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Actualidad2015 — actualidad8 min de lectura

El feminismo latinoamericano: Ni Una Menos y la nueva ola

En pocas palabras

El feminismo latinoamericano desde Ni Una Menos (2015): la marea verde, el aborto legal, la violencia de género y las primeras presidentas de la región.

En este artículo
  1. Las raíces de una nueva ola
  2. La consigna que recorrió el continente
  3. La marea verde y el debate por el aborto
  4. Del 8M a la pandemia y las primeras presidentas
  5. Cronología del movimiento Ni Una Menos y el feminismo latinoamericano
  6. Un fenómeno cultural, no solo político

El 3 de junio de 2015, en decenas de ciudades de Argentina, una multitud salió a la calle bajo tres palabras: Ni una menos. La convocatoria había nacido en las redes sociales, impulsada por un grupo de periodistas, escritoras y activistas tras el asesinato de Chiara Páez, una adolescente de catorce años embarazada, en Rufino (Santa Fe). Solo ante el Congreso, en Buenos Aires, se reunieron cientos de miles de personas según las organizadoras. Fue la mayor movilización feminista de la historia argentina hasta entonces y el punto de partida de un ciclo de protesta que cambió el panorama político y cultural de América Latina.

Ni Una Menos no surgió de la nada. Recogía décadas de trabajo de colectivas, organizaciones de barrio y académicas feministas que documentaban y denunciaban la violencia machista mucho antes de que las redes sociales amplificaran su voz; en Argentina, los Encuentros Nacionales de Mujeres se celebraban cada año desde 1986. Pero sí inauguró una forma de movilización masiva, transversal y sin jerarquías formales, capaz de cruzar fronteras de clase, generación y geografía.

Las raíces de una nueva ola

El feminismo en América Latina tiene una historia larga y propia que no puede reducirse a una importación de modelos europeos o estadounidenses. Desde las sufragistas de principios del siglo XX hasta las Madres de Plaza de Mayo, pasando por las mujeres campesinas e indígenas que unieron la lucha de género a la lucha por la tierra, la región ha generado sus propias tradiciones. Lo que ocurrió a partir de 2015 no fue, por tanto, una ruptura total, sino una aceleración.

Varios factores confluyeron para hacer posible esa aceleración. El primero fue el dato: los femicidios —término que en muchos países sustituyó al eufemismo de «crímenes pasionales»— alcanzaban cifras alarmantes. Según los recuentos de la asociación La Casa del Encuentro, en Argentina se cometía un femicidio cada 30 horas; en México, ONU Mujeres estimaba que unas diez mujeres eran asesinadas cada día. Los registros de la CEPAL situaban a Honduras y El Salvador entre los países con tasas de feminicidio más altas de la región. A partir de 2007, la mayoría de los países latinoamericanos incorporaron el femicidio o feminicidio a sus códigos penales. El segundo factor fue generacional: una cohorte de mujeres jóvenes, más escolarizadas que sus madres, conectadas entre sí a través de plataformas digitales, encontraron en el feminismo una herramienta para nombrar experiencias que antes no tenían nombre público.

La consigna que recorrió el continente

Desde Argentina, Ni Una Menos se expandió rápidamente. Chile, Uruguay, Perú, México, Bolivia y otros países adoptaron la consigna y la adaptaron a sus contextos locales. En 2016 la movilización sumó el lema «Vivas nos queremos». El 19 de octubre de ese año, tras el asesinato de Lucía Pérez, de dieciséis años, en Mar del Plata, Argentina vivió su primer paro nacional de mujeres, el llamado «Miércoles negro».

En 2017 llegó el salto de escala: el Paro Internacional de Mujeres del 8 de marzo convocó movilizaciones en más de cincuenta países, con América Latina como uno de sus ejes. Ese mismo año, el caso Weinstein desató el movimiento #MeToo en Estados Unidos, pero la ola latinoamericana ya tenía su propia dinámica y su propio lenguaje, centrado en condiciones materiales —desigualdad, informalidad laboral, falta de acceso a la justicia— que el #MeToo, nacido en el mundo del espectáculo, abordaba de otra manera.

La extensión del movimiento también reveló sus tensiones internas. El debate sobre si el feminismo debía ser esencialmente liberal (centrado en derechos individuales y representación institucional) o anticapitalista (que vincula la opresión de género con la explotación económica) recorrió las asambleas y los congresos. En ese contexto, la obra de la investigadora Verónica Gago sobre la huelga feminista como instrumento político se convirtió en un referente teórico muy debatido, igual que los ensayos de la antropóloga Rita Segato sobre el feminicidio.

La marea verde y el debate por el aborto

Si Ni Una Menos puso el femicidio en el centro del debate público, la campaña por el aborto legal en Argentina llevó el movimiento a su mayor visibilidad institucional. El pañuelo verde, símbolo de la «marea verde», se convirtió entre 2018 y 2020 en el emblema más reconocible del feminismo latinoamericano; enfrente, los grupos contrarios al aborto adoptaron el pañuelo celeste y movilizaron también a cientos de miles de personas. El debate de 2018 —la ley fue aprobada por la Cámara de Diputados en junio y rechazada por el Senado en agosto— se siguió en toda la región.

La ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (Ley 27.610), aprobada por el Senado el 30 de diciembre de 2020, permite el aborto libre hasta la semana 14. Entre los países latinoamericanos, antes solo lo permitían sin causales Cuba (desde 1965) y Uruguay (2012), además de Ciudad de México (2007). Después, la Corte Constitucional de Colombia lo despenalizó hasta la semana 24 en febrero de 2022, y en México la Suprema Corte declaró inconstitucional castigarlo en 2021 (caso de Coahuila) y en 2023 declaró inconstitucional el delito de aborto del Código Penal Federal; a comienzos de 2026, más de veinte de los treinta y dos estados mexicanos lo habían despenalizado. Chile lo permite en tres causales desde 2017, mientras El Salvador, Nicaragua, Honduras y República Dominicana mantienen prohibiciones totales. En Argentina, el gobierno de Javier Milei, contrario al aborto, no ha promovido la derogación de la ley, aunque sí suprimió el Ministerio de las Mujeres y anunció en enero de 2025 su intención de eliminar la figura del femicidio del Código Penal, una propuesta muy contestada.

Del 8M a la pandemia y las primeras presidentas

El 8 de marzo de 2020 fue la última gran movilización masiva antes de que la pandemia de COVID-19 transformara todas las formas de protesta. En México, unas 80.000 personas marcharon en la capital según el gobierno de la ciudad, y al día siguiente, 9 de marzo, colectivas convocaron «Un día sin nosotras», un paro de 24 horas con impacto visible en oficinas, comercios y universidades.

La pandemia no detuvo la violencia de género; en muchos países la agravó. El confinamiento dejó a muchas mujeres encerradas con sus agresores, y ONU Mujeres habló de una «pandemia en la sombra». En Argentina, las llamadas a la línea 144 aumentaron cerca de un 40 % en las primeras semanas de cuarentena. El movimiento respondió organizándose en las redes y presionando para que los servicios de atención a víctimas se consideraran esenciales.

En la política institucional, la década trajo un cambio simbólico de gran alcance. Claudia Sheinbaum se convirtió el 1 de octubre de 2024 en la primera presidenta de México; Laura Fernández asumió en mayo de 2026 como segunda presidenta de Costa Rica, tras Laura Chinchilla; y Keiko Fujimori, en julio de 2026, como la primera mujer elegida presidenta de Perú (Dina Boluarte había llegado al cargo por sucesión en 2022). Pertenecen a corrientes ideológicas muy distintas, y el movimiento feminista no se reconoce por igual en todas ellas: el debate sobre si más mujeres en el poder significa más políticas feministas sigue abierto.

Cronología del movimiento Ni Una Menos y el feminismo latinoamericano

AñoAcontecimiento
2015Primera marcha #NiUnaMenos en Argentina (3 de junio)
2016Movilizaciones #VivasNosQueremos en Argentina, Chile, México y Uruguay
2017Primera Huelga Internacional de Mujeres (8 de marzo); #MeToo en EEUU
2018Debate parlamentario por el aborto legal en Argentina; expansión de la "marea verde"
2019"Un violador en tu camino" (Las Tesis, Chile) se viraliza globalmente
2020Argentina aprueba la IVE (diciembre); pandemia agrava la violencia doméstica
2021Suprema Corte de México: penalizar el aborto es inconstitucional
2022Colombia despenaliza el aborto hasta la semana 24
2023La Suprema Corte mexicana declara inconstitucional el delito de aborto en el Código Penal Federal
2024Claudia Sheinbaum, primera presidenta de México
2025El gobierno argentino anuncia que quiere suprimir la figura del femicidio
2026Laura Fernández (Costa Rica) y Keiko Fujimori (Perú) asumen la presidencia

Un fenómeno cultural, no solo político

Uno de los aspectos más significativos de esta nueva ola feminista es su capacidad para producir cultura propia. La performance "Un violador en tu camino", creada por el colectivo chileno Las Tesis en noviembre de 2019, se replicó en más de cincuenta países en pocas semanas, con versiones en decenas de idiomas. Su letra —"El patriarcado es un juez / que nos juzga por nacer"— señalaba al Estado, a la policía y a la justicia como parte del sistema que perpetúa la violencia.

El movimiento también transformó el lenguaje. El lenguaje inclusivo (la «e» o la «x» como marca de género neutro) se extendió entre los jóvenes de muchos países, aunque la RAE lo rechaza y ha sido motivo de polémica dentro y fuera del feminismo; en 2024 el gobierno argentino prohibió su uso en la administración pública nacional. Los ensayos de teoría feminista, antes confinados a circuitos académicos, ganaron lectores en las ferias del libro de Buenos Aires, Ciudad de México y Santiago.

El movimiento tiene también sus debates internos. Intelectuales y activistas indígenas, afrodescendientes y campesinas han señalado la distancia entre sus demandas y las de las mujeres urbanas de clase media. La boliviana Julieta Paredes, referente del llamado feminismo comunitario, sostiene que un feminismo que no cuestiona a la vez el colonialismo y el racismo reproduce las exclusiones que dice combatir; esta corriente es una de las aportaciones latinoamericanas más citadas en el debate internacional. Y fuera del movimiento, sectores conservadores y religiosos, con peso creciente en la política de la región, rechazan buena parte de su agenda, en especial el aborto.

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 2015.

Para leer más

La guerra contra las mujeres

Rita Segato

Ensayos de la antropóloga argentina sobre el feminicidio, la violencia sobre el cuerpo de las mujeres y sus raíces sociales y coloniales.

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Manifiesto de un feminismo para el 99 %

Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya, Nancy Fraser

Una de las propuestas teóricas más influyentes de la nueva ola feminista internacional, con especial resonancia en el contexto latinoamericano.

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La potencia feminista (o el deseo de cambiarlo todo)

Verónica Gago

Análisis del ciclo de huelgas feministas de 2016-2019 desde Argentina, escrito por una de las integrantes de Ni Una Menos.

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