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Siglo XIX1837 — 18888 min de lectura

Sarmiento y la Generación del 37: la batalla por la Argentina moderna

En pocas palabras

Sarmiento y la Generación del 37 lideraron el debate intelectual sobre el futuro de Argentina. Su lucha contra el rosismo y el legado del Facundo.

En este artículo
  1. El contexto: el rosismo y sus intelectuales críticos
  2. El Facundo: un libro que es un diagnóstico
  3. Echeverría y el Dogma Socialista
  4. Alberdi y las Bases: el arquitecto de la Constitución
  5. Sarmiento: del ensayista al presidente
  6. Cronología de la Generación del 37

En junio de 1837, un grupo de jóvenes reunidos en Buenos Aires inauguró en la librería de Marcos Sastre un Salón Literario con una ambición desmesurada para su tamaño: nada menos que refundar intelectualmente la Argentina. Casi todos rondaban los veinticinco o treinta años, habían leído a los románticos europeos y estaban convencidos de que el país heredado de la Independencia necesitaba corregirse desde sus cimientos. Bajo la presión y la vigilancia del gobierno de Rosas, el Salón cerró sus puertas en 1838, antes de cumplir un año.

El grupo que lo protagonizó —Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi, Juan María Gutiérrez y, algo más tarde, Domingo Faustino Sarmiento— pasó a la historia como la Generación del 37. No fue una generación de hombres de acción, al menos no inicialmente. Fue una generación de escritores y pensadores que libró su batalla más importante con la pluma, desde el exilio, contra el régimen de Juan Manuel de Rosas. Esa batalla dejó una marca duradera en la cultura política argentina.

El contexto: el rosismo y sus intelectuales críticos

Para entender a la Generación del 37 hay que entender lo que era la Argentina de Rosas. Juan Manuel de Rosas gobernó la provincia de Buenos Aires entre 1829 y 1832 y, de nuevo, entre 1835 y 1852, esta segunda vez con la suma del poder público: un régimen personalista, federal en el nombre pero centralista en la práctica, que utilizaba el terror político de la Mazorca —el brazo armado de la Sociedad Popular Restauradora— contra cualquier forma de oposición.

Los jóvenes del Salón Literario no eran, en su mayoría, unitarios en el sentido clásico. Rechazaban tanto el unitarismo porteño de la élite anterior como el federalismo caudillesco de Rosas. Querían una tercera vía: un proyecto nacional basado en la Constitución, la educación, la inmigración europea y la integración de Argentina en los flujos del comercio y la cultura occidental. El nombre que le dieron a este proyecto fue, simplemente, "civilización".

El problema es que esa "civilización" tenía un correlato: la "barbarie". Y en esa dicotomía se anidaba una de las tensiones más productivas y más problemáticas del pensamiento argentino del siglo XIX.

El Facundo: un libro que es un diagnóstico

En 1845, desde su exilio en Chile, Sarmiento publicó en entregas en el periódico El Progreso un texto que empezaba como una biografía del caudillo riojano Facundo Quiroga y terminaba siendo algo mucho más ambicioso: un análisis de la sociedad argentina, sus males estructurales y sus posibles remedios. El Facundo: Civilización y Barbarie es, simultáneamente, un texto político, un ensayo sociológico, un relato de viajes y una obra literaria. Pocas veces en la historia latinoamericana un libro ha condensado tantas tensiones en tan pocas páginas.

La tesis central es engañosamente simple: Argentina padece un conflicto entre dos fuerzas, la civilización urbana y europeizada, y la barbarie del campo, encarnada en el gaucho y el caudillo. Rosas, para Sarmiento, no es la causa del problema argentino sino su síntoma más acabado: el producto de una sociedad pastoral que ha permitido que el hombre de a caballo, el caudillo con su lanza y su montonera, dicte las reglas políticas al conjunto de la nación.

La solución de Sarmiento era radical: poblar el desierto con inmigrantes europeos, educar a las masas, abrir los ríos a la navegación y al comercio, fundar ciudades. Se trataba, en el fondo, de trasplantar Europa a la pampa. La Argentina que imaginaba Sarmiento se parecía más a los Estados Unidos que a la España colonial de la que venía.

Este esquema ha sido muy discutido por los historiadores posteriores. La dicotomía civilización/barbarie ignoraba las complejidades internas del mundo rural argentino, romantizaba el modelo europeo e ignoraba sus propias contradicciones, y proyectaba sobre el gaucho y el indio todos los males de una sociedad que también tenía sus propias élites violentas y corruptas. Pero su eficacia como arma política e intelectual fue enorme.

Echeverría y el Dogma Socialista

Antes del Facundo, el gran documento programático de la Generación del 37 fue el Dogma socialista de Esteban Echeverría. Redactado en 1838 como credo de la Asociación de la Joven Generación Argentina, se publicó en 1839 en Montevideo, en el periódico El Iniciador, y apareció en edición definitiva en 1846 con el título de Dogma socialista de la Asociación de Mayo. El título puede despistar al lector moderno: "socialismo" aquí no tiene el sentido marxista que adquiriría décadas después, sino que remite a la idea de lo "social", de la organización colectiva de la sociedad.

El Dogma era un intento de síntesis: tomaba del liberalismo la defensa de los derechos individuales y de la soberanía popular, pero rechazaba el liberalismo clásico de la Ilustración porque consideraba que era demasiado abstracto, demasiado ajeno a las realidades locales. De los románticos europeos, especialmente de los saint-simonianos franceses y de la Joven Italia de Mazzini, tomaba la idea de que cada nación tiene una identidad particular que la política debe respetar y desarrollar. El resultado era un liberalismo de cuño romántico, atento a la historia y a la particularidad americana, pero firmemente orientado hacia la modernización.

La Asociación de Mayo que articuló estas ideas fue una red semiclandestina que operó durante los años del rosismo y mantuvo el contacto entre los intelectuales exiliados y sus simpatizantes dentro de la Argentina. Algunos historiadores la han visto como un precedente de organización política moderna, basada en principios compartidos y no en lealtades personales, aunque su alcance real fue limitado.

Alberdi y las Bases: el arquitecto de la Constitución

Si Sarmiento fue el polemista más brillante de la generación y Echeverría su filósofo, Juan Bautista Alberdi fue su jurista. Tras la caída de Rosas en la batalla de Caseros en 1852, Alberdi publicó desde Valparaíso sus Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, el texto que sirvió de fundamento doctrinal a la Constitución de 1853.

Las Bases articulaban la visión de la generación en términos constitucionales concretos: gobierno representativo y federal, separación de poderes, libertad de cultos para atraer inmigrantes, fomento de la inmigración europea como motor de modernización. La famosa frase de Alberdi —"gobernar es poblar"— resumía en tres palabras un proyecto que tardaría décadas en ejecutarse pero que cambió el perfil demográfico y cultural del país.

Paradójicamente, la relación entre Alberdi y Sarmiento, que habían sido compañeros de generación y de exilio, se deterioró gravemente tras la caída de Rosas. Sus diferencias políticas sobre cómo manejar la transición y sobre la figura de Urquiza los enfrentaron en 1853 en una polémica pública de extrema virulencia: Alberdi atacó a Sarmiento en las Cartas quillotanas y este respondió con Las ciento y una. Dos hombres que habían compartido el mismo proyecto intelectual demostraron que ese proyecto admitía interpretaciones muy distintas cuando llegaba el momento de implementarlo.

Sarmiento: del ensayista al presidente

La trayectoria de Domingo Faustino Sarmiento (1811–1888) es uno de los recorridos biográficos más extraordinarios de la historia latinoamericana. Nacido en San Juan en el seno de una familia humilde, autodidacta en buena medida —aunque tuvo buenos maestros en la escuela primaria y en su tío, el presbítero José de Oro—, retratado por él mismo en Recuerdos de provincia (1850), pasó años de exilio en Chile, viajó a Europa y a los Estados Unidos, y volvió a Argentina para convertirse en periodista, político, gobernador de San Juan, ministro plenipotenciario en Estados Unidos y, finalmente, presidente de la República entre 1868 y 1874.

Durante su presidencia intentó llevar a la práctica las ideas que había defendido desde el exilio: fundó escuelas normales para formar maestros —la primera, en Paraná, en 1870— y contrató maestras estadounidenses para ellas, expandió el sistema educativo público, organizó el primer censo nacional (1869), tendió líneas telegráficas y ferroviarias, e impulsó la inmigración europea como política de Estado. Sus logros en materia educativa fueron notables; sus fracasos políticos, también. La guerra contra el Paraguay —que heredó de su predecesor Mitre y terminó en 1870— devastó a un país vecino y dejó una huella oscura en su gobierno. Quien quiera seguir el debate entre los dos modelos de república de la generación encontrará una guía excelente en La tradición republicana de Natalio Botana.

Sarmiento murió en 1888 en Asunción, la misma ciudad que había sido devastada por la guerra que él contribuyó a sostener. Hasta el final escribió, polemizó y se contradijo con la vitalidad incontenible de alguien que había convertido su propia vida en un argumento.

Cronología de la Generación del 37

FechaAcontecimiento
1829Primer gobierno de Rosas en Buenos Aires
1835Rosas asume con la suma del poder público; comienzo del régimen consolidado
1837Fundación del Salón Literario en Buenos Aires
1838Cierre del Salón Literario; Echeverría funda la Asociación de la Joven Generación Argentina
1839Se publica en Montevideo el credo de Echeverría, base del Dogma socialista (1846)
1845Sarmiento publica el Facundo desde Chile
1852Caída de Rosas en Caseros; Alberdi publica las Bases
1853Promulgación de la Constitución Nacional argentina
1868–1874Presidencia de Sarmiento
1884Ley 1420 de educación común, laica, gratuita y obligatoria, inspirada en el ideario de Sarmiento
1888Muerte de Sarmiento en Asunción

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 1837.

Para leer más

Facundo: Civilización y barbarie

Domingo Faustino Sarmiento

El texto fundacional del pensamiento liberal argentino, donde Sarmiento disecciona el fenómeno del caudillismo a través de la figura de Facundo Quiroga.

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La tradición republicana: Alberdi, Sarmiento y las ideas políticas de su tiempo

Natalio R. Botana

Estudio clásico sobre el pensamiento político de Alberdi y Sarmiento y sobre las dos vías que propusieron para construir la república.

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Vida de Sarmiento

Allison Williams Bunkley

Biografía clásica del sanjuanino que pasó de exiliado a presidente, traducción de The Life of Sarmiento (Princeton, 1952).

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