está en que su autor supiera lo que hacía en términos históricos, sino en que concentra en un único plano el momento en que Europa empieza a comprender la escala de lo que ha encontrado.
Quién era Juan de la Cosa
Juan de la Cosa nació hacia 1450-1460, probablemente en Santoña, en la actual Cantabria. Poco se sabe de su formación náutica, aunque era habitual en la época que los pilotos del Cantábrico aprendiesen el oficio desde muy jóvenes, embarcados en las flotas pesqueras y mercantes que recorrían el Atlántico norte desde el golfo de Vizcaya hasta las costas africanas.
Lo que sí está documentado es que en 1492 un Juan de la Cosa, vecino de Santoña, era el maestre y propietario de la nao Santa María, la nave capitana de Cristóbal Colón en el primer viaje. Cuando la Santa María encalló frente a las costas de La Española en la noche de Navidad de 1492, perdió su barco; Colón le acusó en su diario de haber abandonado la nave tras el accidente, aunque los reyes le indemnizaron después. En el segundo viaje del Almirante figura un Juan de la Cosa como «maestro de hacer cartas», y su firma aparece en el acta de 1494 en la que los tripulantes juraron que Cuba era tierra firme. Si el maestre de 1492 y el cartógrafo son la misma persona es una cuestión debatida; la mayoría de los historiadores españoles lo acepta, pero hay quien defiende que fueron dos marinos del mismo nombre.
Era, por tanto, un profesional de primera línea en el momento más crítico de la navegación atlántica: alguien que había visto con sus propios ojos las islas del Caribe, que conocía las corrientes y los vientos de ese océano, y que tenía la capacidad técnica para trasladar toda esa experiencia a la hoja de un mapa. Los pilotos de aquel tiempo eran los grandes depositarios del conocimiento geográfico; sus instrumentos náuticos —astrolabios, brújulas, cuadrantes— eran las herramientas con las que se medía y cartografiaba el mundo.
El viaje con Ojeda: el trasfondo de la carta
La carta náutica de 1500 no es solo el fruto de los dos viajes con Colón. Entre 1499 y 1500, Juan de la Cosa participó como piloto mayor de la expedición de Alonso de Ojeda al norte de Suramérica, el mismo viaje en el que también participó Américo Vespucio. Esa expedición recorrió las costas de la actual Venezuela hasta la península de la Guajira y el cabo de la Vela, en la actual Colombia, aportando una enorme cantidad de información geográfica nueva.
Cuando Ojeda y su flota regresaron a España, Juan de la Cosa tenía en su cabeza —y probablemente en apuntes y croquis parciales— una imagen del Nuevo Mundo más completa que la de cualquier otro europeo. El pergamino que trazó al poco de regresar integra todo ese material y más: los contornos caribeños conocidos desde 1492, las costas del norte de Suramérica observadas en el viaje de Ojeda, el cabo del actual Brasil que Vicente Yáñez Pinzón había alcanzado a comienzos de 1500 y, en el norte, una costa jalonada de banderas inglesas con la leyenda «mar descubierta por ingleses», eco de los viajes de Juan Caboto de 1497 y 1498.
Es aquí donde la historiografía introduce un debate de fondo sobre la fecha real. El propio documento dice haber sido hecho en 1500, el mismo año en que Pedro Álvares Cabral alcanzó el Brasil, en abril. Algunos historiadores, sin embargo, han señalado detalles que parecen posteriores y sostienen que la carta pudo terminarse o retocarse unos años más tarde. El debate sigue abierto.
El mapa: una lectura visual
La carta no tiene una escala única: el Nuevo Mundo está dibujado a una escala mayor que el Viejo, porque se construyó sumando información de procedencia diversa, lo que complica cualquier lectura de sus distancias.
En el extremo occidental del mapa, justo donde debería continuar la costa desconocida, aparece un medallón con la figura de san Cristóbal cargando al niño Jesús sobre los hombros. La imagen no es solo decorativa: san Cristóbal, «el que lleva a Cristo», era el santo del nombre de Colón y evocaba la misión evangelizadora que se atribuía a la empresa. Al este de esa imagen se extiende el Caribe, con las islas de los viajes colombinos dibujadas con notable precisión: La Española, Jamaica, las Pequeñas Antillas y Cuba, representada como una isla, en contradicción con la tesis continental que Colón había impuesto en 1494.
Toda la tierra firme aparece como una larga costa coloreada en verde, que corre desde las latitudes de los viajes ingleses hasta el cabo brasileño alcanzado por Pinzón. Su tramo central, el que correspondería a Centroamérica y el golfo de México, queda en buena parte oculto tras el medallón, y cualquier interpretación de lo que el autor sabía de él es especulativa. Al sur, la costa de Suramérica se extiende con nombres de fondeaderos y puntas de tierra que corresponden claramente a los lugares visitados por Ojeda y La Cosa en 1499.
Al este, el mapa continúa con Europa, África y parte de Asia, dibujadas con la precisión característica de las cartas portulanas del Mediterráneo, una tradición cartográfica de alta calidad técnica con más de dos siglos de desarrollo. La integración de ambas tradiciones —la portulana mediterránea y la exploratoria atlántica— en un único documento es uno de los grandes logros técnicos del mapa de Juan de la Cosa.
Una buena lámina de reproducción de la carta de Juan de la Cosa permite apreciar estos detalles con comodidad; hay ediciones facsimilares de calidad disponibles para quienes quieran estudiarlo en casa.
Lo que el mapa muestra —y lo que omite
El mapa de Juan de la Cosa es un documento extraordinario, pero tiene también sus límites y sus silencios. No representa el Pacífico: en 1500, los europeos todavía no saben que existe ese océano al oeste del continente americano. Vasco Núñez de Balboa no lo verá hasta 1513. El continente americano aparece, por tanto, como una masa de tierra sin horizonte occidental, una costa que se extiende sin que se sepa qué hay detrás.
Tampoco hay rastro del istmo de Panamá ni de ninguna ruta entre el Atlántico y otro océano. América, en 1500, es una barrera, no un camino. Lo que el mapa revela involuntariamente es la magnitud de lo que todavía falta por explorar.
Esta limitación es, paradójicamente, lo que hace al mapa tan valioso como fuente histórica. Representa el estado del conocimiento europeo sobre el Nuevo Mundo en ese instante preciso: lo suficiente como para saber que hay una tierra enorme al otro lado del Atlántico, insuficiente todavía para comprender que es un continente separado de Asia por otro océano. Quien quiera situar la carta en la evolución de la cartografía hispana tiene en el estudio de Ricardo Cerezo Martínez una referencia técnica sólida.
La vida posterior y la muerte de Juan de la Cosa
Tras elaborar su famosa carta, Juan de la Cosa continuó su carrera como piloto y explorador. Participó como piloto en la expedición de Rodrigo de Bastidas a las costas de Colombia y Panamá en 1500-1502. En 1503 la Corona le envió a Lisboa a averiguar los descubrimientos portugueses, misión en la que llegó a ser detenido, y en los años siguientes dirigió sus propias armadas a la zona de Urabá, en el golfo del Darién.
En 1508, Juan de la Cosa fue uno de los participantes en la Junta de Burgos, convocada por Fernando el Católico para debatir la continuación de las exploraciones americanas y la posible existencia de un paso marítimo hacia Asia. Su opinión, como la del piloto más experimentado del momento, tenía un peso considerable.
Murió a comienzos de 1510, en el actual territorio de Colombia, durante la expedición de Alonso de Ojeda a la gobernación de Nueva Andalucía. Según las crónicas, cayó alcanzado por flechas envenenadas en un enfrentamiento con los indígenas de Turbaco, cerca de la bahía de Cartagena, cuando cubría la retirada de Ojeda. Tenía alrededor de sesenta años y había cruzado el Atlántico más veces que casi nadie de su generación.
Cronología de Juan de la Cosa
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| ~1450 | Nacimiento en Santoña (Cantabria) |
| 1492 | Maestre de la Santa María en el primer viaje de Colón |
| 1493–1496 | Participa en el segundo viaje de Colón como «maestro de hacer cartas» |
| 1499–1500 | Piloto mayor de la expedición de Ojeda; recorre las costas de Venezuela y Colombia |
| 1500 | Traza la carta náutica conocida como el primer mapa de América |
| 1500–1502 | Expedición de Bastidas a las costas de Colombia y Panamá |
| 1503 | Misión de información en Lisboa |
| 1508 | Participa en la Junta de Burgos sobre la continuación de las exploraciones |
| 1510 | Muere en Turbaco, cerca de Cartagena (actual Colombia), en la expedición de Ojeda |
Mientras tanto en América
Lo que ocurría en otras partes del continente en 1500.
Para leer más
La cartografía náutica española en los siglos XIV, XV y XVI
Ricardo Cerezo Martínez
Estudio de referencia sobre la cartografía náutica hispana, con un capítulo dedicado a la carta de Juan de la Cosa.
Buscar en AmazonEl Imperio español. De Colón a Magallanes
Hugh Thomas
Relato de la primera generación de navegantes y conquistadores castellanos, entre ellos Juan de la Cosa, Ojeda y Bastidas.
Buscar en AmazonAmérico. El hombre que dio su nombre a un continente
Felipe Fernández-Armesto
Biografía de Vespucio que reconstruye el viaje de 1499 con Ojeda y La Cosa y el contexto cartográfico que llevó al nombre de América.
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