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Siglo XX1954 — 19689 min de lectura

El movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos

En pocas palabras

El movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos acabó con la segregación legal: Rosa Parks, Martin Luther King, Selma y las leyes de 1964 y 1965.

En este artículo
  1. El sistema Jim Crow: la segregación como orden legal
  2. El punto de inflexión: Brown y Montgomery
  3. Sit-ins, marchas y la violencia del sistema
  4. Las leyes y la resistencia
  5. El asesinato de King y el legado del movimiento
  6. Cronología del movimiento por los derechos civiles

El 1 de diciembre de 1955, Rosa Parks se negó a ceder su asiento a un pasajero blanco en un autobús de Montgomery, Alabama. Fue arrestada. Esa noche, la comunidad negra de la ciudad organizó un boicot a los transportes públicos que duraría 381 días y lanzaría a la escena nacional a un joven pastor baptista llamado Martin Luther King Jr. Lo que comenzó como una protesta local contra una humillación cotidiana se convertiría en una de las transformaciones políticas y sociales más importantes del siglo XX.

El movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos no surgió de la nada en 1955. Llevaba décadas gestándose en las iglesias negras del sur, en las organizaciones como la NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, fundada en 1909) y en la amarga experiencia de millones de ciudadanos que, a pesar de ser formalmente libres desde el fin de la esclavitud en 1865, vivían bajo un régimen de segregación legal, violencia sistemática e impedimentos estructurales para votar, estudiar o trabajar en igualdad de condiciones. Para América Latina, el proceso no es ajeno: en plena Guerra Fría, el modo en que Washington trataba a sus propios ciudadanos negros afectó a la credibilidad de su discurso exterior sobre la libertad.

Comprender el movimiento de derechos civiles exige comprender qué se estaba combatiendo. Tras la Guerra Civil y el breve período de la Reconstrucción (1865–1877), los estados del sur de Estados Unidos aprobaron una serie de leyes conocidas como leyes Jim Crow que institucionalizaron la segregación racial en prácticamente todos los ámbitos de la vida pública: escuelas, hospitales, restaurantes, transportes, cementerios y lugares de culto. El derecho al voto, formalmente garantizado por la decimoquinta enmienda constitucional, era sistemáticamente anulado mediante impuestos electorales, pruebas de alfabetización arbitrarias y la amenaza directa de violencia.

El Ku Klux Klan y otros grupos supremacistas blancos actuaban con la connivencia frecuente de las policías locales y las fiscalías del sur. Los linchamientos —asesinatos extrajudiciales de ciudadanos negros ante multitudes que a veces llegaban en excursiones organizadas— eran un mecanismo de terror que el gobierno federal se negó durante décadas a perseguir. Entre 1882 y 1968, el Instituto Tuskegee documentó unos 4.700 linchamientos en Estados Unidos, de los que cerca de 3.400 tuvieron víctimas negras.

La sentencia del Tribunal Supremo en el caso Plessy v. Ferguson (1896) había sancionado constitucionalmente la separación racial bajo la doctrina "separados pero iguales", una ficción jurídica que todos sabían falsa: las escuelas negras recibían fondos irrisorios, los hospitales negros carecían de medios y los barrios negros quedaban excluidos de los planes de urbanismo y desarrollo económico. La Segunda Guerra Mundial acentuó la contradicción: cientos de miles de soldados negros habían combatido por la democracia en Europa y el Pacífico, y regresaban a casa para encontrarse con que esa misma democracia les negaba los derechos más básicos.

El punto de inflexión: Brown y Montgomery

El primer golpe legal al sistema llegó en 1954, con la sentencia Brown v. Board of Education. El Tribunal Supremo, en una decisión unánime redactada por el presidente Earl Warren, declaró inconstitucional la segregación en las escuelas públicas. En el ámbito de la enseñanza pública, sentenció, la doctrina de «separados pero iguales» no tenía cabida. La decisión fue recibida con júbilo en la comunidad afroamericana y con una resistencia feroz en el sur: en 1956, ciento un senadores y representantes sureños firmaron el llamado «Manifiesto del Sur», comprometiéndose a resistirse a su aplicación por todos los medios legales disponibles.

El boicot de Montgomery (1955–1956), liderado por la naciente Asociación para la Mejora de Montgomery y con Martin Luther King como portavoz principal, demostró algo fundamental: la acción colectiva no violenta podía funcionar. Después de más de un año de boicot y tras un nuevo fallo del Tribunal Supremo que declaró inconstitucional la segregación en el transporte público, los autobuses de Montgomery se integraron. La victoria era modesta, pero el método había probado su eficacia.

King había conocido la filosofía gandhiana de la no violencia durante sus estudios en el seminario de Crozer y en la Universidad de Boston. Su pensamiento sobre la desobediencia civil, expuesto en la Carta desde la cárcel de Birmingham de 1963, combinaba la teología del Evangelio Social con la tradición del pensamiento político estadounidense: si las leyes son injustas, el ciudadano tiene no solo el derecho sino el deber moral de desobedecerlas, aceptando las consecuencias legales de esa desobediencia para hacer visible la injusticia ante la opinión pública y la conciencia nacional.

Sit-ins, marchas y la violencia del sistema

Los años entre 1960 y 1963 fueron de escalada continua. En febrero de 1960, cuatro estudiantes negros del North Carolina Agricultural and Technical College se sentaron en Greensboro en el mostrador de una cafetería Woolworth's reservada a blancos y se negaron a levantarse cuando se les pidió que lo hicieran. El sit-in de Greensboro se extendió como modelo de protesta a más de cincuenta ciudades en pocas semanas. Los freedom riders —activistas negros y blancos que viajaban juntos en autobuses interestatales para desafiar la segregación en terminales del sur— fueron atacados brutalmente por turbas blancas en Alabama en 1961, con la pasividad o la complicidad de las policías locales.

La estrategia del movimiento era en parte deliberada: provocar la violencia del sistema para hacer visible ante el país y el mundo entero lo que la segregación significaba en la práctica. La televisión jugó un papel decisivo. Cuando en 1963 el comisionado de seguridad pública de Birmingham, Eugene «Bull» Connor, ordenó usar mangueras de agua a presión y perros policiales contra manifestantes pacíficos —muchos de ellos niños— las imágenes dieron la vuelta al mundo. El contraste entre la brutalidad del sistema y la dignidad de los manifestantes hizo políticamente insostenible la posición del gobierno federal de no intervenir.

La Marcha sobre Washington del 28 de agosto de 1963 reunió a más de doscientas cincuenta mil personas frente al monumento a Lincoln. Allí, Martin Luther King pronunció su discurso «I Have a Dream», quizá la pieza oratoria más célebre del siglo XX en inglés, en el que soñaba con el día en que la nación viviera conforme a su credo fundacional de que todos los hombres son creados iguales. La marcha fue un punto de inflexión en la percepción pública del movimiento, que hasta entonces muchos blancos del norte miraban con simpatía distante pero sin urgencia.

Las leyes y la resistencia

La presión política culminó en dos leyes históricas. La Ley de Derechos Civiles de 1964, impulsada por el presidente Lyndon Johnson tras el asesinato de John F. Kennedy, prohibió la discriminación racial en lugares públicos, el empleo y los programas financiados con fondos federales. La Ley de Derecho al Voto de 1965, aprobada tras las imágenes de la represión de la marcha de Selma a Montgomery —el «domingo sangriento» del 7 de marzo—, eliminó los obstáculos legales al voto negro en el sur y supuso el cambio más significativo en el sistema político estadounidense desde la Reconstrucción.

La aprobación de estas leyes no significó el fin de la resistencia. En los veranos de 1964, 1965 y 1967, barrios segregados de ciudades del norte y del oeste —Harlem, Watts en Los Ángeles, Newark, Detroit— ardieron en revueltas que mostraban que la pobreza y la discriminación no eran exclusivamente fenómenos del sur. Malcolm X y el movimiento del Poder Negro articularon una crítica más radical: los derechos civiles formales no bastaban si no venían acompañados de poder económico y autonomía comunitaria.

La historia de la Gran Migración afroamericana —el desplazamiento de millones de personas negras del sur rural al norte urbano entre 1910 y 1970— es inseparable de la política de derechos civiles: los migrantes escapaban de la violencia del sur para encontrar en el norte segregación informal, guetos, discriminación laboral y brutalidad policial de otra forma pero igualmente real.

El asesinato de King y el legado del movimiento

El 4 de abril de 1968, Martin Luther King fue asesinado en Memphis, Tennessee, donde había acudido a apoyar una huelga de basureros municipales negros. Tenía treinta y nueve años. Su muerte desencadenó disturbios en más de cien ciudades estadounidenses. Una semana después, el Congreso aprobó la Ley de Vivienda Justa de 1968, prohibiendo la discriminación racial en la venta y el alquiler de inmuebles.

El impacto del movimiento fuera de Estados Unidos es más difícil de medir, pero hay algunos hechos bien establecidos. Las contradicciones entre el discurso democrático de Washington y el trato a sus ciudadanos negros erosionaron la credibilidad del modelo estadounidense en el contexto de la Guerra Fría. La Unión Soviética y Cuba utilizaron con frecuencia las imágenes de la segregación para contrarrestar la propaganda estadounidense sobre la libertad, algo que la historiadora Mary Dudziak ha estudiado en detalle. Más tarde, el lenguaje de los derechos civiles y la reivindicación de la identidad negra encontraron eco en los movimientos afrodescendientes de Brasil, Colombia o el Caribe, países con sus propias y profundas desigualdades raciales, aunque cada uno tuvo raíces y tiempos propios.

El movimiento por los derechos civiles no resolvió la desigualdad racial en Estados Unidos, que sigue siendo objeto de debate, pero transformó el marco legal en el que esa desigualdad se discute: acabó con la segregación de derecho y con las trabas legales al voto negro en el sur.

Cronología del movimiento por los derechos civiles

FechaAcontecimiento
1954Brown v. Board of Education: el Tribunal Supremo declara inconstitucional la segregación escolar
Diciembre 1955Rosa Parks es arrestada; comienza el boicot de los autobuses de Montgomery
Diciembre 1956El Tribunal Supremo declara inconstitucional la segregación en el transporte público
Febrero 1960Sit-ins de Greensboro: se extienden como modelo de protesta no violenta
1961Los "freedom riders" son atacados en Alabama; la violencia se televisa a nivel nacional
Agosto 1963Marcha sobre Washington; King pronuncia "I Have a Dream"
Julio 1964Ley de Derechos Civiles: prohíbe la discriminación en espacios públicos y el empleo
Marzo 1965"Domingo sangriento" en Selma; marcha de Selma a Montgomery
Agosto 1965Ley de Derecho al Voto: elimina los obstáculos al sufragio negro
Abril 1968Asesinato de Martin Luther King en Memphis
Abril 1968Ley de Vivienda Justa: prohíbe la discriminación racial en el mercado inmobiliario

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 1954.

Para leer más

The Autobiography of Martin Luther King, Jr.

Clayborne Carson (ed.)

La vida de King contada con sus propias palabras, a partir de sus escritos, cartas y discursos, editada por el director del King Papers Project de Stanford.

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Eyes on the Prize: America's Civil Rights Years

Juan Williams

La historia del movimiento por los derechos civiles a partir de testimonios directos de sus protagonistas, acompañando a la célebre serie documental de PBS.

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The Warmth of Other Suns

Isabel Wilkerson

Crónica de la Gran Migración afroamericana hacia el norte, contexto humano imprescindible para entender el surgimiento del movimiento de derechos civiles.

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