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Siglo XX1910 — 19208 min de lectura

La Revolución Mexicana: diez años que transformaron un país

En pocas palabras

La Revolución Mexicana (1910–1920): causas, caudillos, batallas y consecuencias del conflicto que rehízo la historia de México y de América Latina.

En este artículo
  1. El Porfiriato: orden, progreso y exclusión
  2. De la rebelión política a la guerra civil
  3. El cuartelazo de Huerta y la Decena Trágica
  4. La Convención de Aguascalientes y la guerra entre facciones
  5. Constitución de 1917 y el final de la fase armada
  6. Cronología de la Revolución Mexicana

El 20 de noviembre de 1910, fecha que Francisco I. Madero había fijado como inicio de la insurrección en su Plan de San Luis, muy pocos mexicanos tomaron las armas. El régimen de Porfirio Díaz parecía demasiado sólido, demasiado bien atrincherado en treinta años de poder, como para tambalearse ante el llamado de un hacendado coahuilense de convicciones democráticas. Sin embargo, en los meses siguientes, lo que empezó como una rebelión política entre élites descontentas se convirtió en la que suele considerarse la primera gran revolución social del siglo XX, anterior a la rusa y a la china. Fue también una de las más fragmentadas y difíciles de resumir.

La Revolución Mexicana no fue un único proceso, sino varios conflictos superpuestos: una pugna entre facciones de la clase alta por el control del Estado, una guerra campesina por la tierra, una movilización obrera en las minas y las vías de tren, y un choque con los intereses de Estados Unidos que vigilaba desde el norte con creciente incomodidad. Separar esos hilos —y ver cómo se entretejieron— es la única forma de entender por qué diez años de revolución produjeron una constitución radical y también un régimen autoritario que duraría décadas.

El Porfiriato: orden, progreso y exclusión

Para entender la revolución hay que entender lo que había antes. El gobierno de Porfirio Díaz, que se extendió de 1876 a 1911 con una sola interrupción, transformó México en un país moderno en términos económicos: se tendieron miles de kilómetros de vías de tren, se abrieron minas, se instalaron fábricas textiles, creció la exportación de materias primas hacia Estados Unidos y Europa. El precio social fue muy alto.

La modernización porfiriana se construyó sobre la pérdida de tierras comunales de los pueblos indígenas y mestizos, sobre salarios de miseria en las haciendas y los reales mineros, y sobre una represión sistemática de cualquier disidencia. La frase que se atribuye a Díaz —«pan o palo»— resumía la política: quien no aceptaba los beneficios del progreso encontraba la violencia del Estado o de los guardias rurales.

En 1910, el año del centenario de la independencia de México, Díaz tenía ochenta años y llevaba en el poder una generación entera. La clase media urbana estaba frustrada por la falta de movilidad política. Los campesinos del sur habían perdido sus ejidos frente a los latifundios azucareros. Los trabajadores del norte malvivían en los campos mineros controlados por empresas estadounidenses. La sucesión presidencial de 1910, con Díaz presentándose otra vez tras haber insinuado su retirada, fue el detonante.

De la rebelión política a la guerra civil

Francisco I. Madero representaba el ala más moderada del descontento. No quería redistribuir la tierra, sino abrir el sistema político: elecciones libres, no reelección, libertades civiles básicas. Pero cuando llamó a las armas, quienes respondieron eran hombres con agravios mucho más profundos que los suyos.

En Chihuahua, el duranguense Doroteo Arango —conocido como Pancho Villa— organizó una guerrilla de peones, vaqueros y pequeños rancheros que en pocos meses se convirtió en un ejército real. En el sur, en el estado de Morelos, Emiliano Zapata encabezaba a comunidades campesinas que llevaban décadas resistiendo el avance de las haciendas azucareras. Cuando Díaz renunció en mayo de 1911 y partió al exilio en Europa, la revolución de Madero había triunfado —pero los zapatistas ya desconfiaban de él.

El Plan de Ayala, que Zapata lanzó en noviembre de 1911 apenas medio año después del triunfo de Madero, exigía la restitución inmediata de las tierras usurpadas y la expropiación de un tercio de los latifundios para repartirlo entre los pueblos. Era un programa agrario radical que Madero no estaba dispuesto a asumir. El clásico de John Womack sobre Zapata sigue siendo la mejor explicación de ese desencuentro.

El cuartelazo de Huerta y la Decena Trágica

En febrero de 1913, el general Victoriano Huerta, con el respaldo del embajador estadounidense Henry Lane Wilson y la complicidad de sectores del ejército y la oligarquía, dio un golpe de Estado. Madero fue detenido, obligado a renunciar y asesinado días después. El episodio se conoce como la Decena Trágica: diez días de combates en Ciudad de México que causaron cientos de muertos, muchos de ellos civiles, y abrieron paso a una dictadura militar.

El asesinato de Madero galvanizó la resistencia. Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila, se proclamó Primer Jefe del Ejército Constitucionalista con el Plan de Guadalupe y convocó a los estados del norte a rechazar a Huerta. Villa volvió a tomar las armas. Álvaro Obregón organizó un ejército disciplinado en Sonora. Y en el sur, Zapata continuó su guerra sin necesidad de proclamas nuevas: para él, el enemigo era el mismo de siempre.

La coalición que derrotó a Huerta entre 1913 y 1914 fue eficaz militarmente, pero profundamente dividida en lo político y lo social. Cuando Huerta renunció y partió al exilio en julio de 1914, la revolución entró en su fase más caótica y violenta: la guerra entre los propios revolucionarios.

La Convención de Aguascalientes y la guerra entre facciones

En octubre de 1914, con Huerta derrotado, las distintas facciones intentaron acordar un gobierno común en la Convención de Aguascalientes. El encuentro reunió a delegados villistas, zapatistas y constitucionalistas en lo que fue el debate político más abierto y dramático de toda la revolución. Los zapatistas llegaron con su Plan de Ayala como condición innegociable; Carranza, que no acudió, desconoció los acuerdos de la Convención cuando esta lo destituyó como Primer Jefe. Solo después, en enero de 1915, promulgó su propia ley agraria para disputar a Zapata el apoyo campesino.

La convención fracasó. México quedó dividido entre dos grandes bloques: el constitucionalismo carrancista, con base en el norte y el apoyo tácito de las clases medias y algunos sectores obreros, y la alianza entre Villa y Zapata, que en diciembre de 1914 ocuparon juntos Ciudad de México. La fotografía de Villa sentado en la silla presidencial del Palacio Nacional, con Zapata a su lado, es una de las más célebres de la historia latinoamericana. La crónica de John Reed, México insurgente, había retratado un año antes el mundo de los ejércitos villistas.

Pero la coalición villista-zapatista no era un programa de gobierno: era una suma de agravios regionales. Carranza y Obregón, con más organización y mejor logística, recuperaron la iniciativa. En las batallas del Bajío en 1915, Obregón derrotó a Villa con trincheras, alambradas y ametralladoras, las mismas tácticas defensivas que ese año dominaban el frente occidental europeo. El coste humano de la revolución fue enorme: el demógrafo Robert McCaa calcula en torno a 1,4 millones las muertes en exceso entre 1910 y 1921, por combates, epidemias —incluida la gripe de 1918— y hambre, además de cientos de miles de emigrados a Estados Unidos. Las cifras siguen siendo objeto de discusión.

Constitución de 1917 y el final de la fase armada

En 1917, Carranza convocó un congreso constituyente en Querétaro. La Constitución que resultó de él fue mucho más radical de lo que Carranza pretendía: los delegados, influidos por el zapatismo y por los grupos obreros organizados, incorporaron el artículo 27 —que establecía la propiedad originaria de la nación sobre tierras y aguas— y el artículo 123, con derechos laborales avanzados para su época: jornada máxima de ocho horas, derecho a huelga, salario mínimo, protección a la maternidad. Era una de las constituciones socialmente más avanzadas del mundo en su tiempo, al menos sobre el papel. La síntesis de Alan Knight explica cómo aquel texto recogió las presiones de fuerzas sociales muy diversas.

La aplicación de esos principios tardó décadas en producirse y en muchos aspectos no se completó nunca. Zapata fue asesinado en una emboscada en 1919, víctima de una traición organizada por el gobierno de Carranza. Carranza fue asesinado en mayo de 1920 en Tlaxcalantongo cuando huía hacia Veracruz, tras la rebelión de Agua Prieta encabezada por los sonorenses. Obregón llegó a la presidencia a finales de ese año y con él comenzó la institucionalización del Estado posrevolucionario. Villa, retirado en la hacienda de Canutillo, fue acribillado en 1923 en Hidalgo del Parral; se sospechó siempre de la implicación del gobierno, aunque nunca se probó.

Cronología de la Revolución Mexicana

FechaAcontecimiento
1910Plan de San Luis de Madero; inicio de la insurrección armada
Mayo 1911Renuncia y exilio de Porfirio Díaz
Noviembre 1911Plan de Ayala de Emiliano Zapata
Febrero 1913Golpe de Estado de Huerta; asesinato de Madero (Decena Trágica)
1913–1914Campaña constitucionalista contra Huerta
Julio 1914Huerta huye al exilio; caída de su régimen
Octubre 1914Convención de Aguascalientes: fracasa el acuerdo entre facciones
Diciembre 1914Villa y Zapata ocupan Ciudad de México
1915Batallas del Bajío; Obregón derrota a Villa
Febrero 1917Promulgación de la Constitución de Querétaro
Abril 1919Asesinato de Emiliano Zapata
1920Rebelión de Agua Prieta; asesinato de Carranza; Obregón asume la presidencia en diciembre
Julio 1923Asesinato de Pancho Villa

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 1910.

Para leer más

La Revolución Mexicana: del Porfiriato al nuevo régimen constitucional

Alan Knight

El estudio más exhaustivo en lengua inglesa sobre la revolución, con atención a las dinámicas regionales y las clases sociales que la impulsaron.

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Zapata y la Revolución Mexicana

John Womack Jr.

Un clásico indispensable sobre el movimiento zapatista y la reforma agraria como eje central del conflicto revolucionario.

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México Insurgente

John Reed

Crónica periodística de primera mano de los ejércitos de Pancho Villa, escrita con la energía del gran reportaje de guerra.

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