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Historia de América
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Descubrimiento1498 — 15009 min de lectura

El tercer viaje de Colón

En pocas palabras

El tercer viaje de Colón (1498-1500): la llegada a tierra firme, el descubrimiento de la desembocadura del Orinoco y el regreso encadenado a España.

En este artículo
  1. La preparación: deudas pendientes y ruta nueva
  2. La llegada a tierra firme: Trinidad y el Orinoco
  3. El desastre en La Española
  4. El regreso encadenado: el fin del gobierno colombino
  5. Lo que Colón no supo ver
  6. Cronología del tercer viaje de Colón

El 30 de mayo de 1498, Cristóbal Colón zarpó del puerto de Sanlúcar de Barrameda por tercera vez rumbo al oeste. Llevaba seis años navegando entre España y las Indias, había fundado La Isabela, la primera villa europea del Nuevo Mundo, y era, sobre el papel, el gobernador de unos territorios cuya verdadera extensión nadie en Europa comprendía todavía. Pero este tercer viaje iba a ser diferente: por primera vez, la armada colombina tocaría tierra firme del continente sudamericano, y su almirante volvería a España no como explorador triunfante sino con grilletes.

Entre la gloria del primer viaje y la humillación del tercero median seis años de malentendidos, promesas incumplidas, rebeliones y una incapacidad cada vez más evidente de Colón para gobernar lo que había descubierto. El gran navegante era un mal gobernante, y la Corona de Castilla empezaba a saberlo.

La preparación: deudas pendientes y ruta nueva

Cuando Colón regresó de su segundo viaje en junio de 1496, encontró una corte poco entusiasmada. Los Reyes Católicos estaban satisfechos con la exploración en términos geográficos, pero el balance económico era decepcionante: La Española no producía el oro prometido, los colonos enviados regresaban enfermos o muertos, y los informes sobre la gestión del almirante eran alarmantes. Había esclavizado a indígenas, había chocado con los colonos españoles y el orden en la isla se mantenía a duras penas.

Tardó dos años en conseguir la autorización y los fondos para un nuevo viaje. Durante ese tiempo, Colón elaboró un argumento nuevo para convencer a los reyes: si navegaba más al sur que en los viajes anteriores, llegaría a zonas más ricas. Seguía convencido de estar bordeando Asia, y creía que las especias y el oro verdadero estaban en latitudes más bajas. Los Reyes Católicos accedieron, aunque desde 1495 habían abierto la navegación a las Indias a otros armadores, en contra de los privilegios que Colón creía exclusivos.

La flota del tercer viaje constaba de seis navíos. Colón dividió la expedición en dos grupos en las Canarias: tres barcos con suministros para La Española tomaron la ruta directa ya conocida, mientras él mismo conducía los otros tres hacia el sur, por las islas de Cabo Verde, y luego hacia el oeste, en busca de nuevas tierras. Aquel desvío le llevaría al continente.

La llegada a tierra firme: Trinidad y el Orinoco

El 31 de julio de 1498, tras sufrir una calma agobiante en latitudes ecuatoriales, un marinero de la nao capitana divisó tierra. Era una isla con tres colinas que el almirante bautizó Trinidad en honor a la Santísima Trinidad. Costeando hacia el oeste, la flota entró en el golfo de Paria, el espacio marítimo encerrado entre Trinidad y la costa de lo que hoy es Venezuela.

Lo que Colón vio allí lo desconcertó. El agua era dulce, lo que era imposible en alta mar: una corriente de agua fresca empujaba con tal fuerza hacia el océano que los barcos tenían dificultades para avanzar. Solo una explicación era posible: estaban frente a la desembocadura de un río enorme, los brazos del delta del Orinoco. Un río tan grande no podía nacer en una isla. Debía haber tierra firme detrás.

El 5 de agosto, hombres de la expedición desembarcaron en la costa de la actual Venezuela, en la península de Paria. Era el primer desembarco europeo documentado en el continente sudamericano; un año antes, en 1497, Juan Caboto, al servicio de Inglaterra, había tocado costas de Norteamérica, probablemente en Terranova o Cabo Bretón, y quedan aparte los precedentes vikingos en torno al año 1000.

El almirante recogió perlas y observó a los indígenas locales, diferentes en aspecto y costumbres de los taínos que conocía de las Antillas. Pero su salud era precaria —sufría una grave inflamación de los ojos, que apenas le dejaba ver, y dolores de gota— y decidió no explorar en profundidad. Tras salir del golfo por la Boca del Dragón, puso rumbo a La Española.

En la relación del viaje que envió a los reyes, Colón admitió que aquella debía de ser «tierra firme grandísima, de que hasta hoy no se ha sabido». Pero no renunció a su marco asiático: propuso que la Tierra no era perfectamente redonda, sino que tenía forma de pera, y que en su parte más elevada, en el extremo del Oriente, se hallaba el Paraíso Terrenal, el jardín del Edén irrigado por cuatro grandes ríos. El Orinoco sería uno de ellos. Era una conclusión teológica más que geográfica, pero revelaba que Colón intuía estar ante algo que no encajaba en ningún esquema conocido. Quien quiera leer ese razonamiento en sus propias palabras lo encontrará en las cartas y relaciones del Almirante.

El desastre en La Española

Cuando Colón llegó a Santo Domingo, la nueva capital fundada por su hermano en la costa sur, a finales de agosto de 1498, encontró la colonia en estado de rebelión abierta. El adelantado Bartolomé Colón, hermano del almirante y su lugarteniente en la isla, había logrado mantener un control precario, pero la situación era explosiva. Un grupo de colonos dirigido por Francisco Roldán —que había sido alcalde mayor nombrado por el propio Cristóbal— llevaba meses sublevado en la región occidental de Xaraguá, protestando contra las condiciones de vida y el gobierno de los Colón.

Colón intentó negociar. Ofreció concesiones que en España habrían resultado escandalosas: la restitución de Roldán en su cargo, tierras, indígenas para trabajarlas —los llamados repartimientos, antecedente directo de la encomienda— y el pasaje de vuelta a la Península a quienes quisieran. Era comprar la paz, no restaurar el orden. Y la señal que enviaba a la corte era inequívoca: el gobernador no controlaba sus propios hombres.

Los informes que llegaron a los Reyes Católicos durante 1499 y 1500 pintaban un cuadro sombrío. Los colonos que regresaban a Castilla se quejaban de hambre y de arbitrariedad, se seguían enviando indígenas como esclavos a España sin autorización real y los hermanos Colón aplicaban castigos durísimos —azotes, mutilaciones, ahorcamientos— para imponer su autoridad. El propio Almirante había pedido a los reyes que enviaran un letrado para administrar justicia. La Corona decidió actuar.

El regreso encadenado: el fin del gobierno colombino

En agosto de 1500, llegó a La Española un enviado de los reyes: Francisco de Bobadilla, comendador de la Orden de Calatrava, con plenos poderes para investigar la situación y, si era necesario, para arrestar al propio almirante. Según Las Casas, lo primero que vio Bobadilla al entrar en Santo Domingo fueron varios españoles ahorcados, y otros esperaban ejecución. Actuó con rapidez: detuvo a Cristóbal Colón y a sus hermanos Bartolomé y Diego, les puso grilletes y los embarcó rumbo a España. La pesquisa que instruyó, con los testimonios de veintidós testigos, apareció en 2005 en el Archivo General de Simancas y fue publicada por Consuelo Varela en La caída de Cristóbal Colón. El juicio de Bobadilla.

La imagen de Colón con cadenas es una de las más simbólicas de toda la era del descubrimiento. El almirante, según contó su hijo Hernando, se negó a que el maestre de la nave le quitara los grilletes durante la travesía atlántica. Quería llegar así ante los reyes para que vieran con sus propios ojos la humillación que había sufrido.

Colón llegó a Cádiz a finales de octubre o comienzos de noviembre de 1500. Los Reyes Católicos ordenaron liberarle y lo recibieron en Granada en diciembre. Le restituyeron sus bienes y le mantuvieron el título de almirante, pero no el gobierno de La Española: en 1501 nombraron gobernador de las Indias a fray Nicolás de Ovando. Ese capítulo estaba cerrado. Para administrar sus nuevos territorios, la Corona prefería funcionarios que dependieran de ella, no un virrey con privilegios hereditarios.

Colón pasaría los dos años siguientes en España intentando recuperar sus privilegios y preparando lo que sería su cuarta y última expedición. Nunca volvería a gobernar un territorio.

Lo que Colón no supo ver

El tercer viaje tiene una importancia geográfica que tardó años en reconocerse plenamente. Colón fue el primer europeo documentado en alcanzar Sudamérica —antes de que Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa y Américo Vespucio recorrieran en 1499 el mismo litoral venezolano, si se descarta el discutido viaje que Vespucio dijo haber hecho en 1497. Pero Colón no supo —o no quiso— sacar las conclusiones correctas de lo que había encontrado.

Seguía aferrado a la idea de que estaba bordeando el extremo oriental de Asia. La hipótesis del Paraíso Terrenal, aunque teológicamente elaborada, era también una manera de no enfrentarse a la posibilidad de que existiera un continente enteramente desconocido. Serían otros —Vespucio con sus cartas, Juan de la Cosa con su mapa, y finalmente los cartógrafos alemanes que pusieron el nombre de "América" al nuevo continente— quienes extraerían la conclusión que Colón nunca se permitió.

La paradoja es evidente: el hombre que abrió el camino al Nuevo Mundo fue también el último en aceptar que era nuevo. Colón murió en 1506 convencido, o al menos empeñado en sostener públicamente, que había llegado a las Indias asiáticas.

Para entender la mentalidad cartográfica de la época, una reproducción de la carta de Juan de la Cosa, que en 1500 ya dibujaba el litoral de Paria, ayuda más que cualquier descripción.

Cronología del tercer viaje de Colón

FechaAcontecimiento
30 mayo 1498Salida de Sanlúcar de Barrameda con seis navíos
Junio 1498División de la flota en Canarias; Colón toma la ruta sur por Cabo Verde
31 julio 1498Avistamiento de la isla de Trinidad
2–5 agosto 1498Exploración del golfo de Paria; primer contacto con tierra firme continental
Finales de agosto 1498Llegada a Santo Domingo; inicio de las negociaciones con los rebeldes de Roldán
1499–1500Informes negativos llegan a los Reyes Católicos; la corte decide intervenir
Agosto 1500Francisco de Bobadilla llega a Santo Domingo con plenos poderes; arresta a los hermanos Colón
Octubre-noviembre 1500Colón llega encadenado a Cádiz
Diciembre 1500Los reyes lo liberan y lo reciben en Granada, pero no le restituyen el gobierno

Mientras tanto en América

Lo que ocurría en otras partes del continente en 1498.

Para leer más

La caída de Cristóbal Colón. El juicio de Bobadilla

Consuelo Varela (ed. de Isabel Aguirre)

Estudio y edición de la pesquisa de 1500 que costó a Colón el gobierno de las Indias, con las declaraciones de veintidós testigos.

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