Descubrimiento1492 — 14939 min de lectura
El primer viaje de Colón (1492)
En pocas palabras
El primer viaje de Colón en 1492: la travesía del Atlántico, el encuentro con los taínos y el regreso a España que cambió el mundo para siempre.
En este artículo
El 3 de agosto de 1492, tres barcos salieron del puerto de Palos de la Frontera, en Huelva, hacia un destino que nadie a bordo había visto nunca. Iban unos noventa hombres, suficientes víveres para unas semanas y una idea que la mayoría de los cosmógrafos serios de la época consideraban equivocada: que se podía llegar a las Indias orientales navegando hacia el oeste. El hombre que estaba detrás de aquella idea era un genovés llamado Cristóbal Colón.
Lo que Colón encontró no eran las Indias. Pero lo que encontró cambió el mundo de manera irreversible.
El primer viaje colombino es, posiblemente, la travesía marítima más estudiada y más debatida de la historia. Y sin embargo, sigue guardando misterios. No sabemos con certeza en qué isla desembarcó Colón el 12 de octubre de 1492. No sabemos qué pensó en ese momento. Y el diario original de la expedición —la fuente más cercana a los hechos— se ha perdido: solo conservamos el resumen que hizo de él Bartolomé de las Casas décadas después.
El proyecto y sus patrocinadores
La idea de Colón no era nueva del todo. La esfericidad de la Tierra era un hecho aceptado entre los intelectuales europeos desde la Antigüedad clásica. Lo que se discutía era el tamaño del planeta y, por tanto, la distancia que separaría Europa de Asia navegando hacia el oeste.
Colón manejaba cálculos erróneos —deliberadamente optimistas, según algunos historiadores— que reducían esa distancia a algo navegable con la tecnología de la época. Los expertos portugueses que evaluaron su proyecto lo rechazaron en 1484 por razones precisamente técnicas: la distancia real era mayor de lo que Colón afirmaba. Los portugueses tenían razón en sus cálculos; Colón, en cambio, tuvo la suerte de que en el camino existía un continente desconocido.
Tras años de negociaciones y un rechazo inicial de los Reyes Católicos, el proyecto recibió el respaldo definitivo de la Corona castellana el 17 de abril de 1492, cuando las Capitulaciones de Santa Fe fijaron los términos del acuerdo. Isabel y Fernando concedieron a Colón el título de Almirante de la Mar Océana, los cargos de virrey y gobernador de las tierras que descubriera, la décima parte de las mercaderías que se obtuvieran en ellas y la opción de aportar un octavo de los gastos de futuras armadas a cambio de un octavo de las ganancias. Era un contrato extraordinariamente generoso —en caso de éxito.
La travesía: de Palos a las Canarias, y luego lo desconocido
La flota se componía de tres embarcaciones. La más grande era la Santa María, una nao de unos cien toneles de arqueo —una medida de capacidad de carga, no de peso— que actuaba como nave capitana. Las otras dos eran carabelas: la Pinta y la Niña. Para quien quiera hacerse una idea de qué aspecto tenían estos barcos, existen réplicas a escala de las carabelas colombinas que ayudan a visualizar su tamaño —sorprendentemente pequeño para cruzar el Atlántico.
La primera escala fue en las Islas Canarias, donde la expedición permaneció cerca de un mes para reparar el timón de la Pinta, cambiar el aparejo de la Niña y cargar agua, leña y provisiones. El 6 de septiembre de 1492 la flota partió de La Gomera hacia el oeste abierto. A partir de ese momento, los hombres navegarían durante cinco semanas sin ver tierra.
La travesía fue más larga de lo esperado. Según el resumen del diario de las Casas, Colón mantuvo dos registros de distancia: uno real y otro falsificado —menor— que mostraba a la tripulación para evitar el pánico. Paradójicamente, estudiosos como Samuel Eliot Morison, autor de la biografía naval clásica del Almirante, han señalado que el registro supuestamente falso era el más cercano a la realidad: los métodos de estima de la época eran imprecisos y Colón tendía a sobreestimar las distancias recorridas.
La tensión a bordo creció a medida que pasaban las semanas. Las enormes praderas flotantes de algas del Mar de los Sargazos desconcertaron a los marineros. En varios momentos, según las fuentes, hubo amago de motín o al menos exigencias de regreso; la más seria, hacia el 10 de octubre, se resolvió con la promesa de volver si no se hallaba tierra en pocos días. La noche del 11 Colón creyó ver una lumbre a lo lejos, pero fue hacia las dos de la madrugada del 12 de octubre cuando el marinero de la Pinta Rodrigo de Triana avistó tierra con claridad.
El desembarco: 12 de octubre de 1492
Por la mañana del 12 de octubre, Colón desembarcó en una isla que los indígenas llamaban Guanahaní y que él rebautizó como San Salvador. La identificación precisa de esta isla sigue siendo objeto de debate entre los historiadores: la candidata más aceptada es la antigua isla de Watling, en las Bahamas, rebautizada San Salvador en 1925, pero también se han propuesto otras como Samana Cay o Gran Turca.
Los primeros habitantes en ver llegar los barcos eran lucayos, la rama bahameña de los pueblos taínos, de lengua arawak, que habitaban las Antillas. Según el diario de Colón, se acercaron a los barcos con curiosidad y sin hostilidad. Colón los describió como gente hermosa, mansa y sin armas de hierro. También los vio, desde el primer momento, como potenciales servidores: ya el primer día anotó que debían de ser «buenos servidores» y, dos días después, que con cincuenta hombres se les podría sojuzgar.
El encuentro fue cordial en apariencia, pero ya contenía la semilla de todo lo que vendría después. Colón tomó posesión de la isla en nombre de los Reyes Católicos —un acto que los taínos, evidentemente, no podían comprender ni consentir— y comenzó a preguntar, mediante gestos, dónde estaba el oro.
La exploración del Caribe
Desde San Salvador, Colón continuó explorando hacia el suroeste. En las semanas siguientes recorrió varias islas de las Bahamas y llegó a la costa norte de Cuba, que primero identificó con el Cipango (Japón) descrito por Marco Polo y después con la tierra firme asiática del Gran Can. Allí, el 21 de noviembre, Martín Alonso Pinzón se separó con la Pinta para explorar por su cuenta, sin permiso del Almirante.
El 6 de diciembre de 1492 llegó a la isla que los taínos llamaban Haití y que Colón rebautizó como La Española. Era la más grande y rica en recursos de todas las que había visitado. Su litoral norte, montañoso y cubierto de vegetación, le recordó a España. Y fue allí donde ocurrió el primer desastre de la expedición.
En la noche del 24 al 25 de diciembre, la Santa María encalló en un arrecife cerca de lo que hoy es el norte de Haití. La nave era irreparable. Con su madera, Colón ordenó construir un pequeño fuerte al que llamó La Navidad —por la fecha del naufragio. Allí dejó a 39 hombres: los primeros europeos en intentar establecerse en América. Todos habían muerto cuando Colón regresó en su segundo viaje. La Pinta se reunió con el Almirante el 6 de enero, en la costa norte de La Española.
El regreso y la tormenta
El 16 de enero de 1493, la flota —reducida ahora a la Niña y la Pinta— inició el regreso. Colón, que había llegado empujado por los alisios, comprendió que para volver debía salir de ellos: navegó primero hacia el norte y el nordeste hasta encontrar, en latitudes más altas, los vientos del oeste que lo llevaron hacia Europa. Esta ruta, la «vuelta» por el norte, se convertiría en el camino habitual de regreso durante toda la era colonial.
El viaje de vuelta fue mucho más tormentoso que la ida. A mediados de febrero, una terrible tempestad estuvo a punto de hundir la Niña. Colón, temiendo morir sin que Europa supiera lo que había encontrado, escribió un resumen de sus descubrimientos en un pergamino que metió en un barril hermético y arrojó al mar —por si los barcos naufragaban. Ese barril nunca fue recuperado.
La Niña recaló en la isla de Santa María, en las Azores, y una segunda tempestad la obligó después a refugiarse en la desembocadura del Tajo: el 4 de marzo Colón estaba en Lisboa, donde fue recibido por el rey Juan II, el mismo que había rechazado su proyecto. El 15 de marzo de 1493, la Niña entró por fin en Palos de la Frontera. La Pinta, que se había separado durante la tormenta y había arribado a Baiona, en Galicia, llegó a Palos ese mismo día, pocas horas más tarde. Colón presentó su informe a los Reyes Católicos en Barcelona. La carta en la que anunciaba el descubrimiento —conocida como la Carta de Colón a Luis de Santángel— se imprimió en Barcelona en 1493 y, traducida al latín, se difundió por Europa en pocos meses.
Lo que Colón creyó haber encontrado
Hasta el final de su vida, Colón sostuvo que había llegado a Asia. No fue él quien comprendió que había encontrado un continente desconocido para los europeos: esa revelación se fue imponiendo gradualmente a lo largo de los años siguientes, gracias a los viajes de otros exploradores, a humanistas como Pedro Mártir de Anglería y a las cartas atribuidas a Américo Vespucio, cuyo nombre acabaría dando nombre al continente.
Esta obstinación de Colón sigue discutiéndose. ¿Era una ceguera intelectual genuina? ¿O había algo de estrategia en ello, dado que sus títulos y privilegios estaban ligados al descubrimiento de las rutas a las Indias? No hay una respuesta definitiva. Lo que sí sabemos es que el error de Colón —llamar "indios" a los habitantes del Caribe— dejó una huella semántica que perdura hasta hoy.
Cronología del primer viaje
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| Abril 1492 | Firma de las Capitulaciones de Santa Fe |
| 3 agosto 1492 | Partida de Palos de la Frontera |
| 6 septiembre 1492 | Salida de La Gomera hacia el Atlántico abierto |
| 12 octubre 1492 (madrugada) | Avistamiento de tierra por Rodrigo de Triana |
| 12 octubre 1492 | Desembarco en Guanahaní (San Salvador); primer contacto con los lucayos |
| Octubre-noviembre 1492 | Exploración de las Bahamas y costa norte de Cuba |
| 6 diciembre 1492 | Llegada a La Española (Haití) |
| 24-25 diciembre 1492 | Naufragio de la Santa María; fundación del fuerte La Navidad |
| 16 enero 1493 | Inicio del regreso a España |
| Febrero 1493 | Gran tormenta en el Atlántico norte; escala en las Azores |
| 4 marzo 1493 | Arribada forzosa a Lisboa; entrevista con Juan II de Portugal |
| 15 marzo 1493 | Llegada de la Niña a Palos de la Frontera |
| Abril 1493 | Recepción de Colón por los Reyes Católicos en Barcelona |
Mientras tanto en América
Lo que ocurría en otras partes del continente en 1492.
Para leer más
El Almirante de la Mar Océano. Vida de Cristóbal Colón
Samuel Eliot Morison
La biografía naval clásica de Colón, escrita por un historiador que reconstruyó en velero la derrota del primer viaje día a día.
Buscar en AmazonDiario de a bordo
Cristóbal Colón (ed. Luis Arranz)
El diario del primer viaje en la versión resumida por Bartolomé de las Casas, la fuente más directa que se conserva sobre la travesía y el primer contacto.
Buscar en Amazon1492. El nacimiento de la modernidad
Felipe Fernández-Armesto
Una revisión brillante del año que cambió el mundo, que sitúa el viaje de Colón dentro del marco más amplio de la historia global del siglo XV.
Buscar en AmazonEnlaces de afiliado: si compras, la web recibe una pequeña comisión y a ti no te cuesta más.
También te puede servir
¿Encontraste un error histórico? Escríbenos a contacto@historiadeamerica.com y lo corregimos.